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miércoles, 13 de abril de 2011

Gare routière

Hoy se me ha ocurrido (bueno, realmente lo he visto en otro blog) hacer una entrada con un mapa de los sitios más interesantes de Dakar. Eso me llevará tiempo, no es para hoy, pero ha sido el motivo de que haya estado mirando el Google Maps y me haya inspirado otra entrada: quiero enseñaros una foto aérea de la Gare Routière de Pompiers, la "estación de autobuses" que teníamos que usar normalmente cada vez que queríamos salir de la ciudad. Casi igual que una de aquí, ¿eh?


De esto hablé aquí


Como véis, impera el caos. Entrar ahí es entrar en un territorio hostil para el que hay que estar prepadado; en cuantro te ven, hordas de senegaleses te rodean, unos apremiándote, otros discutiendo entre ellos a ver cuál se te va a quedar, otros ofreciéndote cosas a vender... la verdad es que no me resultaba nada agradable, me daba mucha tensión... pero también es cierto que cuando volví a España, y tuve que esperar una hora a solas en la estación de autobuses de Ferrol en domingo y por la mañana (parecía aquéllo una ciudad fantasma) lo eché de menos...

viernes, 15 de mayo de 2009

Tormenta de arena

No sé si os acordáis de cuando hablé de mi viaje a Casamance con Ana, Coqué y Melencha, que comenté que había una tormenta de arena tremenda, que no se veía ni el sol. Pues resulta que hoy, mirando la galería de fotos de la ESA, me encontré esta foto, precisamente de ese día, el viernes 28 de marzo de 2008, el día en que cogimos el barco.


Fuente: ESA




Como dato, os diré que en toda la galería sólo hay 3 fotos de tormentas de arena (esta, una del Golfo de Persia y una de Pekín); y sólo 5 en las que aparezca Senegal. O sea, que muy frecuente no debe de ser. Al final va a ser que sí que viví en primera mano un evento histórico.

lunes, 2 de marzo de 2009

Música para nostálgicos

El otro día me dio por revivir una de las facetas de mi estancia en Dakar: escuchar Radio France International, y hete aquí que pusieron una canción que no había escuchado nunca, aunque por lo visto sonó mucho en Francia, y que me encantó: Ulysse, de Ridan. Muy a propósito, además, con la temática predominante del este blog. Todo aquel que haya pasado tiempo lejos de su casa, se sentirá, de algún modo, identificado. Aquí la podéis escuchar vía Goear, en YouTube podéis ver el vídeo (enlace al final), que es chulísimo, pero no lo he podido incrustar. También os dejo la letra traducida y un enlace a la original, en francés.




Letra traducida
Feliz que, como Ulilises, ha tenido un buen viaje,
O como aquel que ha conquistado el Vellocino,
Y después ha regresado, lleno de uso y razón,
A vivir entre sus semejantes por el resto de su vida!

Cuando volveré a ver, ¡ay!, de mi pequeño pueblo,
Brotar humo la chimenea y en qué estación?
Cuando volveré a ver de mi pequeño pueblo,
Brotar humo la chimenea y en qué estación?
Cuando volveré a ver?
Cuando volveré a ver?

Volveré a ver el cerrado de mi pobre casa
que para mí es una provincia, y mucho más?
Me gusta más la sala construida por mis antepasados
Que los palacios romanos de fachada audaz,
Más que el duro mármol me gusta la pizarra fina,
Más mi Loira Galo que el Tíber latín,
Más mi pequeño Liré que el monte Palatín,
Y más que el aire marino la dulcura angevina.

Cuando volveré a ver de mi pequeño pueblo,
Brotar humo la chimenea y en qué estación?
Cuando volveré a ver?
Cuando volveré a ver?

He cruzado los mares con la fuerza de mis brazos
Solo contra los dioses, perdido en las mareas
Atrincherado en una cala, y mis tímpanos perforados,
Para nunca más oír las sirenas y sus voces.
Nuestras vidas son una guerra en la que depende de nosotros
Confiar en nuestra suerte, dar con la elección acertada,
De fiarnos de nuestros pasos, y de toda esta agua que duerme,
Que ensucia nuestros caminos, dicho sea, pavimentados de oro.

Cuando volveré a ver de mi pequeño pueblo,
Brotar humo la chimenea y en qué estación?
Cuando volveré a ver?
Cuando volveré a ver?
Cuando volveré a ver?
Cuando volveré a ver?
Cuando volveré a ver?



Enlaces externos
Ver el videoclip en You Tube
Letra en Francés

martes, 23 de septiembre de 2008

La visita a Casamance en fotos

Bueno, aunque he desistido de lo de una entrada por día (entre que se me rompió definitivamente el ordenador, que tengo visita y que tengo que preparar la vuelta, está muy difícil el asunto), la entrada sobre mi último viaje por Senegal tenía que hacerla.

Fueron cinco días bien aprovechados. Ida y vuelta en avión para ahorrarnos tiempo y problemas. Estuvimos las 4 noches en el campamento de Gukho (o como se escriba), en Oussouye, recomendación de mi amiga Clarita que vive allí. Hacíamos excursiones de un d ía y volvíamos a cenar. Muy buena comida y muy buen trato, pero mucho calor, mucha humedad, y muchos bichos. Si vuelvo no será durante el hivernage. Como guía tuvimos al "hermano" de Clara, que se portó genial con nosotros. La gente increíble, todo el mundo que va a Casamance está de acuerdo en eso y yo, sobre todo después de un año en Dakar, no puedo sino confirmarlo. Increíble también la cantidad de jóvenes que hablan y/o estudian español, incluso los niños piden directamente "caramelo" en lugar de "tangal" (en wolof). Se me olvidó el bikini, así que me bañé vestida varias veces. La ropa no secaba nunca y tuve que comprarme algo: unas bermudas, un pantalón y una camiseta. Como souvenir le compré a una artesana de cerámica una taza tradicional que pagué carísima, pero bueno. Y me picaron muchisimos bichos, estoy un poco preocupada porque no tomo nada de prevención para la malaria, pero bueno, ya si la tengo será en España, seguro que soy el primer caso del hospital de Burela y puede hasta que salga el El Progreso, jiji.

En la presentación las fotos están brevemente comentadas. Espero que os gusten.


lunes, 22 de septiembre de 2008

17 de septiembre: llegada a Casamance

Acabo de volver de Casamance, región más "selvática" de Senegal. Estoy demasiado cansada para ponerme ahora a hacer la entrada. Además quiero que, ya que no he podido mantener lo de "una entrada diaria durante un mes", por lo menos lo parezca. Así que de momento, una foto de la región de Casamance desde el avión, sacada el día 17, a nuestra llegada. ¿Promete, o qué?



Mañana más.

martes, 16 de septiembre de 2008

Visita Anabel. Día 3: nos vamos a Casamance.

Mañana de buena mañana nos vamos a Casamance, en avión. Eso está bien porque no sufre la espalda y además le ganas dos días al viaje (uno para ir y otro para volver), pero claro, también te pierdes la belleza del camino.

Bueno, el plan es un poco improvisado, pero pinta guay. Tendremos base en Oussouye, donde vive una amiga mía que ya nos ha dado mil ideas por ahí, y varios teléfonos de su gente de confianza. Espero ver plantar arroz, hacer cestas de cuerda y cerámica, quizás un combate de lucha, hacer excursiones a pie y en bicicleta, ver la fastuosa naturaleza de la zona, playa... veréis que bien.

Mientras esté allí, no sé si voy a poder cumplir un post al día, pero lo intentaré, ¿vale?

domingo, 14 de septiembre de 2008

Visita Anabel. Dia 1.

