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martes, 23 de septiembre de 2008

La visita a Casamance en fotos

Bueno, aunque he desistido de lo de una entrada por día (entre que se me rompió definitivamente el ordenador, que tengo visita y que tengo que preparar la vuelta, está muy difícil el asunto), la entrada sobre mi último viaje por Senegal tenía que hacerla.

Fueron cinco días bien aprovechados. Ida y vuelta en avión para ahorrarnos tiempo y problemas. Estuvimos las 4 noches en el campamento de Gukho (o como se escriba), en Oussouye, recomendación de mi amiga Clarita que vive allí. Hacíamos excursiones de un d ía y volvíamos a cenar. Muy buena comida y muy buen trato, pero mucho calor, mucha humedad, y muchos bichos. Si vuelvo no será durante el hivernage. Como guía tuvimos al "hermano" de Clara, que se portó genial con nosotros. La gente increíble, todo el mundo que va a Casamance está de acuerdo en eso y yo, sobre todo después de un año en Dakar, no puedo sino confirmarlo. Increíble también la cantidad de jóvenes que hablan y/o estudian español, incluso los niños piden directamente "caramelo" en lugar de "tangal" (en wolof). Se me olvidó el bikini, así que me bañé vestida varias veces. La ropa no secaba nunca y tuve que comprarme algo: unas bermudas, un pantalón y una camiseta. Como souvenir le compré a una artesana de cerámica una taza tradicional que pagué carísima, pero bueno. Y me picaron muchisimos bichos, estoy un poco preocupada porque no tomo nada de prevención para la malaria, pero bueno, ya si la tengo será en España, seguro que soy el primer caso del hospital de Burela y puede hasta que salga el El Progreso, jiji.

En la presentación las fotos están brevemente comentadas. Espero que os gusten.


lunes, 15 de septiembre de 2008

Despedidas Vol3: Vicens

Hoy no hice nada demasiado especial: una entrevista de trabajo por Skype a las 6:30 de la mañana, prestar a alguien casi desconocido algo de mucho valor económico (espero no arrepentirme; Géminis, como ves, yo también hago buenas obras, pero a veces los lunes, jeje), comer el mejor yassa poulet -pollo con salsa de cebolla y arroz- de Senegal, recibir una clase de antropología casamancesa, recorrer la ciudad en autobús por 30 céntimos, gastar 150€ en un vuelo de ida y vuelta de 1 hora y cenar el mejor mango del mundo, junto con otras frutas deliciosas.

Así que, como no hay nada de nuevo, la entrada de hoy es un simple recuerdo del artista pirenaico. Vicens, el que siempre se levanta primero y se acuesta de último, el que no para, el más joven de espíritu, la alegría de la huerta, oiga. Es que tenía ganas de poner una fotito, pero como tengo roto el ordenador no tenía, pero esta es robada del Flicker de Macu.

Con la Macu en la fiesta de Alberto

lunes, 8 de septiembre de 2008

Puro teatro

Bueno, como me he propuesto escribir una entrada al día durante el mes de septiembre, y no tengo nada nuevo que contar, rescato una de esas entradas antiguas que al final nunca había escrito.

Una de las actividades a las que dediqué algunas de mis tardes en Dakar ha sido el teatro. Macu, mi amiga, profe de español en la Universidad Cheikh Anta Diop, organizó con sus alumnos de primero un grupo de teatro. Oier, su colega y amigo, tuvo la idea para la historia, y escribió la adaptación al Senegal de hoy de un clásico español del siglo XV. En español, claro.

Yo más que nada he dado apoyo moral, y una opinión aquí y allá, nada importante, pero me lo he pasado bien y me ha encantado compartir el buen rollo que tienen.

Los chicos se lo han currado un montón. Estuve allí el día del cásting, y les costaba incluso entender lo que se les pedía; hoy han mejorado su español que no te lo crees, y aunque no son profesionales, incluso actúan bien. Yo estoy impresionadísima de los logros que han conseguido, con la dificultad idiomática y en condiciones precarias para ensayar... asombroso.

Ahora están de vacaciones en sus respectivos pueblos y yo ya me he despedido de ellos, pues me voy antes de que vuelvan. Pero volveré a ver el estreno, inch'allah, espero que a principios de 2009. Si alguien se apunta, que avise :-)


De pie: Siga, Isaura, Macu (directora), Abdulaye, Lino (visita), Ndiack, Jean, Marième, Leon y Awa
Agachados: Moise, Marie Louise y yo (con el pelo muy cortito, porque la foto ya tiene tiempo)


Y de regalo, una canción:


viernes, 5 de septiembre de 2008

Mío es el mundo, y todo lo que hay en él

IF
IF you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you,
If you can trust yourself when all men doubt you,
But make allowance for their doubting too;
If you can wait and not be tired by waiting,
Or being lied about, don't deal in lies,
Or being hated, don't give way to hating,
And yet don't look too good, nor talk too wise:

If you can dream - and not make dreams your master;
If you can think - and not make thoughts your aim;
If you can meet with Triumph and Disaster
And treat those two impostors just the same;
If you can bear to hear the truth you've spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to, broken,
And stoop and build 'em up with worn-out tools:

If you can make one heap of all your winnings
And risk it on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings
And never breathe a word about your loss;
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: 'Hold on!'

If you can talk with crowds and keep your virtue,
' Or walk with Kings - nor lose the common touch,
if neither foes nor loving friends can hurt you,
If all men count with you, but none too much;
If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds' worth of distance run,
Yours is the Earth and everything that's in it,
And - which is more - you'll be a Man, my son!
Rudyard Kipling
Extraído de:
Gracias a Pilar por enseñármelo

lunes, 7 de julio de 2008

Entrada atrasada: júrbol guapamente!

Jooo, que España campeona de Europa y yo ganadora de la porra de los colegas!! Oooolee!! Pero tardé en hacer la entrada por carencia de fotos, que no tenía mi cámara. Y sigo con carencia, pero no se puede alargar más el asunto, si eso ya la modificaré.

Bueno, fue una tarde muy guay, con comidita en grupo en casa de Noe y Pruden, partido en pantalla grande, victoria y salida a festejarlo. Yo me retiré en seguida, que todavía estaba convaleciente, pero por lo visto el resto la liaron bastante, incluso surgieron amores, no digo más!! Pena que el lunes se trabajara, claro (frase aplicable a cualquier domingo estándar del año).

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Y para aquellos a los que el fútbol no les fascine, una supercanción del grandísimo Raimundo Amador muy a propósito para alegrarles el corazón.

sábado, 28 de junio de 2008

El superpalo

Tengo una sensación de haber sido atracada que no os imagináis...


Me parece que me voy a abrir una cuenta en Suiza...

martes, 24 de junio de 2008

Me han operado de apendicitis

Jo, el sábado pasado, me refiero al de hace dos semanas, me acosté pensando que al día siguiente iba a escribir una entrada chula en el blog, tenía mil cosas que contar, muchas guays, y otras menos:

  • Macu se ha ido a España, sin fecha fija de vuelta.
  • Os queria haber hablado del teatro, todo se andará
  • Hicimos una fiesta guay con los niños del teatro
  • También hubo un concurso culinario
  • Y Perrine también se ha ido
  • Y conseguí librar de Windows Vista un Toshiba A200...


