Ayer por la noche llegó Anabel, amiga mía del Erasmus, de visita. La fui a buscar al aeropuerto. Hoy nos fuimos de domingueras, junto con Lucía, Irene y Brais, a la isla de la Madeleine. Me sorprendió muchísimo verla tan llena de gente, niños escandalosos, sombrillas, incluso una lanchita hinchable, en medio de la piscina natural. ¡Qué obscenidad! Y bueno, en la lancha, gente con pizzas, pasteles de la mejor pastelería de senegal, neveras portátiles... a eso es lo que yo llamo turismo de aventura. Hay que ver cómo es la gente... hay tantas cosas que no entiendo de lo que hacen mis congéneres, que no dejo de sorprenderme de que todavía queden cosas que me sorprenden. Si hasta un yanki llevaba su propio chaleco salvavidas en la lancha. "Cosas veredes, amigo Sancho". La próxima vez no voy en domingo ni de coña.
De vuelta en Coruña tras mi experiencia en África
(Este blog apenas se actualiza ya; ahora estoy en "Otro Egoblog")
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domingo, 14 de septiembre de 2008
Visita Anabel. Dia 1.
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martes, 29 de julio de 2008
Paseo a caballo
¡Qué pena no tener fotos! Este finde fue muy guay. Bueno, sobre todo el domingo, el sábado fue normal.
Pues resulta que estaban aquí la hermana de Miguel y su novio y aprovechando dijeron de ir al Lago Rosa a montar a caballo. Es un planazo. Lo habían hecho algunas veces más, Lucía y Miguel, y yo nunca me había apuntado por miedo a hacerme daño en la espalda. Pero este finde pasado, después de toda la semana de bastante dolor injustificado decidí ir: si me va a doler de todas maneras, por lo menos no me voy a privar de hacer cosas que me apetecen muchísimo.
Y fue todo un acierto, yo creo. Doler, el lunes me dolía, y hoy también, pero no más de lo que me pueda doler un día cualquiera que le dé por ahí de dolerme sin motivo aparente. Y por lo menos, el dolor me recuerda lo bien que me lo he pasado, así que no está tan mal. "Sarna con gusto..." ya se sabe.
Pero no tengo fotos porque es que nos cayó un superchubasco que flipas. Justo íbamos a parar en la playa a bañarnos un rato, pero empezaron caer chuzos de punta y no paramos. A mí me encantó que lloviera. Es que a mí me encanta la lluvia. Dice un proverbio chino (o de por ahí lejos) que la lluvia sólo es un problema si te importa mojarte. Pues a mí mojarme me encanta, así que ya os imagináis, me lo pasé pipa. E incluso hice que el caballo trotase un poco. ¡Qué genial!
Llegamos a comer calados hasta los huesos, pero como no hace frío no pasa nada, no hay mucho peligro de catarros o así. Y lo buena que estaba la comida, ¡dioses! Pescado en papillote, carbonada flamanda y tarta de coco y mango. Buenísimo. A ver cuando volvemos :-)
Pues resulta que estaban aquí la hermana de Miguel y su novio y aprovechando dijeron de ir al Lago Rosa a montar a caballo. Es un planazo. Lo habían hecho algunas veces más, Lucía y Miguel, y yo nunca me había apuntado por miedo a hacerme daño en la espalda. Pero este finde pasado, después de toda la semana de bastante dolor injustificado decidí ir: si me va a doler de todas maneras, por lo menos no me voy a privar de hacer cosas que me apetecen muchísimo.
Y fue todo un acierto, yo creo. Doler, el lunes me dolía, y hoy también, pero no más de lo que me pueda doler un día cualquiera que le dé por ahí de dolerme sin motivo aparente. Y por lo menos, el dolor me recuerda lo bien que me lo he pasado, así que no está tan mal. "Sarna con gusto..." ya se sabe.
Pero no tengo fotos porque es que nos cayó un superchubasco que flipas. Justo íbamos a parar en la playa a bañarnos un rato, pero empezaron caer chuzos de punta y no paramos. A mí me encantó que lloviera. Es que a mí me encanta la lluvia. Dice un proverbio chino (o de por ahí lejos) que la lluvia sólo es un problema si te importa mojarte. Pues a mí mojarme me encanta, así que ya os imagináis, me lo pasé pipa. E incluso hice que el caballo trotase un poco. ¡Qué genial!