Ayer por la noche llegó Anabel, amiga mía del Erasmus, de visita. La fui a buscar al aeropuerto. Hoy nos fuimos de domingueras, junto con Lucía, Irene y Brais, a la isla de la Madeleine. Me sorprendió muchísimo verla tan llena de gente, niños escandalosos, sombrillas, incluso una lanchita hinchable, en medio de la piscina natural. ¡Qué obscenidad! Y bueno, en la lancha, gente con pizzas, pasteles de la mejor pastelería de senegal, neveras portátiles... a eso es lo que yo llamo turismo de aventura. Hay que ver cómo es la gente... hay tantas cosas que no entiendo de lo que hacen mis congéneres, que no dejo de sorprenderme de que todavía queden cosas que me sorprenden. Si hasta un yanki llevaba su propio chaleco salvavidas en la lancha. "Cosas veredes, amigo Sancho". La próxima vez no voy en domingo ni de coña.






martes, 9 de septiembre de 2008

Planes, planes, planes...

Creo que nunca en mi vida había tenido tantos planes en mente. Seguramente alguno no salga, pero me encanta la sensación de tener un mundo de posibilidades ante mí.

A cortísimo plazo, mañana se va de Dakar un amigo, Jaime, y hoy habrá fiesta en su casa. Haré fotos y mañana seguramente será el post del día.

También mañana, tengo una entrevista de trabajo por Skype. Para un trabajo de desarrollador Java/J2EE en Palma de Mallorca, que me tiene muy buena pinta, y para el que ya pasé una entrevista escrita y un examen de Java. Ya contaré, será el post del día pasado mañana, jueves.

El día 11 también se va ya Miguel, seguramente escriba algo a modo de despedida en su honor el viernes. Sobre todo si hacemos algo especial.

El sábado llega Anabel, amiga mía de Novelda, Alicante, a la que conocí hacia el final de mi Erasmus en Lisboa y que resultó ser una tía estupenda. El domingo la llevaré a ver la Isla de Madeleine, así que para ese día también hay post asegurado. El lunes la llevaré a Gorée, otro post asegurado. Y el martes a Yoff, a la playa, otro post. El martes a la noche llega su novio, Frieder. Miércoles por la mañana, si confirman que están de acuerdo, saldremos hacia Casamance, donde estaremos hasta el domingo, así que dejaré entradas programadas para esos días. El lunes os lo contaré todo, prometido. Pero os anuncio que hay posibilidades de que sea el mejor plan del año, Las Fiestas del Rey de Oussouye... ojalá coincidan, es que todavía no me he podido enterar exactamente, me hace muuucha ilusión.

¡Y al viernes siguiente ya vuelvo a España! ¡uau! Da un poco de vértigo, la verdad... bueno, seguro que entre semana tengo bastante que contaros, entre preparativos, y tal. Además Anabel y Frieder andarán por aquí, así que alguna cosa interesante haré con ellos, espero.

Llego el sábado 27 por la mañana a Coruña y supongo que me irán a buscar mis padres. Me gustaría por la noche volver a Coruña a salir con los amigos pero no lo veo claro, creo que será demasiada paliza. Además estar tranquilita un poco en casa también apetece, la verdad, que a la familia también la echo de menos y ellos a mí.

Probablemente, el día 30 de septiembre (fecha por confirmar), dependiendo un poco de cómo vaya o haya quedado la cosa con los de Mallorca, tendré otra entrevista, una especie de plan B, para Santiago de Compostela. Bastante buena pinta, la verdad, sólo es plan B porque surgió la opción más tarde.

Y el día 1 de octubre cojo en Santiago un avión para ir a hacer mi ansiada Gira Andaluza, a ver a Macu (Málaga), a Tía Chea (Granada), y a Rubén (Valverde del Camino y/o Sevilla). Además Marianne vendrá también el fin de semana. Planazo, planazo, ¡estoy deseándolo!

Y a la vuelta de la Gira Andaluza... ¿qué me deparará el futuro? ¿Santiago? ¿Mallorca? ¿la casa de mis padres? El tiempo lo dirá, ¡paciencia!



domingo, 31 de agosto de 2008

Cyber-Café Yaye Saly Ndour

Todos los conocimientos de la humanidad están guardados en el ordenador
Hay que ir en su busca y más allá de tus capacidades intelectuales.

domingo, 17 de agosto de 2008

Por qué soy expatriada y no inmigrante

¡¡Ayer me menearon!! Fue guay tener por un día un aluvión de visitas, jeje. Fue por lo de que no puedo ver las olimpiadas desde Dakar (sigo sin poder, e intentándolo menos a medida que quedan menos cosas que me interesen por ver) y bueno, aquí en el propio blog ya tuve unos cuantos comentarios, pero en el menéame hubo muchos más, y algunos más acertados que otros. Uno de esos comentarios menos desacertados es el que motiva que esté hoy escribiendo este post. Cito textualmente:

"Qué mal que me suena la palabra "expatriado". Alguien proviniente de un país pobre en un país rico es un immigrante. Pero al revés ya no se es immigrante, sino "expatriado", que es más fino. "
Viktor

Pues no, hijo, no. La palabra expatriado es una palabra normal y corriente, no suena ni mal ni bien, salvo si la decoras con tus propios prejuicios, como parece que es el caso. Expatriado es todo aquel que vive fuera de su patria.
La diferencia entre expatriado e inmigrante no es de finura, ni de dinero, ni de color, ni si se ha llegado a destino en avión o en lancha. Inmigrante es el que llega a un país diferente del suyo para establecerse, en principio para siempre. Ése es el motivo por el que yo no soy inmigrante, pero sí soy expatriada. Trabajo para un organismo español, cobro en euros en una cuenta de España, pago mis impuestos en España, y mi estancia aquí tiene fecha de fin desde el primer día. Vivo aquí, pero no estoy establecida aquí. Y en principio no tengo pensado hacerlo. Ahora, que si un día lo hago y, por ejemplo, monto mi propio negocio, o entro a trabajar para una empresa local, o incluso una española establecida en el país, entonces seré inmigrante, y a mucha honra. Pero de momento, usemos el término correcto, que para eso los tenemos.


DE LA RAE:

expatriado, da.

(Del part. de expatriar).

1. adj. Que vive fuera de su patria. U. t. c. s.


inmigrante.

(Del ant. part. act. de inmigrar).

1. adj. Que inmigra. Apl. a pers., u. m. c. s.


inmigrar.

(Del lat. immigrāre).

1. intr. Dicho del natural de un país: Llegar a otro para establecerse en él, especialmente con idea de formar nuevas colonias o domiciliarse en las ya formadas.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Malaria

No, no la tengo ni he tenido, no se me alteren :-) Pero es que mucha gente que se pone en contacto conmigo porque viene o piensa venir a Senegal me pregunta por ella, así que he pensado escribir un post sobre el tema, que espero resulte interesante, y además me ahorre trabajo a la hora de contestar (link al canto y listo).

DISCLAIMER
(¿Cómo se dice eso en español?)
No soy médico
No he tenido malaria
No he tomado antipalúdicos
Ergo: en realidad no tengo ninguna autoridad para aconsejar.
Lo que voy a escribir es fruto de mi observación y opinión,
muy probablemente equivocadas y/o sesgadas,
y NUNCA se debe anteponer a la información y consejo
que el médico proporcione.
Sirva este post como simple ayuda a la reflexión.