Bueno... muchas cosas... había más todavía, pero ahora no me vienen...

Pero el domingo me desperté temprano con dolor de barriga y acabé yendo al médico: apendicitis. Vaya susto. Me operaron el lunes, todo salió bien, y estoy de baja hasta lunes que viene, pero estoy sin internet, así que no esperéis que escriba mucho en breve. De momento, una fotito del día que me dieron el alta, con un vestidito, jeje, hacía años que no me ponía uno, y me sentía rara... pero es que es mejor para no lastimarse en los puntos.



Y también os iba a presentar a Irene y Jaume, que me acogieron en su casa para la convalecencia, para que no me deprimiese todo el día solita en la mia. Más lindos que son... pero estoy teniendo problemas para subir la foto, así que a ver si lo consigo mañana, u otro dí. De momento me voy a la cama, que hoy ha sido un día activo: le enseñé a hacer empanada a Albertine. Y quedó dpm ;)

domingo, 8 de junio de 2008

Concierto de Youssou N'Dour

El viernes fuimos un grupo de españoles expatriados en Dakar a ver un concierto de Youssou N'Dour. Sandra, no tengas envidia, que es un sentimiento deleznable.

Fue un concierto raro, porque en realidad era la noche de los griots (no confundir con gritos, aunque gritar también gritaban), y él era estrella invitada, que hizo media docena de canciones y pista. Así que era en el teatro Sorano, que es lo más chic de todo Dakar, la gente vestida de gala y sentadita, que parecía aquello la entrega de los Óscar. Y por supuesto, nada de beber, comer o fumar en la sala. Era una sensación rara, porque este tipo de conciertos una los tiene irremediablemente asociados a campo abierto, andrajos, cerveza y porros (aunque yo no fume), y el ambiente de postureo como que me da una sensación un poco rara. Y encima me llamaron la atención por sacar fotos... cosas veredes...

A decir verdad, las españolas no estábamos tan peripuestas.


Pero bueno, me gustó bastante. No había visto nunca a Youssou N'Dour en vivo, ni siquiera era muy fan, más que nada por desconocimiento, que yo musicalmente soy muy poco innovadora, y me encantó por su energía y su alegría. Además tiene mérito que por lo visto el tío se dedica mucho a ayudar al prójimo con su fortuna. Así que seguramente antes o después me compraré algo original de él.

Los griots eran un taladro, la verdad, unas voces chillonas en unos amplis a todo trapo, y encima en wolof, que no entendía nada; una pena porque quizás las historias hasta estaban medio bien. Aparte, que fue muy raro porque en lugar de ir "de menos a más", en plan, primero el telonero, luego los griots, y al final Youssou N'Dour como colofón, lo hicieron al revés, así que desde que Youssou se fue, nos quedamos ahí esperando si volvía, aguantando los berridos de los griots, para nada. Un poco pinchazo, vaya, regusto agridulce.

Otra cosa que me dejó voladísima fue el espectáculo del dinero. Flipante. Los espectadores daban dinero todo el rato a los artistas, en un obsceno espectáculo de ostentación (a ojos de extranjera ignorante, claro). Como no entendía una palabra de lo que allí se hablaba, porque era todo el rato wolof, me queda la esperanza de que estuviesen recolectando fondos para alguna cosa, pero sinceramente lo dudo...

El obsceno espectáculo de ostentación dineril


Pero estoy contenta, no podía irme de Senegal sin haber visto a Youssou N'Dour. Si tengo ocasión de verle en un estadio o así, en plan concierto de verdad, mejor, pero si no, ya le he visto. Lo puedo marcar en la lista de cosas que no puedo quedarme sin hacer en Senegal.

Y aquí os dejo un par de canciones de este artista, Goear gratia, para que lo conozcáis un poco los que no lo conocéis ya:



miércoles, 28 de mayo de 2008

Lázaro Segundo

En el trabajo aprendo tirando a poco de informática, pero en casa estoy empezando a creerme que soy una crack. Justo antes de irme a España, le arreglé el portátil a Macu. No le pasaba gran cosa, algo relacionado con el software (¿quizás un virus?) que hacía que se le reinciase al momento en cuanto lo arrancaba, incluso aunque lo intentáramos en modo a prueba de fallos. La solución era formatear y reinstalar, pero había que salvaguardar los datos (sobre todo su tesis) y con los medios disponibles tampoco era inmediato:

Paso 1: descargar un Live CD de Ubuntu del sitio web oficial de Ubuntu y quemar un disco con él.
Paso 2: arrancar el equipo con el Ubuntu Live CD.
Paso 3: conectar un disco duro externo y guardar todo en él. Si no cabe todo, ir pasando las cosas a otro ordenador.
Paso 4: cambiar el Ubuntu Live CD por el CD de WindowsXP que se quiere instalar y reiniciar
Paso 5: seguir los pasos de instalación, formateando
Paso 6: instalar resto de programas que se quieran tener, aprovechando para promocionar software libre como OpenOffice y Gimp.
Paso 7: restaurar los datos del disco externo.

Bueno, esa habría sido la trayectoria ideal, si no se me hubiese caído el disco externo en alguno de esos pasos. Con el trauma he olvidado detalles, pero el caso es que había cosas que me habían quedado sin recuperar al final del paso 5, así que me puse a buscar algo con lo que poder recuperar datos eliminados con un formateo. Como aún no le había instalado la red al equipo de Macu, lo busqué con el mío, y por comodidad probaba las cosas con el mío también. En algún momento, alguna de estas pruebas me estropeó algo de mi propia instalación, el ordenador me empezó a ir lentísimo y dejé de poder conectarme a internet. Ordenador de Pepa temporalmente fuera de combate. Así que desistí y completé en el de Macu hasta el Paso 7, le pregunté si notaba algo en falta y me dijo que no. Pues perfecto. Lázaro, levántate y anda.

Me fui a España a pasar una semanita.

A la vuelta, tenía que arreglar el mío. El problema número uno era que necesitaba un lector de CD que no tenía (y una serie de catastróficas desdichas me habían impedido comprarlo en España), porque hace meses que está estropeado. Le pedí a Macu permiso para usar el suyo, y accedió en seguida, creo que me lo habría dejado de todas todas, pero como además le acababa de arreglar su portátil, y encima el mío se me había estropeado por intentar arreglarle el suyo, pues con más razón. Tuvo suerte que de su portátil, el CD se saca simplemente tirando. El mío no salía ni a la de tres, y acabé desmontando el equipo por completo, para descubrir al final que sólo tenía que haber desmontado el teclado, que tenía un tornillo de seguridad justo debajo de él. Bueno, volví a montarlo todo, con miedo, claro, puesto que era mi primerita vez. Sorprendentemente, no me sobraron tornillos (quizás porque haya perdido la misma cantidad), y probé a encenderlo. Momentos de tensión. Nada. Mierda. Perdón. Eran las tres de la mañana, o algo así, me acosté, dormí fatal, me levanté hecha un guiñapo a las siete y media para ir a trabajar, y ahí se quedó un par de días sin que me atreviese a volver a tocarle.