Llegamos a comer calados hasta los huesos, pero como no hace frío no pasa nada, no hay mucho peligro de catarros o así. Y lo buena que estaba la comida, ¡dioses! Pescado en papillote, carbonada flamanda y tarta de coco y mango. Buenísimo. A ver cuando volvemos :-)
jueves, 12 de junio de 2008
Ndiougoub, el murciélago
Ayer Ange, que es un niño de 10 años, me contó un cuento bastante chulo, sobre el murciélago.
En el principio de los tiempos, o poco después, estaba cierto día el rey León en su selva y miró al oeste mientras atardecía. El sol se le antojó precioso, creyó que era de oro, y decidió que tenía que conquistarlo. Así que llamó a todos los animales voladores de la selva para encargarles que fuesen allá a traerle el oro.
Primero se lo dijo a la Mariposa, pero ella dijo que no podía volar tan lejos.
Después se lo dijo al cuervo, pero él dijo que estaba malo de la garganta y que no podía.
Después se lo dijo al águila, pero ella se negó.
Por último se lo dijo a Ndiougoub, el murciélago, que por entonces era pájaro de hermoso plumaje blanco y pico encarnado, y éste accedió. El rey le dio una carretilla para que trajese el oro, y un paraguas para que se protegiese del sol, y Ndiougoub emprendió el vuelo. Voló y voló hasta llegar al sol.
En el sol, las cosas no eran tan fáciles como Ndiougoub había creído. Se encontró con el rey Sol, que le preguntó quién era y a qué había venido. Ndiougoub le explicó que allá abajo había otro mundo, cuyo rey era el León, que le había mandado a buscar el oro del sol. El rey Sol se rió en su cara y, con la risa, como le salía fuego por los ojos, la boca y las orejas, carbonizó a Ndiougoub, que perdió las alas y el pico y quedó negro. Al verle tan maltrecho, el rey Sol se apiadó de él, y para que pudiese volver a su mundo, les encargó a sus súbditos que le construyesen unas alas con el paraguas que había traído; además, le dio también una máscara de perro, que era lo único que tenía a mano, para que tuviese una cara.
Ndiougoub volvió a la selva, pero negro, con alas de paraguas y cara de perro, nadie le reconocía. Él insistió en que era Ndiougoub y contó su historia, pero sus compañeros le tenían miedo. Todos tenían miedo de él, y por eso decidió que, para no asustar a nadie, se iría a vivir a la cueva, y sólo saldría por las noches.
Y por eso es que el murciélago tiene alas de paraguas, cara de perro, no tiene plumas, es negro, y vive de noche.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
En el principio de los tiempos, o poco después, estaba cierto día el rey León en su selva y miró al oeste mientras atardecía. El sol se le antojó precioso, creyó que era de oro, y decidió que tenía que conquistarlo. Así que llamó a todos los animales voladores de la selva para encargarles que fuesen allá a traerle el oro.
Primero se lo dijo a la Mariposa, pero ella dijo que no podía volar tan lejos.Después se lo dijo al cuervo, pero él dijo que estaba malo de la garganta y que no podía.
Después se lo dijo al águila, pero ella se negó.
Por último se lo dijo a Ndiougoub, el murciélago, que por entonces era pájaro de hermoso plumaje blanco y pico encarnado, y éste accedió. El rey le dio una carretilla para que trajese el oro, y un paraguas para que se protegiese del sol, y Ndiougoub emprendió el vuelo. Voló y voló hasta llegar al sol.
En el sol, las cosas no eran tan fáciles como Ndiougoub había creído. Se encontró con el rey Sol, que le preguntó quién era y a qué había venido. Ndiougoub le explicó que allá abajo había otro mundo, cuyo rey era el León, que le había mandado a buscar el oro del sol. El rey Sol se rió en su cara y, con la risa, como le salía fuego por los ojos, la boca y las orejas, carbonizó a Ndiougoub, que perdió las alas y el pico y quedó negro. Al verle tan maltrecho, el rey Sol se apiadó de él, y para que pudiese volver a su mundo, les encargó a sus súbditos que le construyesen unas alas con el paraguas que había traído; además, le dio también una máscara de perro, que era lo único que tenía a mano, para que tuviese una cara.