La malaria o paludismo (lo mismo da como da lo mismo) es la principal preocupación de todo el que viaja a un país como Senegal, donde es endémica. Endémico significa que es un mal propio de la zona, que está ahí desde "siempre" y afecta a "todo" el mundo. Estos términos tan absolutos los he puesto entre comillas para aclarar que en realidad no es "siempre" ni "todo", pero "casi". Y encima no hay vacuna. Así que es normal preocuparse: aparentemente, si vienes a Senegal tienes muuuuuchas papeletas de pillarte la malaria. Pero no es parta tanto, que no cunda el pánico. Y esto es lo que quiero aclarar en este post, siempre con el disclaimer presente.

Vale, vamos por partes... Para empezar, ¿cómo funciona la enfermedad?. Ojo, para información más rigurosa os aconsejo cualquier otro sitio, pero yo intentaré hacerlo fácil. Primero hay que decir que la enfermedad la produce el plasmodium, un parásito (un microorganismo más sofisticado que un virus o una bacteria, pero menos que un "bicho") que se introduce en nuestra sangre y parasita (valga la redundancia) nuestros glóbulos rojos, y los destruye, no sé si es que literalmente se los come, o qué. El caso es que, como sabe cualquiera que haya visto "Érase una vez la vida", los glóbulos rojos, son los que llevan el oxígeno a TODOS los tejidos del cuerpo, así que si fallan, falla todo. Pues imagínate una enfermedad que de repente suelta en tu torrente sanguíneo un batallón de "bichos-destruye-globulos-rojos". El organismo reacciona con fiebre, a ver si, al igual que muchos otros agentes patógenos, el plasmodium muere a cierta temperatura entre los 37 y los 40ºC, pero no funciona, así que sube más y más, rápidamente, y entre el subidón de temperatura y el bajón de hemogoblina te pones malísimo, mareos, náuseas, diarrea... y si no tienes suficiente grado de inmunidad ni tomas medicamentos que se carguen a los invasores, puedes morir, así hablando en plata. La propia fiebre, si pasa de 41ºC, te puede matar, pero además la falta de glóbulos rojos hace que los órganos no funcionen, lo que también es mortal, supongo que es como si te desangraras. Así que bueno, está claro, la enfermedad es grave y de curso rápido, pero como ya he dicho, que no cunda el pánico.

Siguiente punto: ¿y cómo llega esa invasión a la sangre? A través de un vector: el mosquito anófeles hembra. El macho no pica a la gente, se alimenta de jugos vegetales, así que si no hay jugos vegetales en tu entorno no tienes mucho peligro de ser infectado, porque donde no hay machos tampoco hay hembras, y donde no hay hembras, no hay picaduras. Aparte, no toda hembra de mosquito anófeles que te pique te va infectar, tiene que haber picado a alguien que estaba infectado a su vez hace relativamente poco rato (cuánto exactamente no lo sé, ahí me pilláis). Pero ahí sí que no os confiéis pensando "si no hay nadie enfermo en mi entorno no hay peligro", porque generalmente las personas que viven toda la vida en los países donde la malaria es endémica tienen algún grado de inmunidad adquirida, lo que significa que pueden tener en la sangre una cantidad suficiente para que tú te contagies sin ellos haber tenido el menor síntoma.

Pues eso, en un primer momento el mosquito te pica y te inocula unos pocos de plasmodium, estos se van al hígado, donde pasan unos días agazapados reproduciéndose, discretamente, sin provocar alarmas, y cuando ya son muchos, se lanzan al ataque por sorpresa y en masa. Por eso la malaria es una enfermedad tan rápida, te puedes despertar a las 9 de la mañana encontrándote bien y a las 11 estar ya a 40º de fiebre.

Así que, como veis, el asunto es chungo... sin medicamentos y sin la inmunidad suficiente (caso de los niños menores de 5 años y de extranjeros recién llegados) la muerte es muy probable. Los niños sí que me preocupan, la verdad. Por una parte, tienen menor volemia que los adultos, lo que los hace más vulnerables. Por otra, están a merced de lo que los adultos puedan hacer por ellos: pueden estar a horas de camino de un hospital y no llegar a tiempo; puede que sus familias sean ignorantes y decidan simplemente rezar para que se curen, sin llegar a llevarlos al hospital; pueden no tener la posibilidad de pagar las medicinas (o los medios para prevenir la picadura, como mosquiteras, insecticidas o repelentes)... pueden pasar mil cosas, y por eso, en el mundo muere un niño de malaria cada 30 segundos, y por eso en la mayoría de países africanos la tasa de mortalidad infantil (hasta los 5 años) es de más de 100 por cada 1000 nacimientos (en España, por comparar, en 2006 fueron 4 de cada 1000).

Así que sí, los niños me preocupan... pero los primermundistas no me preocupan nada. Es verdad que llegamos aquí vírgenes de plasmodium, pero:
  • Nos echamos litros de repelentes que evitan que nos piquen los mosquitos
  • Usamos insecticidas
  • Usamos mosquiteras
  • Vivimos, normalemente, en el centro de las ciudades, donde hay menos mosquitos que en las afueras
  • Vivimos, normalmente, en pisos altos, donde hay menos mosquitos que a ras del suelo
  • Tenemos aire acondicionado y ventiladores, que aturden a los mosquitos y evitan las picaduras también
  • Tenemos seguro médico para, llegado el caso, tener la mejor atención médica posible
  • Tenemos dinero para poder ir en coche al hospital y llegar a tiempo
  • Tenemos cultura y acceso a la información, así que podemos saber qué precauciones tomar si vamos a estar lejos de la ciudad (por ejemplo, qué medicina llevar encima por si acaso. Véase Coartem)
  • Y además de todo eso, tenemos la posibilidad de usar medicamentos profilácticos.
Y ya "sólo" me queda, creo, hablar de estos últimos, la profilaxis antipalúdica. Profilaxis, como los preservativos, signifca que es para "prevenir", no para "curar". En este caso es quimioprofilaxis, porque se trata de medicamentos, químicos, medicinas que te tomas antes de entrar en contacto con el plasmodium para evitar que sobreviva en el organismo el tiempo suficiente para multiplicarse y atacar, como había explicado más arriba. En concreto, en España, para venir a Senegal, te dan dos opciones de profilaxis antipalúdica: Malarone y Lariam. ¿Malarone o Lariam? Esa es la cuestión. No sé si son igual de efectivos, pero el Malarone tiene menos efectos secundarios, sobre todo en la psique y en el hígado, así que a priori parecería lo mejor, pero por algún motivo que desconozco, no lo recomiendan si es para tomar durante más de un mes. Aparte el Malarone es mucho más caro, tipo 50€ una caja de 12 pastillas (para 12 días), o algo así, mientras que el Lariam cuesta menos de 2€ y con una caja de 10 tienes para dos meses (pues es una toma a la semana); lo que no sé es si el Malarone lo cubre la Seguridad Social, el Lariam sí. Bueno, en resumen, que pudiendo permitírmelo, y para una visita de pocos días, yo me decantaría por el Malarone. ¿Erróneamente? Quizás, pero es que los efectos psicológicos no me atraen nada, la verdad. El caso es que del Lariam no oigo más que historias de miedo. En algún sitio había leído que "no por unas pesadillas debes dejar de tomar Lariam, ya que la malaria es más peligrosa". Bueno... me remito a la lista de circunstancias favorecedoras para los primermundistas que puse más arriba... Yo no sé si la ínfima probabilidad de tener complicaciones serias con la malaria en esas circunstancias justifica la mucho mayor de pasar depresión, ansiedad, pánico, desorientación... efectos secundarios bastante habituales del Lariam (sobre todo cuando se usa por tiempo prolongado). Personalmente, he decidido que para mí no, que prefiero disfrutar mi estancia en Senegal feliz y tranquila, y que si enfermo confiaré en la medicina. Lo que sí hago es evitar la picadura en la medida de lo posible. Y no tengo ninguna curiosidad por saber si habría soñado cosas apasionantes, me gustan las pelis de miedo, pero no tanto.