Hice acopio de valor para volver a desmontarlo, a ver si me había dejado alguna conexión mal puesta, o algo. Estaba inspirada y encontré en seguida el problema: mal contacto en el botón de arranque. Lo apreté como pude (poniéndole un papel que hiciera presión, porque la pieza metálica que lo sujetaba originalmente estaba pasada) y volví a probar. Bien. Perfecto. Le había de paso puesto el lector de CD de Macu, así que ya aproveché para instalarle el sistema operativo y los programas y configurar las cosas. Qué alegría y qué orgullo. Lázaro Segundo, levántate y anda.

Mi ordenador a trozos En orden de espiral dextrógira, y empezando por el ítem más
siniestro, tenemos: dos tapas que forman parte de la carcasa, la parte de abajo de la carcasa,
la placa base, la parte de arriba de la carcasa, el disco duro, la batería, el monitor
y el lector de CD, con la memoria ram y los botones directos del ordenador. El teclado se
me quedó sin poner en el muestrario. Por cierto, ¿habéis visto qué chulo el suelo de mi casa?

Arreglado. Para demostrar que es "después" de desmontarlo completamente,
he hecho una foto en la que se ve que estoy editando el blog y que ya he metido la otra.

La verdad es que después de eso me ha seguido dando problemas, a veces parece que no funciona nada, y me he dado cuenta que el problema es que fallan el teclado y el touchpad, pero ahora que ya no me da miedo cacharrear, así trasteo hasta que vuelve a funcionar y de momento el asunto tira, y yo me divierto.

Otra cosa que le he arreglado ha sido el cable de alimentación, que estaba roto por dentro junto al conector y no hacía bien el contacto. Es un arreglo a lo McGyver, aislándolo con cinta de fontanería, pero funciona, y me enorgullece, ¿qué pasa? (Hasta hoy estaba con una tirita, literalmente, así que mejorar mejoro, jeje)

Aquí tenéis mi supercable arreglado. Tenía que haber documentado el proceso,
pero no me di cuenta. Una cosa que me preocupa es que me he quedado sin antiparasitario.
¿Algún experto en la sala que me sepa decir qué puede pasar por eso? (absténganse si
lo que me van a decir es que puedo coger unas lombrices, que no es ese tipo de antiparasitario)


La semana que viene me traen de España un lector de CD para ponerle, no es nuevo, sino reciclado de hace unos diez años, pero veréis qué bien va a funcionar. Ya os contaré.

Hale, diviértanse, y hasta otra.

jueves, 8 de mayo de 2008

En España todo es difícil

Hace ahora 7 meses que vivo en Dakar. Poco antes de llegar di de alta este blog, y empecé a escribir realmente en él desde que ya llevaba algún tiempito. Uno de los primeros posts que escribí por aquel entonces (que parece que fue hace 7 años, más que 7 meses) no llegué a publicarlo, primero por problemas técnicos y, más tarde, por obsolescencia del tema. Se titulaba "En Senegal todo es difícil". En él hablaba de, entre otras cosas, buscar casa, negociar precios, tomar transportes, y abrir latas.

Pues debe de ser que ya estoy integradísima por estas latitudes, porque acabo de estar en España y, a la vuelta, he sentido el impulso de escribir éste. Y es que en España todo es difícil.

Ejemplo 1: comprar unos auriculares. Sabes que hay en sitios donde se puede comprar por 4€.
A) En España, como los precios son fijos, tienes dos opciones: pagar lo que te piden a la primera (ej: 14€!!!) o buscar tú el sitio barato, con el consiguiente coste en tiempo y esfuerzo.
B) En Senegal, como los precios son "a discutir", seguro que de entrada te van a intentar cobrar los 14€, pero si sabes que en otro sitio lo puedes comprar por 4€, tranquilo, discute, lo puedes comprar por 4€ al tío que te pedía 14.
Es un taladro tener que discutir siempre, rarísimo el caso de un precio justo de entrada, pero en comparación más taladro es pasarte horas buscando en internet cuál es la tienda más barata de tu zona, caminar hasta ella para descubrir que está cerrada, tener que buscar otra, que está a 20 minutos caminando y que se les hayan acabado y al final tener que ir a la cara, cansado y de mala leche. Esto, aproximadamente, me pasó a mí el sábado 3 de mayo.

Ejemplo 2: coger un autobús.
A) En España, te mola poder conocer de antemano los horarios de los autobuses, saber que llegas a la estación a las diez menos cinco y en cinco minutos estás en ruta. Pero, ¿y si te equivocaste al consultar el horario? ¿Y si es domingo y no hay autobuses a tu pueblo en toda la mañana? ¿Y si tu pobre madre está ansiosa esperándote, que hace casi 7 meses que no te ve? Te mueres de asco en una fría estación todo el dái, o te coges una combinación malísima que demora 4 horas en hacer un recorrido de 2, o una combinación de ambas opciones, como hice yo el domingo 27 de abril.
B) En Senegal, sin embargo, llegas a la gare, cualquier día y a cualquier hora, y los condutores e intermediarios te atosigan, te coaccionan, te inflan las narices, pero te subes al Ndiaga Ndiaye en seguida y estás en ruta al rato y no te pudres en tontas esperas (cosa aparte es que luego las carreteras sean lo que son y los trayectos lleven lo que llevan).

En cuanto a buscar casa... no comment...

Y lo de abrir latas, pues bueno, hace meses ya que conseguí un abrelatas español, así que todo bien, jajaja!!

Por cierto, la visita a España estuvo guay, a pesar de todo :-) A ver si todavía escribo sobre ella, cuando tenga alguna foto. Saludos a todos, y hasta el próximo.

domingo, 13 de abril de 2008

Visita de Ana & Co. (Casamance)

En el capítulo anterior...

Rubén y sus secuaces ya habían vuelto a España.
Ana y las suyas se habían ido a pasar los dias entre semana que yo trabajaba en Sait Louis.
Yo (Pepa) tenía una tediosa semana (de 4 días) de bastante trabajo, que acabaría el viernes por la tarde.
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Efectivamente, el viernes por la tarde quedé temporalmente libre de mis ataduras laborales. Había pedido otro par de días libres (lunes y martes próximos) para ir con estas chicas a Casamance. Salíamos en barco el viernes por la tarde/noche; llegábamos sábado a media mañana y volvíamos supuestamente martes por la mañana en avión. Un poco corto, pero menos da una piedra.

Día uno, viernes: a la vuelta del trabajo, hice la mochila tranquilamente y fuimos a embarcar con tiempo; el barco salía a las 20:00, creo recordar. No hubo contratiempos, ni atrasos, ni nada digno de mención. Jamma rek, que se dice en wolof, simplemente paz. Y era un barco guay, muy por encima de mis expectativas. Sabía que era nuevo, pero no me imaginaba tan buenas prestaciones por 45€ cada en un camarote de 4. Literas comodísimas, aire acondicionado, un pequeño pero muy bien instalado cuartito de baño (con ducha), un armarito para cada litera, una mantita suavísima, sábanas que olían a nuevo y limpio... El barco además tenía un comedor estupedo, un pequeño bar y se supone que discoteca y no sé si algo más, no lo vimos. Y en la zona de cubierta abundan los banquitos para que te puedas sentar a ver las estrellas, el amanecer, o lo que quieras. Una lástima que había una tormenta de arena enorme en Mauritania, tan grande que el harmattan nos llegaba a nosotros al sur de senegal y el cielo tenía un denso tono plomizo bastante agobiante, por no hablar de la sensación sofocante de no haber aire limpio...

