Hoy no hice nada demasiado especial: una entrevista de trabajo por Skype a las 6:30 de la mañana, prestar a alguien casi desconocido algo de mucho valor económico (espero no arrepentirme; Géminis, como ves, yo también hago buenas obras, pero a veces los lunes, jeje), comer el mejor yassa poulet -pollo con salsa de cebolla y arroz- de Senegal, recibir una clase de antropología casamancesa, recorrer la ciudad en autobús por 30 céntimos, gastar 150€ en un vuelo de ida y vuelta de 1 hora y cenar el mejor mango del mundo, junto con otras frutas deliciosas.
Así que, como no hay nada de nuevo, la entrada de hoy es un simple recuerdo del artista pirenaico. Vicens, el que siempre se levanta primero y se acuesta de último, el que no para, el más joven de espíritu, la alegría de la huerta, oiga. Es que tenía ganas de poner una fotito, pero como tengo roto el ordenador no tenía, pero esta es robada del Flicker de Macu.
Así que, como no hay nada de nuevo, la entrada de hoy es un simple recuerdo del artista pirenaico. Vicens, el que siempre se levanta primero y se acuesta de último, el que no para, el más joven de espíritu, la alegría de la huerta, oiga. Es que tenía ganas de poner una fotito, pero como tengo roto el ordenador no tenía, pero esta es robada del Flicker de Macu.