NOTA IMPORTANTE: si no tomas ninguna profilaxis y vas a estar lejos de un hospital, infórmate de con qué te puedes tratar tú solo si resulta que te pones malo, y llévalo encima, teniendo claro cómo lo vas a tener que usar desde "antes" de que se dé el caso, para evitar sorpresas más desagradables. Como ya he dicho, en el caso de Senegal, parece ser que lo mejor es el Coartem, un medicamento nuevo de Novartis (de 2005) que es lo que te recetarían en el hospital cuando tienes malaria. Lo hay en cualquier farmacia de Dakar y es un precio de lo más asequible.

Espero que este post sirva para tranquilizar a la gente que tiene miedo de esta enfermedad de cara a venir a Senegal, ya sea de turisteo, o a pasar un tiempo más, largo, como los nuevos becarios ICEX, que ya están asignados.


UN DOCUMENTAL RELACIONADO

Malaria, la vacuna más esperada

Documental sobre la vacuna de la malaria descubierta por el Prof. colombiano Manuel Patarroyo, y que tuvo el gesto de donar la patente a la OMS, y hasta el día de hoy no se ha querido fabricar. Si lo véis, os daréis cuenta de que, efectivamente, la malaria mata mucha gente, pero no si son tratados a tiempo.

jueves, 15 de mayo de 2008

El accidentado viaje a Saint Louis

Este fin de semana pasado era el Festival Internacional de Jazz de Saint Louis (de Senegal) y tenía desafiado, desde hacía meses, que no faltaría. Iban varios españoles de Dakar con los que me llevo bien, pero con quien verdaderamente organicé el viaje y fui fue con Macu, que últimamente somos inseparables, y Lino, su novio, que está de visita por aquí desde hace ya un par de semanas.

Macu trabajaba sábado hasta las 16:00h y, para intentar aprovechar el tiempo al máximo, decidimos, en lugar de ir a la gare routière y toda la movida, contratar un coche con chófer, que nos viniera a buscar a las 16:00h (en punto) para salir directos y sin discusiones y llegar a una hora razonable. Esto dicho así suena muy burgués y perfecto, pero that's Africa, my friend, y aquí la pijería no existe, al menos no para nosotros. El coche, como cabía esperar, estaba bastante hecho polvo, aunque eso no nos sorprendió a ninguno, era lo esperado, así son todos. Pero este tenía una circunstancia en la que no nos habíamos fijado: el caucho de las ruedas viejo, como cristalizado. Tuvimos el primer reventón aproximadamente a medio camino. Afortunadamente esa carretera es bastante buena y muy recta, así que no pasó nada, cambió la rueda y listo. Al poco, se paró en una especie de taller en el que infló la que había repuesto y creímos que compraría otra por si acaso, pero no lo hizo, claro, puesto que la rueda "nueva" (recauchutada de vigésima generación) le habría costado un 25% de lo que le pagábamos y quizás no podía permitírselo. A falta de media hora para llegar a Saint Louis tuvimos otro reventón, esta vez no había recambio posible y estábamos en medio de la nada, de noche. Mientras que en el primer caso habíamos estado esperando tranquilamente a que el colega enderezase el entuerto, leyendo y charlando, ahora estábamos algo más preocupados, pues sin rueda el coche no anda, no hay tu tía. El tipo, por supuesto, tampoco tenía saldo en el móvil (aquí se puede cargar, y se carga habitualmente, 1.5€), así que hubo que prestarle el nuestro. Bueno, tampoco pasa nada. La conversación subsiguiente fue en wolof y poco alentadora a juzgar por su expresión. Lo poco que entendí: "¿Allianz? Blablablá. No tengo seguro. Blablablá, blablablá." No sabíamos lo que nos cabía esperar, pero dado que él no parecía feliz al colgar, nosotros tampoco. Hizo varias llamadas más. Al final vino a buscarnos un amigo suyo, en un taxi (al que le funcionaba el cuentaquilómetros!!!), con una rueda de repuesto, pero no esperamos a que la montara, nos fuimos ya con él. Llegamos a Saint Louis a las 23:00, o algo así. Recuento: 200km en 7 horas; no está mal.

Esta es mi cara de circunstancias
mientras el taximan arreglaba la rueda

En Saint Louis nos quedamos en casa de María José, una amiga que nos acogió amablemente, porque no había sitio en los hoteles. La casa muy guay y ella muy maja, lo malo que estaba un poco chunguilla del estómago y no se vino de fiesta.

La marcha en Saint Louis, con el festival de jazz, me gustó muchísimo; el ambiente en los bares era muy del estilo que me gusta a mí en España, por la luz, el tipo de decoración, la disposición del espacio... algo que en Dakar no conozco, y que hecho mucho de menos. Y había gentecilla, pero no demasiada. Además, en todas partes había actuaciones en directo. Lo que sí, si lo piensas, te das cuenta de que sin el festival la ciudad debe de estar muerta muertísima, porque si ni con esas se llenan los garitos de bote en bote... A los conciertos "oficiales" al final no fuimos a ninguno, pero tampoco me quedó pena, me encantó el plan que hicimos.

Por el día, el domingo, que fue el único día que estuvimos entero por allí, estuvimos paseando tranquilamente por la isla, que es la parte antigua de la ciudad. A mí me encantó, y Macu no dejaba de decir lo que le gustaba, se la veía prendada. Las calles son perfectamente ortogonales, y las casas coloniales, pintadas con colores cálidos, y con un aspecto envejecido sin llegar a lo ruinoso de lo más estético. Además, era jornada de puertas abiertas y había casas a las que te permitían entrar para verlas por dentro. Vimos cuatro o cinco. Hay que decir que se trataba de las casas más pijas y no tiene la misma gracia que si vas a una casa de familia de verdad, pero los patios interiores, que desde la calle no se ven, son chulímos.


Una calle cualquiera de la isla

El puente Faidherbe, postal más típica de la ciudad,
supuestamente diseñado por el mismísimo Eiffel.

La comida tampoco tuvo desperdicio. Comimos en un restaurante llamado la Signare, recomendado por la Lonely Planet (sí, a veces hago el guiri). Nos trataron genial y la comida estaba estupenda y abundante. Por primera vez desde que estamos aquí, el aliño de la ensalada llevaba vinagre de vino. Sé que parece una tontería pero es un detalle significativo de la clase del lugar. Y el plato principal fue, para los tres, una parrillada de pescado con langosta: un salmonete, una dorada, un trozo de rape, dos pescados más que no reconocí y una langosta pequeña. Todo eso para cada uno. Y qué rico estaba. Al postre, una copa de helado, también riquísima. Y café. Y nos invitaron a un chupito, creo que también por primera vez en Senegal.

No me digáis que la pinta no es espectacular,
parece una foto de libro de cocina.

El lunes por la mañana cambiamos de aires: nos fuimos a Guet N'Dar, el barrio de pescadores, que está en la Langue de Barbarie. Aquello es otro mundo. Impresiona la cantidad de niños que hay, la vida en la calle, en diametral contraposición con la calma chicha de la isla. En general a la gente le hace gracia que los toubab les hagan fotos, e incluso te lo piden, sin esperar nada a cambio. Bonito, la verdad, no es, pero tiene encanto y vida, y a mí me gustó mucho ir.