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El barco. A la izquierda, con Melencha, cada una en una litera; a la derecha, con Ana en cubierta.


Dia dos, sábado: nos pusimos el despertador para ver amanecer desde el barco. Un poco pinchazo por culpa de la tormenta de arena que os comentaba, que velaba completamente el sol convirtiéndolo en un simple disco plateado casi imperceptible. Pero de todos modos mereció la pena: por primera vez en mi vida vi los delfines. Poquitos y muy poquito tiempo, pero me hizo mucha ilusión, porque es un animal que me despierta mucha admiración. Todavía tengo la espina de que cuando era adolescente mis padres no me dejaron ir en verano a un voluntariado haciendo censo de delfines en el mar de Alborán... El trayecto diurno del barco coincide con su singladura río Casamance arriba. Una vez más, lástima de mala visibilidad, pero bonito de todos modos. Llegamos a Ziguinchor a media mañana, y quedamos con Judith, la amiga de Melencha que vive allí, en un bar, para decidir qué hacíamos. Los dueños del bar nos invitaban a ir a pescar, pero no fiándonos del todo de ellos, y sobre todo porque el plan de pasar el día en un cayuco para mí y Coqué no era muy apetecible por culpa de nuestras respectivas hernias discales, decidimos hacer otra cosa: ir al pueblo con referencia en la Lonely Planet más cercano, Afiniam, un pueblo con campamento. Para ir a Afiniam, había opción de taxi y de piragua; optamos por la piragua, por el precio (75 céntimos frente a 4€ por cabeza o más), y porque a priori un río senegalés tiene menos baches que una carretera senegalesa (una vez más, pensando en nuestras espaldas). La piragua fue todo un poema, a punto estuvimos de rajarnos, allí había más gente que en la guerra, y de echo subirse era una verdadera guerra, daba miedo. Pero al final le echamos valor y allá fuimos. Llegamos a Afiniam a media tarde, fuimos a fichar al campamento, luego a bañarnos entre los manglares un rato, y ya se nos hizo de noche. Volvimos a cenar al campamento, y a dormir.

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La piragua a Afiniam y lo llena que estaba, a la izquierda.
A la derecha, la gente que esperaba la llegada en el embarcadero.


Día tres, domingo: salimos del campamento temprano con intención de pasar el día viendo la aldea en sí, y comer en ella. La aldea muy bien, pero donde comer no había. Compramos frutas y con eso tiramos. Unos adolescentes estuvieron con nosotros todo el día (a mi modo de ver demasiado, pero las otras chicas estaban a gusto) enseñándonos el pueblo: la escuela, el dispensario... esas cosas... Hacía un calor que morías. Volvimos al campamento deseando volver a bañarnos en el embarcadero, y así lo hicimos. Entre pitos y flautas se volvió a hacer de noche sin casi darnos cuenta. Cenar y dormir.

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AFINIAM: arriba a la izquierda, uno de los chicos posando con una fruta cuyo nombre no recuerdo.
Arriba en el centro, Ana y Coqué posando a la entrada del dispensario de la aldea.
Arriba a la derecha, los chicos cogiendo unas frutas en el árbol para enseñárnoslas.
Abajo a la izquierda, Ana y Judith bañándose en el embarcadero.
Abajo a la derecha, el embarcadero vacío.


Día cuatro, lunes: nos levantamos tempranito con intención de coger la piragua de vuelta a Ziguinchor, pero una vez en el embarcadero no la cogimos, ni nosotros ni otros 50 oriundos más, que se volvían cabizbajos a sus respectivas casas: no había sitio para todos, y además la piragua no volvería, como suele hacerlo en esos casos, por causa de la crisis del combustible. La gente quería (o necesitaba) ir a Ziguinchor a vender cosas, en la semana de las fiestas grandes de Senegal (el 4 de abril, viernes, era el día de la Independencia). Nosotras, que nos lo podíamos permitir, llamamos a un sept-place de Ziguinchor que viniera a buscarnos, pagamos casi 5€ cada una, pero volvimos sanas, salvas y en menos de una hora. Y mientras lo esperábamos, nos volvimos a bañar en el embarcadero. La tarde la pasamos en Ziguinchor, por el mercado, y después fuimos a ver la casa de la alianza franco-senegalesa, que está chulísimo. Cenamos por allí y nos acostamos pensando que al día siguiente volvíamos a Dakar.

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Arriba izquierda: la lancha llenísima saliendo del embarcadero (fijaos en la separación entre el agua y el borde)
Arriba derecha: Melencha y Judith dejando que se vaya la piragua (daba miedo ir ahí)
Abajo izquierda: frustración de los pasajeros fallidos.
Abajo derecha: las pijas toubabs llaman a un septplace qie les venga a recoger.


Día cinco, martes: nos levantamos temprano para ir al aeropuerto y volver a Dakar. Una vez allí me dicen que los billetes son para el día siguiente. Al principio me cuesta creerlo, no entiendo cómo puede haber ocurrido que no me haya dado cuenta antes. Había tenido un malentendido con el que vendía los billetes en el aeropuerto y así era: no podíamos volver hasta el día siguiente. Tras unos instantes de estupor, rabia y hasta preocupación, decidimos que no era tan grave: el avión para España a estas chicas no les salía hasta el día siguiente por la noche desde Dakar, así que no había problema por eso. El problema era que a mí me costaría un precioso día de vacaciones extra, pero era lo que había. Llamé a la oficina para comunicarlo y, para mi sorpresa me dijeron que bueno, si llegaba al día siguiente razonablemente temprano no lo considerarían vacaciones, sino "llegada tarde". Perfecto. Así que teníamos un día más en Casamance, enterito. ¿Qué hacemos? Vámonos a pasar el día a la playa, a Cap Skirring, lo más turístico de Senegal. En un sept-place, estuvimos allí en menos de una hora. Nos dio tiempo de darnos un baño matutino, enfadarnos con un pesao que quería obligarnos a comer en su restaurante (si no hubiese insistido tanto seguramente habríamos ido, pero es que fue muuuuy pesao, ¡leñe!), comer en el centro, hacer compras guiris, volver a bañarnos, volver a hacer compras de guiri, fotos, paseos, y volver a Ziguinchor antes de la noche (que luego es más complicado pillar sept-place). Cenamos en Ziguinchor, y, repetición de la jugada, pa camita que mañana se madruga.

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Playa de Cap Skirring. A la izquierda, pescadores y piraguas; a la derecha, vacas en la playa.

Día seis y último, miércoles: una vez más, nos levantamos muy temprano para ir a coger el avión para Dakar. Esta vez no hubo ningún problema de ningún tipo y llegamos a dakar alrededor de las 11 de la mañana. Como los taxis de Dakar son odiosos y hay una línea de autobús que conecta el aeropuerto con mi casa, la cogimos. En mala hora; tardamos más del aeropuerto a casa que de Ziguinchor a Dakar, y eso con un solazo que caía a plomo. Pero bueno, la ventaja de ir viendo todo Dakar tranquilamente. Una vez en casa me duché lo más rápido que pude y me fui al trabajo sin mucha esperanza de que no me contaran el día como vacaciones por la hora que era (casi la una). Sin embargo, así fue, y fui feliz y comí perdiz.

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Vistas desde el avión de vuelta. A la izquierda, al salir, Casamance desde el aire; a la derecha, al llegar, Dakar.