Ndiougoub volvió a la selva, pero negro, con alas de paraguas y cara de perro, nadie le reconocía. Él insistió en que era Ndiougoub y contó su historia, pero sus compañeros le tenían miedo. Todos tenían miedo de él, y por eso decidió que, para no asustar a nadie, se iría a vivir a la cueva, y sólo saldría por las noches.
Y por eso es que el murciélago tiene alas de paraguas, cara de perro, no tiene plumas, es negro, y vive de noche.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
miércoles, 4 de junio de 2008
Siempre ha sido así...
Hace tiempo, años de hecho, mi amigo Sergio, me envió por correo electrónico una interesante historia que me gustó mucho y me hizo pensar. Hace dos días, en una conversación con Macu y Alberto me acordé de ello y lo busqué para leérselo. Les gustó y me entraron ganas de compartirla también con mis lectores. Así que ahí voy.
En principio se supone que se trata de un experimento real, pero por más que busqué documentación en internet no encontré nada. Encontré la historia mil veces, en muchos idiomas, pero en ningún caso ponía quién había hecho el experimento o dónde, y desde luego no encontré ningún informe formal sobre el mismo. Así que posiblemente no sea rigurosamente cierto. Pero de todas maneras, es verosímil. Si queréis, en lugar de considerarlo una verdad lo podéis considerar una fábula o una parábola.

El experimento empezó encerrando 6 monos en una estancia cerrada, de cuyo techo colgaban un racimo de plátanos, a los que podían llegar por una escalera de tijera. Por supuesto, al ver los plátanos, alguno de los monos se subía a la escalera para intentar cogerlos, y cuando ocurría eso un chorro de agua fría rociaba a sus compañeros. Tras repetirse la circunstancia varias veces, los monos aprendían que si uno se subía a la escalera, los demás sufrían esta desagradable consecuencia y, para evitarlo, se lo impedían, agarrándolo y pegándole, de modo que todos llegaron a aprenderlo y dejaron de intentar subirse. En ese estado de cosas, los experimentadores decidieron dejar de irrigar a los monos que quedasen abajo cuando ocurriese eso. Además, cambiaron a uno de los monos, y el nuevo, al entrar y ver los plátanos colgados del techo, intentó subirse a la escalera para cogerlos. Los demás se lo impidieron apalizándolo en cada intento, hasta que aprendió. Luego sustituyeron a otro, y se repitió la historia, participando en los correctivos del último el que hasta entonces era el nuevo, y que nunca había sido rociado con agua fría. Cuando el segundo sustituido hubo aprendido, sustituyeron a un tercero de los del grupo inicial, quedando así tres que habían sufrido las duchas frías y tres que no; la historia se repitió exactamente igual. Y se volvió a repetir cuando sustituyeron al cuarto, al quinto y, finalmente, al sexto. Al final, ninguno de los monos había sufrido nunca el agua fría, pero todos castigaban cualquier intento de acceso a la escalera con furor. ¿Qué habría contestado uno de estos monos a la pregunta de por qué castigaban al que intentaba subir a la escalera?
Seguramente que siempre había sido así.
Pensad en ello, y el que quiera entender que entienda.
En principio se supone que se trata de un experimento real, pero por más que busqué documentación en internet no encontré nada. Encontré la historia mil veces, en muchos idiomas, pero en ningún caso ponía quién había hecho el experimento o dónde, y desde luego no encontré ningún informe formal sobre el mismo. Así que posiblemente no sea rigurosamente cierto. Pero de todas maneras, es verosímil. Si queréis, en lugar de considerarlo una verdad lo podéis considerar una fábula o una parábola.