Macu y yo paseando por la playa de Guet N'Dar

Lo espectacular de esta visita fue el ataque de los niños. Estábamos paseando a lo largo de la playa, todo idílico, los niños reían a nuestro paso y nos pedían fotos, para las que posaban alegremente, y después les hacía mucha ilusión verlas en la pantalla de la cámara. Para caminar por la arena, llevábamos los tenis en la mano. Entonces pasamos por al lado de un grupo que jugaba al fútbol. De repente todo cambió, como cuando en verano, tras un día de calor, llega la gran nube negra y estalla la tormenta sin previo aviso. Los niños que estaban jugando empezaron a pedirnos los tenis, a gritarnos, a tirarnos por ellos intentando quitárnoslos, nos rodeaban gritando y riendo maléficamente. Los niños más pequeños, que segundos antes habían estado riendo con nosotros, les imitaban llevados por una espercie de locura colectiva. La verdad es que en el momento no me inmuté demasiado, pero lo pienso ahora y me da más miedo. Nosotros salimos de la playa y caminamos hacia las casas, ellos nos siguieron bastante rato, tirándonos puñados de arena y piedras. Menos mal que no había piedras grandes, o que no se volvieron locos del todo, porque la verdad es que la situación fue como para liarse parda. Y la gran prengunta, en la que yo no habría caído si no me lo comentase Lucía al contarle la historia: "¿y no había adultos por allí que impusieran cordura y paz?". Pues, aparentemente, no.



Pasamos sin previo aviso de esto

y esto (por cierto, el chico blanco es Lino, obviamente)

A esto. No se os pase por alto la piedra en la mano
del de más a la derecha

Bueno, la sangre no llegó al río. De hecho no hubo sangre, que nadie se preocupe, si en realidad no pasó nada de nada. Los niños desaparecieron como habían aparecido y continuamos el paseo tranquilamente. Ahora en dirección sur, hacia el cementerio musulmán, atravesando una extensa zona de secaderos de pescado. Nadie nos volvió a molestar y, la verdad es que, en general, y obviando el capítulo de los niños, el ambiente aquí era mucho más tranquilo que en Dakar, donde no puedes dar un paso sin que alguien te interpele, ya sea para pedirte dinero, para intentar casarse contigo, o simplemente para tocar las narices.


Secaderos de pescado

Cementerio musulmán

A la vuelta en la isla, comimos rápidamente y fuimos a recoger las cosas a casa de María José. Habíamos apalabrado otro coche para volver, saliendo a las 16:00h, con intención de llegar a Dakar a las 21:00h a recoger en el aeropuerto a dos amigos de Macu que llegaban. Al poco de salir, el conductor nos dijo que en Louga cambiaríamos de coche y seguiríamos con un amigo suyo. Ya le habíamos pagado la mitad y la regla estándar es no pagar la otra mitad hasta llegar a destino, pero al cambiar de coche pretendía que le pagásemos la mitad de lo que faltaba al nuevo "para poner gasolina". Nos negamos rotundamente, diciéndole la típica de "no te lo tomes a mal, no es nada personal, pero conocemos el percal" (toma rimaaa!!!). Habíamos oído historias de gente a la que, al haber pagado por adelantado, la dejaron tirada a medio camino, y no permitiríamos que nos pasara eso. Macu hizo una actuación digna de Óscar, con amenaza de llanto incluida, en la que hacía como suya una de estas situaciones. El conductor se ablandó y habló con su amigo. Al final accedieron a que pagásemos lo que faltaba al llegar a Dakar. Y menos mal. Al cabo de menos de una hora, notamos que algo pasaba en una rueda; creímos que se trataba de un nuevo reventón, pero al apartarse el coche al arcén nos dimos cuenta en seguida de que era peor. La pista definitiva fue ver la rueda completamente desmontada. Y gracias a Dios que no se había roto el eje, y que no nos habíamos dado la gran torta. Estuvimos muchísmo tiempo allí tirados, rodeados de niños curiosos (y un poco pesaos) hasta que cayó la noche. Por fin, el conductor, ayudado por otra gente, consiguió hacer un arreglo provisional que le permitiría llegar al próximo pueblo, donde podría arreglarlo bien para continuar. En el siguiente pueblo estuvimos parados otras dos horas. Al final, llegamos a Dakar cerca de las 2:00h de la mañana. Le dijimos al conductor que me llevase a mí primero a Plateau y luego a Macu y Lino a Mermoz, y aún tenía más que decir: "Mermoz está antes, Mermoz está antes". Yo ahí me cabreé mucho, me parece que todo el coñazo que venía arrastrando del viaje me vino de vez, y estaba decidida, como no me llevase a Plateau primero, me bajaba en casa de ellos y no le pagábamos (es que es lo que falta, que te manden un coche hecho mierda, que te tengan tirado en el medio de la nada horas y horas, y que todavía el tío haga lo que le dé la gana a él). No se lo llegamos a decir, pero accedió, supongo que nos leyó la cara. Así que llegué a casa a las 2:00h. Recuento: 200km en 10 horas, mejoramos.

Mientras esperábamos el arreglo de la rueda, nos había entrado hambre y habíamos cogido sendos bocadillos en un "restaurante" de la carretera. A los otros les sentó bien, pero a mi no. Dormí mal y me levanté con una diarrea espectacular. Pero mereció la pena.

Saludos a todos y hasta el próximo.

jueves, 8 de mayo de 2008

En España todo es difícil

Hace ahora 7 meses que vivo en Dakar. Poco antes de llegar di de alta este blog, y empecé a escribir realmente en él desde que ya llevaba algún tiempito. Uno de los primeros posts que escribí por aquel entonces (que parece que fue hace 7 años, más que 7 meses) no llegué a publicarlo, primero por problemas técnicos y, más tarde, por obsolescencia del tema. Se titulaba "En Senegal todo es difícil". En él hablaba de, entre otras cosas, buscar casa, negociar precios, tomar transportes, y abrir latas.

Pues debe de ser que ya estoy integradísima por estas latitudes, porque acabo de estar en España y, a la vuelta, he sentido el impulso de escribir éste. Y es que en España todo es difícil.

Ejemplo 1: comprar unos auriculares. Sabes que hay en sitios donde se puede comprar por 4€.
A) En España, como los precios son fijos, tienes dos opciones: pagar lo que te piden a la primera (ej: 14€!!!) o buscar tú el sitio barato, con el consiguiente coste en tiempo y esfuerzo.
B) En Senegal, como los precios son "a discutir", seguro que de entrada te van a intentar cobrar los 14€, pero si sabes que en otro sitio lo puedes comprar por 4€, tranquilo, discute, lo puedes comprar por 4€ al tío que te pedía 14.
Es un taladro tener que discutir siempre, rarísimo el caso de un precio justo de entrada, pero en comparación más taladro es pasarte horas buscando en internet cuál es la tienda más barata de tu zona, caminar hasta ella para descubrir que está cerrada, tener que buscar otra, que está a 20 minutos caminando y que se les hayan acabado y al final tener que ir a la cara, cansado y de mala leche. Esto, aproximadamente, me pasó a mí el sábado 3 de mayo.

Ejemplo 2: coger un autobús.
A) En España, te mola poder conocer de antemano los horarios de los autobuses, saber que llegas a la estación a las diez menos cinco y en cinco minutos estás en ruta. Pero, ¿y si te equivocaste al consultar el horario? ¿Y si es domingo y no hay autobuses a tu pueblo en toda la mañana? ¿Y si tu pobre madre está ansiosa esperándote, que hace casi 7 meses que no te ve? Te mueres de asco en una fría estación todo el dái, o te coges una combinación malísima que demora 4 horas en hacer un recorrido de 2, o una combinación de ambas opciones, como hice yo el domingo 27 de abril.
B) En Senegal, sin embargo, llegas a la gare, cualquier día y a cualquier hora, y los condutores e intermediarios te atosigan, te coaccionan, te inflan las narices, pero te subes al Ndiaga Ndiaye en seguida y estás en ruta al rato y no te pudres en tontas esperas (cosa aparte es que luego las carreteras sean lo que son y los trayectos lleven lo que llevan).