EPÍLOGO: esa tarde, comí con mis amigas y luego las dejé un rato solas mientras yo dormía la siesta; más tarde quedamos con Macu y Alberto para que se despidieran y a las 8 se fueron al aeropuerto rumbo a España. Me quedé solita de nuevo. Y no, no estaba harta de las visitas...

Dakar, 07/04/2008

jueves, 3 de abril de 2008

Visita de Rubén & Co. Vol II (Ille de la Madeleine y ss.)

Como comentaba en el último post, a la vuelta de Keur Bamboung paramos en Mbour a visitar a una familia amigos de Macu. Es una familia de griots que nos dieron un pequeño concierto de bienvenida. Estuvo muy guay. Como siempre en África, lo mejor los niños.

Yo tenía que volver antes de la noche a Dakar, porque llegaba mi tercera tanda de invasores (en este caso, invasoras): Ana, Melencha y Coqué. Rubén y sus secuaces se empeñaron en que no me dejaban sola y se vinieron conmigo en un sept-place. Yo me fui directamente al aeropuerto a esperar a las chicas, y ellos se fueron a mi casa. Como los 9 no cabíamos en casa, las nuevas y yo nos fuimos a casa de Macu, que amablemente me había dejado las llaves.

Por cierto el taxista me timó, pero no quiero hablar de ello, que me enervo. No fue mucho, sólo unos 5 euros, que en realidad para mí no son nada, pero fue una situación muy fea e incómoda. En fin, cosas veredes...

A la mañana siguiente, quedamos con los que estaban en mi casa para ir juntos a mi sitio favorito de Dakar: la Isla de la Madeleine. Se trata de una islita volcánica que está a unos 5 quilómetros, al oeste de Dakar. Está desierta, salvo por los vigilantes y los turistas, que tampoco suelen ser muchos (entre semana siempre pocos). El entorno es paradisíaco. Es lugar de reproducción de aves y tiene una piscina natural interior muy bonita, de agua calma, limpia y fresquita, idónea para hacer un ratillo de snórkeling. Y la grandísima ventaja: no hay vendedores que te den la brasa, porque cuesta 5000 francos llegar, y eso para ellos es un pastón descomunal. Es que efectivamente es caro, de hecho te cuesta más ir a la Madeleine (5 kms) que a Saint Louis (250 kms), pero si es para poder relajarte y desconectar merece la pena.

Lo malo que tiene, y eso es nuevo, puesto que la última vez que yo había ido no era así, es que te obligan a pagar otras 5000 (entre todo el grupo) para el guía, aunque ya conozcas la isla y no quieras guía. Me parece fatal, la verdad. Es como si vas al supermercado a comprar patatas y te obligan a comprar huevos para que te dén las patatas (este "es como" se lo dedico a Lu, con todo mi cariño, jajaja). Y luego que los guardianes están todo el tiempo a la vista; para mí que me gusta ir en plan aislamiento del mundo, no me mola. Pero bueno, por lo menos te dejan tranquilo.


Este día yo estaba sin cámara, así que no saqué fotos, y los visitantes al final no me pasaron ninguna, así os "decoro" el post con una foto procedente de Panoramio, una página muy recomendable, por cierto. Las foto es un poco regulera, pero es lo que hay.



Pues eso, pasamos el día los nueve en este paraíso natural, hasta las 5 de la tarde, y luego volvimos a la ciudad, descansar un poquito, volver a juntarnos con Macu y los suyos, quedar a cenar en el Mini Resto (un camerunés que hace unos pescados que lo flipas de lo ricos que están), y para camita que estamos cansados. Durmieron en mi casa todas las chicas menos yo (Ana, Coqué, Melencha, Chuchy, Mónica y Saida) y Rubén, Manu y yo nos fuimos a dormir a casa de Alberto, que está cerca.

Al día siguiente, quedamos temprano para desayunar. Después el grupo de Rubén y el de Macu se fueron por un lado de mercados, y el de Ana se iba a Gorée. Yo acompañé a estas últimas para comprar los pasajes de barco a Ziguinchor en el puerto, pero no pude (esta historia ya es harina de otro post). No fui a Goree, tenía la espalda cansada y prefería volver a casa a reposar un poquito hasta la hora de comer.

Fuimos a comer al "?" (se llama así), que es un restaurante bastante senegalés en Plateau. Todavía no habíamos acabado, la Macu se empezó a quejar del estómago. Fuimos a mi casa a dejar las compras de todos y ella se quedó en la cama. Los demás fuimos a tomar algo y a seguir comprando (qué consumistas, jeje). Cuando volvimos por la tarde estaba peor, así que me quedé a cuidarla. El grupo de Rubén se iba esa misma noche, así que la despedida fue un poco sui-géneris. Los amigos de Macu y el grupo de Ana se fueron todos a dormir a casa de Macu para dejar la casa tranquila. El que sí se quedó fue Javi, que también quería cuidar de ella.

Al día siguiente Macu y yo casi no salimos de casa. La verdad es que yo también agradecía el descanso. Ella ya estaba mejor (detalles escatológicos autocensurados) y estuvimos bastante de charleta todo el día. Mientras tanto, nuestros amigos respectivos se dispersaban: Javi a Goree, que aún no había estado; Nicola y Ángela a Ngor; Ana & Co. se fueron unos días a Saint Louis y alrededores. A los amigos de Macu los despedimos esa tarde noche. Qué gente más maja :-)

Así que Dakar se quedó tranquilito unos días: trabajo, trabajo, trabajo, hasta el jueves noche, que volvieron estas chicas de Saint Louis. Pero eso ya queda para otra entrega. Seguiremos informando... Llevo más retraso que el tren Dakar-Bamako...

jueves, 27 de marzo de 2008

Visita de Rubén & Co. Vol I (Keur Bamboung)

Uf, tengo posts atrasados a espuertas. Es que cuando haces cosas interesantes no tienes tiempo de contarlas, es de cajón. Bueno, ahora mismo el post imprescindible es en el que cuento mis vacaciones de Semana Santa, con las visitas que he recibido, mi segunda salida de Dakar digna de mención, la gente que he conocido... todo eso, un poco resumido que si no me eternizo.

Sandra y Ester se fueron el día 11, martes; el 15, sábado, por la noche, llegó mi segunda horda de invasores, Rubén con 4 amigos suyos, a los que ahora ya puedo dejar de colocarles ese "suyos" de apellido, jeje. Esta foto nos la sacamos recién llegados a casa, estaban deshaciendo la maleta.


Chicas, de izquierda a derecha: yo, Chuchi, Mónica y Saida.
Chicos, de arriba a abajo: Rubén y Manu.


Yo estoy como de pegote en la esquina porque mientras les esperaba en el aeropuerto me empezó a doler otra vez la espalda y otra vez no aguantaba de dolor salvo en posición horizontal. Al día siguiente, domingo, los mandé a ellos de guiris a Gorée, mientras yo guardaba cama, tomaba antiinflamatorios y rezaba lo que sabía cagándome en todo ante la posibilidad de volver a quedarme sin salir de Dakar por culpa de la maldita espalda. Creo que si hubiera sido así habría hecho las maletas y vuelto a España, estaba en un estado de pseudo-depre bastante heavy. Mamá, perdona el vocabulario, y no te preocupes, que ya estoy bien, de la espalda y del espíritu.