El experimento empezó encerrando 6 monos en una estancia cerrada, de cuyo techo colgaban un racimo de plátanos, a los que podían llegar por una escalera de tijera. Por supuesto, al ver los plátanos, alguno de los monos se subía a la escalera para intentar cogerlos, y cuando ocurría eso un chorro de agua fría rociaba a sus compañeros. Tras repetirse la circunstancia varias veces, los monos aprendían que si uno se subía a la escalera, los demás sufrían esta desagradable consecuencia y, para evitarlo, se lo impedían, agarrándolo y pegándole, de modo que todos llegaron a aprenderlo y dejaron de intentar subirse. En ese estado de cosas, los experimentadores decidieron dejar de irrigar a los monos que quedasen abajo cuando ocurriese eso. Además, cambiaron a uno de los monos, y el nuevo, al entrar y ver los plátanos colgados del techo, intentó subirse a la escalera para cogerlos. Los demás se lo impidieron apalizándolo en cada intento, hasta que aprendió. Luego sustituyeron a otro, y se repitió la historia, participando en los correctivos del último el que hasta entonces era el nuevo, y que nunca había sido rociado con agua fría. Cuando el segundo sustituido hubo aprendido, sustituyeron a un tercero de los del grupo inicial, quedando así tres que habían sufrido las duchas frías y tres que no; la historia se repitió exactamente igual. Y se volvió a repetir cuando sustituyeron al cuarto, al quinto y, finalmente, al sexto. Al final, ninguno de los monos había sufrido nunca el agua fría, pero todos castigaban cualquier intento de acceso a la escalera con furor. ¿Qué habría contestado uno de estos monos a la pregunta de por qué castigaban al que intentaba subir a la escalera?
Seguramente que siempre había sido así.
Pensad en ello, y el que quiera entender que entienda.
lunes, 3 de marzo de 2008
¿Quieres ayudar a los perros de Araceli?
Araceli es la tía de mi amiga Txiqui. Ambas son grandes amantes de los animales. De hecho, la Txiqui mi atiborra el correo electrónico con mensajes de denuncia de maltrato animal y cosas del estilo. En muchos aspectos, la verdad, no estoy de acuerdo con ella, la encuentro demasiado radical, pero es mi amiga, y sé que obra siempre de buena fe.
Pues bien, en su último correo, Txiqui me hablaba de su tía Araceli, de la que yo ya le había oído hablar anteriormente. Resulta que la mujer no puede ver un perro o un gato abandonados sin hacer nada, no lo puede soportar, y ha ido, a lo largo de los últimos años, acogiendo en su propia casa decenas de perros y gatos. Podría pensarse que se trata del típico caso de persona con síndrome de Noé denunciada por sus vecinos hartos del olor y los ruidos que los animales provocan. Pero no. La mujer se lo curra, y se ha dado de alta como protectora de animales. A estas alturas son dos integrantes fundadoras (ella la presidenta y una vicepresidenta), un voluntario, y unos pocos socios cuyas aportaciones ascienden a la vertiginosa cantidad de 150€ mensuales. Con esto mantienen a más de 70 perros y cerca de 30 gatos, los tienen limpios, desparasitados, vacunados, con chip... con todas las de la ley, vamos. Ni que decir tiene que una gran cantidad de los dineros necesarios salen del propio bolsillo de Araceli, ya que sólo en pienso los animalitos gastan unos 800€ al mes. Pero claro, como tal protectora de animales tiene que responder a exigencias de calidad externas, como las vacunas, y una de ellas les exige ahora hacer reformas, supongo que para construir caniles o algo así. La verdad es que yo personalmente no he visto la protectora, pero eso es lo que deduzco de lo que me cuenta mi amiga. Pues lo evidente, que ahora más que nunca, la economía personal de Araceli se ve incapaz de soportar la carestía de la obra que con tanta voluntad había emprendido (hay que ver lo redicha que soy a veces, ¡mare!), y está a ver si otras personas amantes de los animales se animan a ayudarle.
Mi forma particular de ayudarle va a ser darle difusión, dentro de mis posibilidades, al caso, a través de mi blog.