En cuanto a buscar casa... no comment...

Y lo de abrir latas, pues bueno, hace meses ya que conseguí un abrelatas español, así que todo bien, jajaja!!

Por cierto, la visita a España estuvo guay, a pesar de todo :-) A ver si todavía escribo sobre ella, cuando tenga alguna foto. Saludos a todos, y hasta el próximo.

viernes, 25 de abril de 2008

Me voy pa'l pueblo

Pues como cantaban los Panchos:

Me voy pa'l pueblo
Hoy es mi dia
Voy a alegrar toda el alma mia
Me voy pa'l pueblo
Hoy es mi dia
Voy a alegrar toda el alma mia

Estoy ahora mismo haciendo la mochila (sí, me voy de Dakar a Galicia una semana y llevo "mochila", no "maleta", ¿qué pasa? ¿eh? ¿qué pasa?) y encendí el ordenador para apuntar el código de reserva del vuelo Madrid-Coruña, así que aprovecho para poner una pequeña reseña de que voy p'a España.

Salgo de aquí a las 22:55, que en hora española viene siendo a la 1 de la mañana; hago escala técnica en Las Palmas, llego a Madrid a las siete de la madrugada, a las 10:40 cojo el EasyJet para Coruña, llego a esta ciudad a las doce del mediodía aprox, me quedaré para salir, y pa casa de mis papis, todavía no sé muy bien cómo ni con quién, el domingo, llegaré a mediodía o así. Menuda paliza, pero seguro que vale la pena. Ya os contaré.

lunes, 14 de abril de 2008

Medios de transporte senegaleses I: transporte por tierra

Últimamente he viajado un poco por Senegal, y he experimentado ya casi todos los medios de transporte posibles (creo que sólo me faltan el tren y la calesa). En general el moverse por este país tiene un nosequé que yo que sé, un encanto especial con tintes masoquistas (calor, poco espacio, malas carreteras, vehículos desvencijados...) que, por lo exótico y, probablemente, lo barato, es uno de sus atractivos turísticos.

Así que e decidido hacer una serie de 3 posts (tierra, agua y aire) explicando cómo va el tema de moverse por el país sin necesidad de dejarse un sueldo en guías, coches alquilados, etcétera :-) Hoy toca transporte terrestre.

Por cierto, lo siento, porque no he podido poner mis propias fotos, pero es que tenía prisa por publicar, porque hay una chica que se ha dirigido a mí para preguntarme por el transporte en Senegal porque llega el viernes que viene, y a este paso... Así que he decidido publicar hoy, con fotos de internet, y en cuanto pueda edito poniendo propias, que tiene más gracia, y además no hay problemas de copyright.

1. Moverse por ciudad (en concreto, por Dakar)

1.1. Taxi
Los taxis de Dakar son como los de Barcelona, en lo negros y amarillos, pero si ves un taxi de aquí junto a uno de Barcelona, sin mirar la matrícula, los puedes distinguir fácil: el de Dakar es el que se cae a trozos. Llevo aquí seis meses y, que yo sepa, todavía no me he subido a uno al que le funcione el cuentaquilómetros. Que no se puedan subir/bajar las ventanillas es lo habitual, así como que para abrir la puerta haya que tirar de una cuerda, o movidas así. Cristales rotos, tapicerías hechas pisto, amortiguadores inexistentes... el encanto de lo cutre. Una carrera de media hora pueden ser 3 o 4 euros, eso sí, después de una ardua negociación con el taxista, siempre antes de subirte, porque el primer precio que te dan casi nunca es justo, casi siempre es el triple, o más, de lo que pagaría cualquier senegalés, y el doble de lo que vas a pagar tú al final. En realidad a mí no me gustan los taxis, en general me parecen una calaña chunga (aunque hay honrosísimas excepciones, como siempre y en todo lugar), me fastidia que no cumplan unos precios estipulados, tener que regatear con ellos sintiéndome una tacaña (cuando en realidad también cuido los céntimos en el supermercado o voy al cine el día del espectador), y que todavía los peores te dén del viaje volviendo sobre el precio una vez acordado (práctica habitual aunque totalmente fuera del protocolo aceptable, y nunca se debe ceder, si ha aceptado el precio que le has dado es que es un precio normal). Como prevención de problemas por si te toca uno de estos últimos, dos consejos: A) tener la cantidad exacta que hayas negociado, a mí en cierta ocasión el taxista se negó a darme mi cambio, tangándome casi 3€. B) si tienes el dinero en monedas, contar claramente y en alto según se lo vas dando, pues no sería el primero que te hace la trece-catorce "despistando" alguna de las monedas y diciéndote que has contado mal. Bueno, en cualquier caso, y salvo por esto, la verdad es que el taxi es la forma más cómoda de moverte por ciudad, ya que no da rodeos ni hace paradas, y en comparación con España es superbarato. Pero teniendo tiempo yo prefiero cualquier otro medio de transporte.



1.2. Dakar Dem Dikk
Se llama así la red de autobuses urbanos de Dakar. Dem Dikk significa "ida y vuelta" en wolof, tengo entendido. Son unos autobuses bastante normales, y para mí, teniendo tiempo, la mejor manera de moverse por la ciudad. Pero tienes que tener tiempo, porque da unos rodeos descomunales. Grandísima ventaja, el precio, de 23 a 30 céntimos el viaje, según zonas. El más largo es hasta Rufisque, que debe de estar a 30 kilómetros, o algo así, y le debe de llevar dos horas llegar. En taxi a Rufisque pueden ser de 6 a 8 euros fácilmente, sobre todo si eres toubab; en Dem Dikk, 30 céntimos, seas de la raza o nacionalidad que seas, y sin tener que discutir con nadie. Otras ventajas son la frecuencia (cada 10-20 minutos) y que vas viendo tranquilamente la ciudad. Las desventajas, que a veces van muy llenos, que hace un calor horrible, y que tardan mucho en llegar a los sitios. Ah, y que no hay mucha información sobre ellos; yo ahora he encontrado su página web y soy fan, pero no empecé a usarlos hasta hace menos de un mes, porque no tenía ni idea de los recorridos, los horarios, ni de nada.

1.3. Car Rapid (también llamado taxi brousse)
Sin duda lo más pintoresco y emblemático de esta ciudad, esas furgonetillas pintarrajeadas de azul y amarillo que recorren la ciudad. Por cierto, no recuerdo donde leí u oí que los iban a ir quitando, cambiándolos por el Dem Dikk (ah, vale, ya me acuerdo, aquí, abajo a la derecha, y en realidad no es por el Dem Dikk, sino por otros que no conozco). Cierto es que son un peligro público, pues en la mayoría no hay frenos ni amortiguadores, y además va el revisor colgado de la parte de atrás, que cualquier día tenemos una desgracia. Pero es una pena, home. Los car rapid son iconos de Dakar, y quitarlos sería como quitar la línea 28 de Lisboa: un despropósito. Me temo que la idea es que los autobuses nuevos son más avanzados y molan más, y no sin razón, en realidad, pero lo que molaría de verdad sería que conservasen los car-rapid haciendo un esfuerzo por su mantenimiento. ¿Soy idealista? Probablemente. Con respecto al car rapid no puedo informar muy bien, la verdad, pocas veces los he cogido y casi siempre para el mismo trayecto. En precio es aproximadamente como el Dem Dikk (pero menos para trayectos más cortos, yo he pagado en una ocasión lo equivalente a 11 céntimos por lo que habrían sido 20 minutos caminando despacio), de recorridos y tal, ni idea. Yo cuando los usé era parar uno, decir a dónde iba, decirme que vale y luego me avisaban los demás viajeros cuando llegaba.