Fotos de su visita a Gorée, las tenéis en el álbum de Manu en Picassa.

El lunes me levanté mucho mejor, y por mis ovarios que iría a Siné Saloum con ellos. Habíamos quedado con Macu y sus respectivas visitas en la Gare Routiere de Dakar, para coger un transporte que nos llevase a Toubakouta. La Gare Routiere viene siendo como una estación de autobuses, pero a la senegalesa. Es decir, tal que así:

La foto es de Manu, creo, yo no tenía ninguna tan descriptiva.
La pareja son Nicola y Ángela, amigos de Macu.
También se ven cachitos de cabeza de Manu, mío, de Mónica y de Saida.

Allí nos cogimos un minibus, que también es la versión senegalesa de algo parecido a un autobús raro, que es tal que así:
Por dentro

Llegamos a Toubakuouta y caminamos un rato hasta Soukouta.

Camino de Soukouta

Macu llamó a los del campamento donde habíamos reservado para que nos vinieran a buscar en la lancha. Cuando se giró para contarme lo que le habían dicho, no me lo creía: no habían guardado la reserva, habíamos hecho seis horas de transporte en común y media de caminata (yo con la spalda hecha unas bragas) y ahora no teníamos donde dormir. Que no cunda el pánico. Macu al rescate, volvió a llamarles: "una solución quiero". No sé exactamente lo que les dijo, pero colgó ya con un poco más de cara de relax; nos vendrían a buscar y nos arreglarían algo para esa noche. Supuestamente, a la siguiente ya habría sitio. Así que llegamos al embarcadero cuando caía el sol.

En el embarcadero al atardecer


Una media horeja de lancha


Detrás: Rubén y Chuchi.
Delante: Manu, Saida, Mónica y Nicola

Y llegamos a la isla de Sipo, donde se emplaza el campamento de Keur Bamboung.

Foto de grupo a la llegada. Obsérvese la -involuntaria- separación clara entre
los dos grupos: a la izquierda, el equipo de Pepa (Pepa, Chuchi y Saida de pie,
y Manu, Rubén y Mónica en cuclillas). A la derecha,
el equipo de Macu (Ángela, Nicola, Macu y Javi)


Una vez allí, conocimos el "arreglo que nos habían hecho para acogernos: dos camas de matrimonio, de los propios empleados, para los 10. Dormimos en dos grupos de 5, tres en cama y dos en sendas hamacas raras; cada uno de los grupos en una cabaña sin ammenities ni facilities ni nada de nada. La verdad es que me fastidió bastante, pero el entorno era tan chulo y tan tranquilo que se me pasó en seguida. Bueno, por eso y porque yo dormi siempre en cama... alguna ventaja tendría que tener estar lesionada. Dormimos en precario dos de las tres noches, pero aún así lo disfrutamos todo como enanos, y además, por supuesto, nos hicieron un buen descuento, así que al fin y al cabo quedamos bastante contentos.

Fotos de la estancia:

Los otros fueron con las piraguas;
yo me quedé en tierra por culpa de la espalda,

así que hice las fotos.



De camino a la aldea de Sipo


Espectáculo nocturno


Comedor


Javi, Mónica, Chuchi y Rubén enseñándoles a los niños
a jugar al Corro de la Patata. Momentos inolvidables.


El último día conocimos a un californiano llamado David, bastante majo, con el que nos hicimos la foto de despedida.

Foto de grupo a la vuelta. Ahora ya claramente más unido,
también con David

Acto seguido, tomamos la piragua y llegamos de nuevo a la aldea de Soukouta, donde paramos un ratillo. Allí, como en todas partes, había infinitos niños.

A la vuelta pasamos por Mbour, pero yo tenía que volver a Dakar esa misma tarde para recoger en el aeropuerto a tres chicas más que llegaban, así que todo mi grupo se volvió conmigo en un sept-place.

Continuará...


jueves, 6 de marzo de 2008

Hernia discal

NOTA INFORMATIVA:

Como el fin de semana me repitió el maldito lumbago, el lunes moví los hilos para conseguir que me hicieran una resonancia (IRM), con la ayuda de mi fisio. Me la hicieron ayer. Me dieron hoy el resultado. Pues que estoy hecha unas bragolas, qué le vamos a hacer. No entiendo todo lo que dice, ni el médico me lo ha explicado mucho, pero más o menos:

  • Ausencia de anomalía significativa de la columna raquídea sacro-lumbar (bien)
  • Hernia mediana-paramediana (signifique lo que signifique), lateralizada a la derecha, con efecto de masa moderado sobre el contenido del canal y el ¿foramen? intervertebral, entre la 4ª y 5ª lumbar (mierda)
  • Se nota otra salida de disco ¿bombante? más discreta entre la 5ª lumbar y la 1ª del sacro. (bueno, vale, si es discreta, que pase)
  • Además, pinzamiento y extinción del hipersinguinal psicológico en T2 de los discos de las últimas ¿etapas/estdos/niveles? (ni idea de lo que significa, pero seguro que nada bueno)
  • Que no tengo ningún cuerpo vertebral chafado, creo entender (viva, viva)
  • Ausencia de artrosis significativa (esto también es bueno)
  • Medidas del canal normales (bien)
  • Nótese anomalía manifiesta de las cavidades excretoras renales, más importante del lado derecho (joder, ¿no podré hacer una prueba sin que me encuentren más cosas que lo que buscan? Esto explica el cólico nefrítico de hace unos meses y el de cuando era pequeña.)
Conclusión, que me cuide, que no haga excesos (bailes, deportes de correr o saltar, etc), que no coja pesos, que siga con el fisio pero con cuidadito y que cuando vuelva a España me lo haga ver por un especialista a ver qué hacemos con ello. De momento, tratarla bien y no darle disgustos, como si de una madre se tratase.

He aquí el informe del radiólogo:



Y aquí una foto de la resonancia, en la que no se ve nada o casi nada (es una foto hecha con la cámara del celofán ése puesto contra el cristal) pero que me hacía ilusión ponerla, que me gusta mucho poner fotos en el blog y no lo hago casi nunca. En realidad, si sabes mirarlo y tienes paciencia, se puede distinguir la hernia. Busca a Wally.


Y bueno, nada, que si en la sala hay algún traumatólogo (o en su defecto algún médico generalista) que sepa francés (o que entienda el informe porque el lenguaje técnico siempre se parece entre unas lenguas y otras), pues se agradecería que se manifestase y me explicase su parecer sobre mi caso. La verdad es que estoy un poco jodida por mis expectativas, pero si bien lo miras, hay mil cosas peores que una hernia. Una hernia, al fin y al cabo es un malo conocida.