Yo insisto: personalmente no conozco a Araceli, ni he visto su casa ni sus animales, pero dado que Txiqui es amiga mía y que confío en ella, tengo confianza en que cada una de las palabras que os estoy diciendo son rigurosamente ciertas y que no es un timo, y que si os interesa aportar algo a esta iniciativa, siempre podéis primero poneros en contacto por teléfono para aseguraros de que vuestra ayuda va a parar a buen puerto.
Yo no me hago responsable de NADA de lo que se haga con el dinero que ingreséis. No quiero problemas. Esa cuenta no es mía ni tiene nada que ver conmigo, yo sólo le hago publicidad porque CREO en la causa, pero no me responsabilizo. Dicho queda. Mi consejo, siempre, es informarse antes de dar dinero.
A continuacion os "copio-pego" el contenido del documento adjunto que acompañaba el mensaje de Txiqui, con información de contacto de la protectora de Araceli:
Ahí os queda. Saludos a todos.
Pepa
Pues bien, en su último correo, Txiqui me hablaba de su tía Araceli, de la que yo ya le había oído hablar anteriormente. Resulta que la mujer no puede ver un perro o un gato abandonados sin hacer nada, no lo puede soportar, y ha ido, a lo largo de los últimos años, acogiendo en su propia casa decenas de perros y gatos. Podría pensarse que se trata del típico caso de persona con síndrome de Noé denunciada por sus vecinos hartos del olor y los ruidos que los animales provocan. Pero no. La mujer se lo curra, y se ha dado de alta como protectora de animales. A estas alturas son dos integrantes fundadoras (ella la presidenta y una vicepresidenta), un voluntario, y unos pocos socios cuyas aportaciones ascienden a la vertiginosa cantidad de 150€ mensuales. Con esto mantienen a más de 70 perros y cerca de 30 gatos, los tienen limpios, desparasitados, vacunados, con chip... con todas las de la ley, vamos. Ni que decir tiene que una gran cantidad de los dineros necesarios salen del propio bolsillo de Araceli, ya que sólo en pienso los animalitos gastan unos 800€ al mes. Pero claro, como tal protectora de animales tiene que responder a exigencias de calidad externas, como las vacunas, y una de ellas les exige ahora hacer reformas, supongo que para construir caniles o algo así. La verdad es que yo personalmente no he visto la protectora, pero eso es lo que deduzco de lo que me cuenta mi amiga. Pues lo evidente, que ahora más que nunca, la economía personal de Araceli se ve incapaz de soportar la carestía de la obra que con tanta voluntad había emprendido (hay que ver lo redicha que soy a veces, ¡mare!), y está a ver si otras personas amantes de los animales se animan a ayudarle.
Mi forma particular de ayudarle va a ser darle difusión, dentro de mis posibilidades, al caso, a través de mi blog.
Yo insisto: personalmente no conozco a Araceli, ni he visto su casa ni sus animales, pero dado que Txiqui es amiga mía y que confío en ella, tengo confianza en que cada una de las palabras que os estoy diciendo son rigurosamente ciertas y que no es un timo, y que si os interesa aportar algo a esta iniciativa, siempre podéis primero poneros en contacto por teléfono para aseguraros de que vuestra ayuda va a parar a buen puerto.
Yo no me hago responsable de NADA de lo que se haga con el dinero que ingreséis. No quiero problemas. Esa cuenta no es mía ni tiene nada que ver conmigo, yo sólo le hago publicidad porque CREO en la causa, pero no me responsabilizo. Dicho queda. Mi consejo, siempre, es informarse antes de dar dinero.