Fotos de Nicola (vilmente usurpadas de su propio blog)

2. Moverse por el país.


Para coger cualquier transporte público interurbano por tierra en Senegal, tienes que ir a la gare-routière del sitio en el que estés y preguntar por el próximo Ndiaga Ndiaye/Minibus/Sept-place para el sitio al que vayas. No hay horarios, salen cuando se llenan, así que no conviene ir demasiado tarde por la tarde, porque igual no se acaba de llenar y tienes que pagar las plazas vacías para salir. O, en el peor de los casos, le da la gana al conductor, así por todo el morro, de pedirte más pasta porque si no no sale, aprovechándose de tu condición de guiri en un sitio un poco complicaete, que seguro que prefieres pagar más (que pueden ser 5€ de diferencia) antes que quedarte tirao, con toda la razón (conste que esto a mí no me ha ocurrido, pero se rumorea).

En algunas gares, sobre todo en Dakar, te atosigan entre mil personas, preguntándote todo el rato que adónde vás, no dejándote pensar, diciéndote lo que tienes que hacer... y luego te pretenderán cobrar una propina por haberte vuelto loco. Mi consejo particular: tener las cosas muy claras antes de salir de casa y evitar al máximo discutir nada, ir en plan cabezón y repitiendo una y otra vez lo que quieres y al precio que lo quieres (si lo sabes, que sería muy conveniente). Ah, estos transportes te llevan a la gare routirère, no a donde tú quieras; una vez allí tienes que pillar un taxi, o caminar, o lo que sea, dependiendo del sitio.

2.1. Ndiaga Ndiaye (léase "ñaganyae", aprox.)
El Ndiaga Ndiaye es una furgoneta blanca, de la marca Mercedes, con más años que las piedras del camino, habilitada en un interesante esfuerzo de ingeniería para albergar a 32 personas (a menudo gordísimas, y sin contar niños) en un espacio que para 10 sería razonable. Son bastante incómodos, pero la forma más barata de viajar, por lo que también es el medio más frecuentado por los senegaleses, y eso le da un poco de gracia al asunto. El trayecto, por ejemplo, a Saint Louis, son unos 3 euros y medio; creo que son 270 kilómetros, y lo mismo puede tardar 4 como 8 como 10 horas, en función de atascos, paradas que haga, o averías, que también con ellas hay que contar.

Siendo un poco previsor, llevando agua y algo de comer para el camino, y no padeciendo mucho de la espalda (al contrario que yo), el Ndiaga Ndiaye es un medio de locomoción agradable y divertido; en las paradas que hace se sube gente a vender frutas, agua o juguetes, tiene su encanto. Ah, y una cosa, con respecto al agua: las botellas que venden por la calle son rellenadas del grifo (diarrea segura para el pobre toubab), así como las bolsas que van atadas con un nudo; pero las bolsitas de medio litro cerradas al estilo de las bolsas de leche fresca ésas que había antes son agua de fiar, filtrada, y normalmente está fresquita, te pueden salvar la vida.

2.2. Sept-place
Un sept-place es un coche normal, tipo familiar, pero como si fuese para familias senegalesas, con 8 hijos: es como un coche de los nuestros, pero con otra tira de asientos en la parte de atrás, no sustituyendo el maletero, sino entre los asientos y el maletero. O sea, que es más largo que un coche normal, pero no es un monovolúmen. Es más cómodo que el Ndiaga Ndiaye y sólo ligeramente más caro; va más rápido y hace menos paradas, pero también tiene menos gracia, sobre todo si vais tú y tu grupo solos...

En cuanto al precio puede ser desde ligeramente más caro hasta el doble que el Ndiaga Ndiaye, supongo que la diferencia irá en función de la oferta y la demanda.



2.3. Minibús
La solución de compromiso si dudas mucho entre el Sept-place y el Ndiaga Ndiaye podría ser el Minibús; una versión a escala del Ndiaga Ndiaye, con 14 plazas (sin contar niños, que en el último viaje que yo hice en Minibus eran 6 o 7, además de los 14 adultos). Al ser más pequeño, también se llena antes y hace menos paradas, y sigue teniendo el encanto de viajar con senegaleses, que son gente bastante maja en general. El precio, también, a medio camino entre Ndiaga Ndiaye y el sept-place.



2.4. Tren
No lo he probado, lo siento :-) cuando lo haga, prometo post. De todas formas, el hecho de que no lo haya probado me parece bastante prueba de que es prescindible, ¿no? Eso sí, hay el tren Dakar-Bamako que le tengo unas ganas locas, jeje, lástima que con esta misera de vacaciones que tengo no va a poder ser este año. Pero este tren es más por la coña del viaje en sí, no como "forma de llegar" a Bamako, porque por lo visto, lo mismo llegas en un día como en quince, dependiendo de cuánto se estropee o descarrile.


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Bueno, me ha quedao el post un poquito cojo, creo... es que quería publicarlo de una vez, pero no he tenido tiempo de depurarlo y abonitarlo. Espero de todos modos que sea útil, y cualquiera que llegue hasta aquí y tenga alguna duda que crea que yo le pueda resolver, para algo está ahí puesto mi correo.

Referencias externas:
Transportes en Senegal: http://www.ausenegal.com/
Red de autobuses urbanos de Dakar: http://www.demdikk.com/

domingo, 13 de abril de 2008

Visita de Ana & Co. (Casamance)

En el capítulo anterior...

Rubén y sus secuaces ya habían vuelto a España.
Ana y las suyas se habían ido a pasar los dias entre semana que yo trabajaba en Sait Louis.
Yo (Pepa) tenía una tediosa semana (de 4 días) de bastante trabajo, que acabaría el viernes por la tarde.
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Efectivamente, el viernes por la tarde quedé temporalmente libre de mis ataduras laborales. Había pedido otro par de días libres (lunes y martes próximos) para ir con estas chicas a Casamance. Salíamos en barco el viernes por la tarde/noche; llegábamos sábado a media mañana y volvíamos supuestamente martes por la mañana en avión. Un poco corto, pero menos da una piedra.

Día uno, viernes: a la vuelta del trabajo, hice la mochila tranquilamente y fuimos a embarcar con tiempo; el barco salía a las 20:00, creo recordar. No hubo contratiempos, ni atrasos, ni nada digno de mención. Jamma rek, que se dice en wolof, simplemente paz. Y era un barco guay, muy por encima de mis expectativas. Sabía que era nuevo, pero no me imaginaba tan buenas prestaciones por 45€ cada en un camarote de 4. Literas comodísimas, aire acondicionado, un pequeño pero muy bien instalado cuartito de baño (con ducha), un armarito para cada litera, una mantita suavísima, sábanas que olían a nuevo y limpio... El barco además tenía un comedor estupedo, un pequeño bar y se supone que discoteca y no sé si algo más, no lo vimos. Y en la zona de cubierta abundan los banquitos para que te puedas sentar a ver las estrellas, el amanecer, o lo que quieras. Una lástima que había una tormenta de arena enorme en Mauritania, tan grande que el harmattan nos llegaba a nosotros al sur de senegal y el cielo tenía un denso tono plomizo bastante agobiante, por no hablar de la sensación sofocante de no haber aire limpio...

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El barco. A la izquierda, con Melencha, cada una en una litera; a la derecha, con Ana en cubierta.