Saludos, corazones.

domingo, 2 de marzo de 2008

Voto expatriado

Ir a votar cuando estás expatriado tiene otro sabor... no sabría explicaros por qué, pero así es. Tal vez sea simplemente porque el poder ejercer el derecho al voto te exige algún esfuerzo más que hacerlo cuando estás en España, y ya se sabe que los logros con esfuerzo satisfacen más que los fáciles. Y es que en España te llega todo a casa, tú sólo tienes que hacer las cruces, meter los papeles en los sobres, y darte un paseo hasta el colegio electoral. O si no, ir simplemente al colegio y coger allí las papeletas. Pero si vives en otro país, tienes que currártelo un poco más. A mí la verdad es que me lo dieron todo bastante majadito, pero aún así el proceso, cuya teoría es tan simple como esto, en realidad tiene más implicaciones. Para empezar, para que te envíen la documentación para votar (léase, las papeletas), tienes que ir a inscribirte a la embajada, con una fotillo, el pasaporte, cubrir unos formularios... En mi caso, además, fui fuera de plazo, por lo que cuando salieron las primeras listas no figuraba y tuve que reclamar. Después, estar pendiente de que llegara la notificación de que había sido estimada. Llegó. Luego, la documentación que llega in-extremis, a jueves, siendo domingo el último día de plazo para poder votar en la embajada (esa era la opción más cómoda, pero para enviar el voto por correo había 6 días más, hasta el sábado que viene). Por cierto, que a algunos en lugar de llegarnos directamente la documentación para votar, lo que nos llegó fue un resguardo del servicio postal, para ir a retirarlos. Enviamos al ordenanza, el viernes... Así que el viernes estuve ya en disposición de ejercer mi derecho al voto, pero como estaba trabajando, no lo haría hasta el fin de semana. La embajada estaría abierta al efecto sábado y domingo de 9 a 13.

El viernes por el día estuve muy contenta porque notaba mucha mejoría de la espalda, incluso me fui a comer a un restaurante junto a la playa con Lucía e Irene. Después fui al fisio. Me encontraba bastante bien, aunque sabía que no debería haber pasado tanto tiempo sentada. El fisio me dijo que de momento intentase caminar sólo lo mínimo. De vuelta a casa me eché en la cama, bastante cansada, y creo que hice un mal movimiento. Hacia la noche empecé a notar una cierta molestia en la garganta y la cabeza... "m***da, pensé, lo que me faltaba, ponerme mala también de la garganta". Me desperté por el medio de la noche con pesadillas y tiritando, claramente febril. En este caso el hecho de que además me doliese la garganta me tranquilizaba, si no, me habría asustado por la malaria. Me levanté para echarme algo más de ropa a la cama y me di cuenta que la espalda volvía a dolerme más, supuse que por culpa de la fiebre. Pasé la noche bastante mal, casi sin poder dormir.

Por la mañana había quedado con Lucía para ir a votar. Me levanté relativamente temprano y me vestí, pero me mareaba si estaba de pie, y me dolía mucho la espalda, casi no podía caminar, otra vez. Me tuve que volver a la cama. Me tomé una pasti de las que me habían dado para la espalda (paracetamol y otro calmante más fuerte). Llamé a Lucía por teléfono para pedirle el termómetro. Tenía 38ºC. Obviamente no fui a votar, pasé todo el día en la cama. Me fui controlando la fiebre todo el día, y se mantuvo entre los 37.5 y los 38ºC, lo que no es alarmante, solo molesto. Quedé con Noe para que al día siguente, de paso que iban ellos a votar, me acercasen en coche, porque si no yo no podría ir. Esa noche la pasé mucho mejor, y me levanté ya sin fiebre, aunque todavía con más dolor de espalda del que había tenido el viernes y con bastante sensación de debilidad. Hoy sí que votaría, no había hecho toda la papelada para quedarme fuera. A las 12 o así me llamó Noe, que estaba llegando. Bajé los cuatro pisos de escaleras con esfuerzo y allá nos fuimos, pasaporte y documentación en mano.

Misión cumplida.

Que mi ejemplo de esfuerzo por votar os sirva a los indecisos, porque cada voto cuenta, todos los votos son útiles. Yo no voy a decir siquiera por quién he votado o por quién no, no quiero hacer campaña ni por unos ni por otros, de hecho no me gusta mucho la política, pero sí creo una cosa: que haya elecciones es bueno, y por eso he querido participar.

Por cierto, lo que sí es raro es no estar aguantando la campaña electoral... y votar sin jornada de reflexión... ¿será mejor o peor? La verdad es que yo he pensado más en el voto en sí, en lugar de cagarme todo el día en la maldita publicidad, en los coches ruidosos que anuncian los mítines y en la cara de cínicos que tienen siempre los políticos en los pósters que se cuelgan en las farolas.

lunes, 25 de febrero de 2008

Lumbago

Hoy toca post personal. No sé muy bien como orientarlo, pero es que quería compartir con la gente que me lee (soy una ilusa, en realidad sé que sólo me leen algunos amigos, y eso cuando les notifico de alguna manera que he publicado algo) mis impresiones de la última semana, que me la he pasado postrada en la cama. Sí, bueno, que nadie se alarme que no ha sido nada grave, no ha sido malaria, sólo lumbago. Un lumbago de tres pares de narices, pero sólo lumbago a fin de cuentas. He estado cuatro días sin casi poder levantarme de la cama. Ya sólo para levantarme al servicio veía las estrellas. De hecho, para simplemente cambiar un poco de postura en la cama, las veía también.

Si lo pienso objetivamente, ha sido un coñazo de semana. Justo el día que peor estaba, el martes, llegaron Sandra y Esther, mi primera visita desde España. Contaba hacer mil planes con ellas, pero de momento nada, simplemente ver cómo entran y salen de casa. Todavía andan por Dakar, pero se irán a viajar por Senegal en breve. Yo no sé si podré hacer algo con ellas o no, está por ver. Me gustaría ir a Casamance, pero todo son complicaciones, ya os lo contaré en otro post otro día. Aparte de todo, es que hace calor, no un calor horrible, pero cuando tienes que estar siempre boca arriba es bastante incómodo; me sentía pegada a la cama, ahora ya me puedo poner por ratillos de lado para que se me airee un poco la espalda, pero hasta anteayer ni eso. Incluso la postura de leer me resultaba incómoda.

Por cierto, me he perdido el eclipse, con la ilu que me hacía. Bueno, logré ver un poquito, pero veía las estrellas (literal figuradamente hablando) y me volví a la cama corriendo (esto en un sentido muy figurado, si fuese literalmente debería casi decir arrastrándome). De sacarle una foto nada, ¡si es que encima la cámara la tenía en la oficina!

También me ha fastidiado no ver a Urbano, un amigo de la familia que está por Dakar con cosas de trabajo estos días. El tío incluso me ha traído cosas de parte de mis padres, pero he tenido que mandar de recaderas a mis amigas a buscarlas, y yo no le he visto. Hace como quince años que no le veo, y la verdad me hace ilusión. Estará mayor, me han dicho que tiene el bigote blanco, jeje. Él también flipará, la última vez que me vio yo era adolescente, jeje. A ver si hoy por fin puedo quedar con él.

Pero bueno, a pesar de todo, tal vez porque el relajante muscular que me recetaron es a la vez ansiolítico, o tal vez porque mi madre me ha enviado bombones, la verdad es que no lo he pasado tan mal, me lo he tomado con bastante filosofía y paciencia. Mis amigas recién llegadas de España me han cuidado bastante, me han traído cosillas, embutido, queso, aceite de oliva... lástima que por culpa de la medicación no he podido probar también el vino. La chica que viene a limpiar también me ha hecho mucha compañía, me ha dado conversación, es maja. Y he recibido mil visitas y llamadas de teléfono. Es curioso, pero en momentos así, el sentirte arropada por la gente que te rodea es una sensación bastante agradable, que compensa lo demás. Aparte, he aprovechado la coyuntura para terminar por fin de leer mi primer libro en francés, para ver de un tirón la mayoría de las pelis nominadas para los Óscar, para escribir emails a gente que tenía abandonada... incluso me he conectado al Messenger, pero eso ya ayer, cuando ya podía erguirme un poquito para teclear.