A continuacion os "copio-pego" el contenido del documento adjunto que acompañaba el mensaje de Txiqui, con información de contacto de la protectora de Araceli:
c/ As Airas 26 Bertoa
Carballo
Telf: 679-307272
Somos una asociacion protectora de animales sin animo de lucro. Disponemos de un refugio donde se acoge a un número importante de perros que han sido abandonados y maltratados. Nuestro objetivo es intentar buscarles un hogar y cuidarlos mientras no llega ese momento. Los gastos que conlleva estos cuidados son muy elevados, máxime ahora que tenemos que realizar unas obras de acondicionamiento, y los estamos asumiendo las personas que hemos creado la asociación, incluso los terrenos están en el domicilio privado de la presidenta. Solicitamos vuestra colaboración por pequeña que sea :
• Económica enviando un donativo a la cuenta de la protectora o haciendose socio de la protectora
• Pienso
• Colchonetas y material para los caniles de los perros
• Material de construcción
• Material sanitario
• Productos de limpieza
• Voluntariado para sacar a pasear a los perros y jugar con ellos, ayudar en las tareas de limpieza etc
Si quieren hacerse socios pueden llamarnos y le enviarémos los datos necesarios para la afiliación, aunque si lo desean pueden enviar sus donaciones directamente en la cuenta bancaria siguiente:
BANCO PASTOR de Carballo : 0072 0151 55 0000203213
Gracias por su colaboración.
Atentamente,
Araceli Vila
(presidenta)
Pepa
miércoles, 23 de enero de 2008
Djoudj, la tercera mayor reserva de aves del mundo
Esta entrada es una copia de esta opinión que escribí en si dia en Ciao.
Pues a Djoudj fui hace dos fines de semana con una compañera y un amigo suyo que la vino a visitar y a viajar por África. Se trata de un parque natural que se encuentra en los manglares del río Senegal, que es el que hace la frontera con Mauritania, y como por lo visto es la primera agua que se encuentran las aves después de atravesar el Sáhara, muchas se quedan ya a pasar allí el invierno.
Hay una cantidad de aves alucinante, yo no podría ni intentar hacer una aproximación del número, pero según he leído por internet pueden rondar los 3 millones. Y yo creo que nosotros lo vimos en su mejor época, en Invierno. Lo que más hay son pelícanos. Yo que nunca en la vida vi uno, pues hale, ya tengo sobredosis, jaja. Increíble el vuelo cuando sale toda una bandada junta, espectacular. Y también cormoranes, grandes y pequeños, y otras muchas especies cuyo nombre desconozco y que no le entendía al guía, porque nos las decía en francés. Pájaros, grandes, chicos, zancudas, patos... de todo, por todas partes, una superpoblación de pájaros que no me habría imaginado. De lo que se supone que hay y no vimos es flamencos, a ver si hay suerte cuando vuelva, con alguien que venga a visitarme.
Aparte de pájaros, también hemos visto un cocodrilo con dos crías, jabalés verrugosos, un varano, una pitón, monos por el camino e incluso una gacela que sólo yo vi escapar corriendo al acercarse el coche. Para alguien a quien, como yo, le gusten los animalillos, es el destino perfecto. Lo único que tiene de malo es que no se puede acceder libremente, tienes que ir, pagar tu derecho de entrada, tu guía, tu piragua, y no te cobran por respirar de milagro. Pero bueno, tiene sentido, lo de cobrar por entrar es normal, y luego que al ser en los manglares o vas con alguien o lo fácil es que te pierdas, aparte de que no vas a ir a nado! El precio no lo recuerdo, la verdad, pero así a bulto, e incluyendo el tour por el río, el derecho de entrada nuestro (3 personas), y el del taxi, puede que han sido unos 40€ o algo así, unos 13 o 15 cada uno. Y creo que merecieron la pena. ¿Cuántas veces en la vida visita uno la tercera reserva de aves más importante del mundo? (Lo que me pregunto es cuál será la primera?)
Pues bien, si ya os he convencido de ir, os cuento como llegar, ¿no? Lo normal es ir en taxi desde San Luis, que está a unos 70 kilómetros, o algo así. Como ya he dicho en otras opiniones, aquí en Senegal se negocia el taxi antes de subirte. A nosotros por 20.000 (30€, 10 cada uno) nos llevaron, nos esperaron, y nos trajeron de vuelta a San Luis, pero hay que decir que era domingo y no había mucha capacidad de negociación, no había casi taxis por la calle; creo que un día de entre semana podríamos haber ido por 18 mil o incluso menos. Así que en total el tema este nos puede haber salido por unos 20-25€ a cada uno. ¿No es exagerado, no? Considerando que me ha encantado...
Patos
Cocodrilo
pelícanos y cormoranes
verrugosos
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