Dia dos, sábado: nos pusimos el despertador para ver amanecer desde el barco. Un poco pinchazo por culpa de la tormenta de arena que os comentaba, que velaba completamente el sol convirtiéndolo en un simple disco plateado casi imperceptible. Pero de todos modos mereció la pena: por primera vez en mi vida vi los delfines. Poquitos y muy poquito tiempo, pero me hizo mucha ilusión, porque es un animal que me despierta mucha admiración. Todavía tengo la espina de que cuando era adolescente mis padres no me dejaron ir en verano a un voluntariado haciendo censo de delfines en el mar de Alborán... El trayecto diurno del barco coincide con su singladura río Casamance arriba. Una vez más, lástima de mala visibilidad, pero bonito de todos modos. Llegamos a Ziguinchor a media mañana, y quedamos con Judith, la amiga de Melencha que vive allí, en un bar, para decidir qué hacíamos. Los dueños del bar nos invitaban a ir a pescar, pero no fiándonos del todo de ellos, y sobre todo porque el plan de pasar el día en un cayuco para mí y Coqué no era muy apetecible por culpa de nuestras respectivas hernias discales, decidimos hacer otra cosa: ir al pueblo con referencia en la Lonely Planet más cercano, Afiniam, un pueblo con campamento. Para ir a Afiniam, había opción de taxi y de piragua; optamos por la piragua, por el precio (75 céntimos frente a 4€ por cabeza o más), y porque a priori un río senegalés tiene menos baches que una carretera senegalesa (una vez más, pensando en nuestras espaldas). La piragua fue todo un poema, a punto estuvimos de rajarnos, allí había más gente que en la guerra, y de echo subirse era una verdadera guerra, daba miedo. Pero al final le echamos valor y allá fuimos. Llegamos a Afiniam a media tarde, fuimos a fichar al campamento, luego a bañarnos entre los manglares un rato, y ya se nos hizo de noche. Volvimos a cenar al campamento, y a dormir.

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La piragua a Afiniam y lo llena que estaba, a la izquierda.
A la derecha, la gente que esperaba la llegada en el embarcadero.


Día tres, domingo: salimos del campamento temprano con intención de pasar el día viendo la aldea en sí, y comer en ella. La aldea muy bien, pero donde comer no había. Compramos frutas y con eso tiramos. Unos adolescentes estuvieron con nosotros todo el día (a mi modo de ver demasiado, pero las otras chicas estaban a gusto) enseñándonos el pueblo: la escuela, el dispensario... esas cosas... Hacía un calor que morías. Volvimos al campamento deseando volver a bañarnos en el embarcadero, y así lo hicimos. Entre pitos y flautas se volvió a hacer de noche sin casi darnos cuenta. Cenar y dormir.

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AFINIAM: arriba a la izquierda, uno de los chicos posando con una fruta cuyo nombre no recuerdo.
Arriba en el centro, Ana y Coqué posando a la entrada del dispensario de la aldea.
Arriba a la derecha, los chicos cogiendo unas frutas en el árbol para enseñárnoslas.
Abajo a la izquierda, Ana y Judith bañándose en el embarcadero.
Abajo a la derecha, el embarcadero vacío.


Día cuatro, lunes: nos levantamos tempranito con intención de coger la piragua de vuelta a Ziguinchor, pero una vez en el embarcadero no la cogimos, ni nosotros ni otros 50 oriundos más, que se volvían cabizbajos a sus respectivas casas: no había sitio para todos, y además la piragua no volvería, como suele hacerlo en esos casos, por causa de la crisis del combustible. La gente quería (o necesitaba) ir a Ziguinchor a vender cosas, en la semana de las fiestas grandes de Senegal (el 4 de abril, viernes, era el día de la Independencia). Nosotras, que nos lo podíamos permitir, llamamos a un sept-place de Ziguinchor que viniera a buscarnos, pagamos casi 5€ cada una, pero volvimos sanas, salvas y en menos de una hora. Y mientras lo esperábamos, nos volvimos a bañar en el embarcadero. La tarde la pasamos en Ziguinchor, por el mercado, y después fuimos a ver la casa de la alianza franco-senegalesa, que está chulísimo. Cenamos por allí y nos acostamos pensando que al día siguiente volvíamos a Dakar.

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Arriba izquierda: la lancha llenísima saliendo del embarcadero (fijaos en la separación entre el agua y el borde)
Arriba derecha: Melencha y Judith dejando que se vaya la piragua (daba miedo ir ahí)
Abajo izquierda: frustración de los pasajeros fallidos.
Abajo derecha: las pijas toubabs llaman a un septplace qie les venga a recoger.


Día cinco, martes: nos levantamos temprano para ir al aeropuerto y volver a Dakar. Una vez allí me dicen que los billetes son para el día siguiente. Al principio me cuesta creerlo, no entiendo cómo puede haber ocurrido que no me haya dado cuenta antes. Había tenido un malentendido con el que vendía los billetes en el aeropuerto y así era: no podíamos volver hasta el día siguiente. Tras unos instantes de estupor, rabia y hasta preocupación, decidimos que no era tan grave: el avión para España a estas chicas no les salía hasta el día siguiente por la noche desde Dakar, así que no había problema por eso. El problema era que a mí me costaría un precioso día de vacaciones extra, pero era lo que había. Llamé a la oficina para comunicarlo y, para mi sorpresa me dijeron que bueno, si llegaba al día siguiente razonablemente temprano no lo considerarían vacaciones, sino "llegada tarde". Perfecto. Así que teníamos un día más en Casamance, enterito. ¿Qué hacemos? Vámonos a pasar el día a la playa, a Cap Skirring, lo más turístico de Senegal. En un sept-place, estuvimos allí en menos de una hora. Nos dio tiempo de darnos un baño matutino, enfadarnos con un pesao que quería obligarnos a comer en su restaurante (si no hubiese insistido tanto seguramente habríamos ido, pero es que fue muuuuy pesao, ¡leñe!), comer en el centro, hacer compras guiris, volver a bañarnos, volver a hacer compras de guiri, fotos, paseos, y volver a Ziguinchor antes de la noche (que luego es más complicado pillar sept-place). Cenamos en Ziguinchor, y, repetición de la jugada, pa camita que mañana se madruga.

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Playa de Cap Skirring. A la izquierda, pescadores y piraguas; a la derecha, vacas en la playa.

Día seis y último, miércoles: una vez más, nos levantamos muy temprano para ir a coger el avión para Dakar. Esta vez no hubo ningún problema de ningún tipo y llegamos a dakar alrededor de las 11 de la mañana. Como los taxis de Dakar son odiosos y hay una línea de autobús que conecta el aeropuerto con mi casa, la cogimos. En mala hora; tardamos más del aeropuerto a casa que de Ziguinchor a Dakar, y eso con un solazo que caía a plomo. Pero bueno, la ventaja de ir viendo todo Dakar tranquilamente. Una vez en casa me duché lo más rápido que pude y me fui al trabajo sin mucha esperanza de que no me contaran el día como vacaciones por la hora que era (casi la una). Sin embargo, así fue, y fui feliz y comí perdiz.

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Vistas desde el avión de vuelta. A la izquierda, al salir, Casamance desde el aire; a la derecha, al llegar, Dakar.


EPÍLOGO: esa tarde, comí con mis amigas y luego las dejé un rato solas mientras yo dormía la siesta; más tarde quedamos con Macu y Alberto para que se despidieran y a las 8 se fueron al aeropuerto rumbo a España. Me quedé solita de nuevo. Y no, no estaba harta de las visitas...

Dakar, 07/04/2008