Bueno, el caso es que creo que básicamente, por la presente lo que quería era darles las gracias a todos los que se han interesado por mí estos días, de un modo u otro. Me han ayudado a tomármelo bien, a ser positiva, y ahora ya en breve volveré a mi ritmo normal. Hoy he ido a la oficina, no me sentí lo bastante bien como para quedarme. Pero el hecho de haber podido, por fin, salir de casa de nuevo, ha sido toda una sensación. Estoy contenta. Todavía me siento (del verbo sentir, y también del sentar) torcida, y todavía me duele bastante, sobre todo al moverme, pero por fin veo la mejoría y me he tranquilizado bastante.

Ahora, cuando esté bien, propósito de enmienda: tengo que abandonar el sedentarismo y perder un poco de peso, no quiero que me vuelva a pasar esto. Os mantendré informados.

Un abrazo a todos.

Pepa.

lunes, 18 de febrero de 2008

Fête Chez Albert

Sí, ya lo sé, a vosotros os interesa mi vida, el vil cotilleo, y sin embargo yo me escaqueo y os hablo de leyes y de eclipses... ¿tendré algo que ocultar? Pues no, más quisiera. Pero es que los posts personales me cuestan más, no sé muy bien por qué. Tal vez sea tímida, tal vez sólo perezosa... pero como introducción ya basta.

Pues el fin de semana pasado Monsieur Alberto, mi alma mater y ex-vecino, dio un fiestón en su casa. Sí, ya lo sé, una vez más escribo con retraso, para periodista no valdría, por bien que me esfuerce en escribir. Bueno, a lo que iba. Yo le ayudé un poco con la organización y le hice, a petición, un CD de música española. Lo confieso, echo mucho de menos el INOX y ese era el ambiente que intenté conseguir (hasta metí "Galicia" de Pimpinela; Amparanoia, Amaral, Alaska... e incluso cosas que no empezaban por A, en total 101 canciones, número que salió por perfecto azar, de pop ochentero, rock, rumba, y todo ese palo). No es que haya quedado exacto, pero parece que a la gente en general le gustó. Los franceses puede que se hayan picado un poquito... De todas maneras yo echo mucho de menos la marcha coruñesa, y esto es un llamamiento: os recuerdo a los que os déis por aludidos que estaré ahí el 26 de abril y el 3 de mayo. ¡Quiero que estéis todos! Quiero un filetito de la bombilla, quiero un piruliño, quiero un tequeño, quiero un porrón con cacahuetes, licor café... STOP, me voy por los ramas, ha sido solamente una enajenación transitoria provocada por sobredosis de morriña, nada grave.

Estaba hablando de la fiesta en casa de Alberto. Alberto, te queremos. Alberto es guay. Alberto es ese al que todo el mundo le confía las llaves de casa. Y Alberto es el que hace las famosas fiestas en casa de Alberto. Por lo visto antes eran mucho más frecuentes, pero el ritmo no se puede mantener, ahora dice que quiere hacer una o dos al año. Pero vamos, si son como el otro día bien vale, que también el San Froilán es sólo una vez al año y nadie se queja. Unos 60 invitados, de los que algunos fallaron, otros solo pasaron un ratito y algunos no invitados oficialmente acompañando a otros. Estuvo muy bien, dio para hablar todos con todos, no faltó de nada, y creo que todos nos divertimos. La prueba de ello, que el grueso de la fiesta no se fue hasta cerca de las 7 de la mañana. Y los más melancólicos, los que no queríamos irnos a casa todavía, hicimos un poco el tiempo para que abriese la pastelería de la esquina e ir a desayunar. Desayunamos, y alguno se rindió y volvió a casa. Después de desayunar, sobredesayunamos, es decir, desayunamos otra vez, en otro sitio, otra cosa. Otros pocos cayeron. Quedamos cuatro locos (tres locas y Alberto). Volvimos a su casa, rondaría el mediodía, decidimos que no eran horas de ir a dormir, porque nos despertaríamos cerca de la noche, sin sueño, habríamos perdido por completo el domingo, pasaríamos la noche en blanco e iríamos a trabajar el lunes igualmente cansandos. Así surgió el concepto postfiesta, el domingo en blanco, domingo social de hablar y comer y mantenerse despiertos a la espera de una hora decente para dormir. En casa de Alberto comimos los restos de la fiesta, hablamos, reímos, escuchamos música, merendamos... y yo me fui a las seis de la tarde porque, os lo creáis o no, tenía que ir a hacer una cosa a la oficina. Las otras dos locas y el loco aún quedaban en casa. La verdad es que no sé hasta qué hora se quedaron. Lo que sí sé es que yo al final me acosté a las 11 de la noche y que el lunes me levanté tan cansada como cualquier lunes, pero de mejor humor.

Así que ya lo sabéis, la postfiesta es el remedio a todos los males originados por el exceso de fiesta de los sábados. Seguramente no sea lo más sano del mundo, pero la resaca te la evita, y la desagradable sensación de haber perdido por completo un día de tu vida (que es lo que me ocurre a mí los domingos de resaca) también. ¿No os apetece probarlo en vuestras vidas?

De momento, aquí os dejo, tras una ardua tarea de selección, unas cuantas fotillos de la fiesta. Lo siento, pero de la postfiesta no tengo porque se me acabó la batería de la cámara, pero en el blog de Macu creo que sí hay alguna.



Diego, tío, perdona por poner esta foto, que sales "un poco" mal, pero es que es en la que mejor salgo yo de todo "el carrete", y ya se sabe que le hay que dar prioridad a la prota. A los que no le conocéis, no os dejéis llevar a angaño por la foto: Diego es majete y no es feo. Fue mi compañero de piso durante un par de meses y la verdad que muy bien, no me asustaba si lo encontraba por el pasillo de la casa, como haría si tuviese esta jeta de la foto normalmente.



Voicí foto de varones selectos: el del polo de rayas es el señor anfitrión, Alberto, del que ya he hablado mucho; junto a él, de rojo, Chomin, alias "El fiestas"; de negro, Salim, becario del cuerpo diplomático en la Embajada, y ex-compañero clandestino de piso ; de granate, con la camiseta de MR. T, Edmondo, el italiano luchador; y asomando la cabecita por detrás, el mangante Señor Timor.



Y ya por último, más que nada porque me canso, os presento a las dos locuelas más guapas y más encantadoras al oeste del Nilo, Macu y Lucía. Me quedo sin palabras para hablaros de ellas, porque no me gusta ser sensiblera :-). Lu fue la compañera de piso que me tocó en suerte a nuestra llegada, y ¡qué suerte! es una tía estupenda, buena gente, divertida, razonable... tiene defectos, por supuesto, pero también tiene la grandísima y rara virtud de darse cuenta de ellos y de intentar evitarlos. Se merece un monumento. A Macu la conozco hace menos, pero desde entonces no tengo descanso, es hiperactiva, divertidísima y tambien muy buena gente. Y como sé que lee el blog, ¡le mando un beso!