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miércoles, 13 de abril de 2011

Gare routière

Hoy se me ha ocurrido (bueno, realmente lo he visto en otro blog) hacer una entrada con un mapa de los sitios más interesantes de Dakar. Eso me llevará tiempo, no es para hoy, pero ha sido el motivo de que haya estado mirando el Google Maps y me haya inspirado otra entrada: quiero enseñaros una foto aérea de la Gare Routière de Pompiers, la "estación de autobuses" que teníamos que usar normalmente cada vez que queríamos salir de la ciudad. Casi igual que una de aquí, ¿eh?


De esto hablé aquí


Como véis, impera el caos. Entrar ahí es entrar en un territorio hostil para el que hay que estar prepadado; en cuantro te ven, hordas de senegaleses te rodean, unos apremiándote, otros discutiendo entre ellos a ver cuál se te va a quedar, otros ofreciéndote cosas a vender... la verdad es que no me resultaba nada agradable, me daba mucha tensión... pero también es cierto que cuando volví a España, y tuve que esperar una hora a solas en la estación de autobuses de Ferrol en domingo y por la mañana (parecía aquéllo una ciudad fantasma) lo eché de menos...

jueves, 28 de enero de 2010

El viaje de Bailo

A falta de ideas para poner aquí, me ha llegado un mail de mi amiga Jara, que en la actualidad es cooperante en una aldea del interior de Senegal. Me cuenta que su ONG tienen un proyecto llamado Red Com Africa (lo he buscado en Google para poneros el enlace, pero como no me acuerdo del nombre de la ONG no he sido capaz de encontrar nada, lo siento) que publica artículos de periodistas senegaleses en España, y me adjunta uno de esos artículos, uno que le ha emocionado especialmente. Muchísimo, es la palabra que ella usa, y no es para menos.

"No dice nada nuevo, pero las palabras que elige son tan simples...
Me gustaria que lo leyerais, para que por lo menos el viaje de Bailo haya servido para algo.
Un abrazo,
Jara"


ENTREVISTA A BAILO

Esta entrevista fue hecha en Diciembre de 2005, en la víspera de su viaje a España. Bailo, un joven con físico de deportista, con el rostro irradiando orgullo, medía los riesgos de un viaje que han emprendido muchos jóvenes sin haber vuelto jamás. Pero los que regresan, con el dinero bajo el brazo, hacen que se olviden rápidamente de la tragedia que se vive en Senegal en la actualidad. Bailo nos permitió hacer esta entrevista con la condición de publicarla sólo si moría; cinco meses después de hablar con nosotros, falleció en el mar enfrente de las Islas Canarias, dejando una viuda y dos hijos, con tan sólo 33 años.


¿Por qué quieres irte, sabiendo que no tienes ningún documento que te lo permita?

A nadie le dan los papeles para ir a trabajar a Europa. No hay más solución que irse de forma clandestina, del resto se encargará Dios. Estamos obligados a hacer el viaje por etapas, ya que no tenemos el dinero para hacerlo todo seguido, pero también porque un simple campesino no podrá nunca tener un visado Schengen. Así que no nos queda otra elección, y hay que salir de aquí para poder vivir, así que me iré como el resto.


¿Y por qué irse a España, cuando sabes que hay jóvenes que mueren por el camino y que otros son repatriados nada más llegar a Europa?

En la vida, cada persona tiene su destino, pero nosotros no queremos ser eternamente pobres. Aquí, si nos quedamos, estaremos como nuestros padres, obligados a vivir cultivando la tierra con nuestras propias manos. El ganado, que representaba la riqueza de nuestros antepasados, ya no es rentable. Hay robos diarios que diezman nuestros rebaños, y cuando llega la estación de las lluvias, tenemos que venderlo todo para comprar víveres. Si un miembro de la familia cae enfermo, no le podemos curar; nunca tendremos casas, sólo cabañas de paja. Los que se van, vuelven y compran grandes casas en las ciudades, chalés que antaño eran impensables para un campesino. Hoy en día, muchos jóvenes, y no sólo los campesinos, sueñan con ir a trabajar a Europa. Mira los presidentes de los países africanos: todos envían a sus hijos a Europa, pero a nosotros nos cierran las puertas. Así que tendremos que ir por nuestros propios medios.


Bailo, hay senegaleses que nunca han ido a Europa y sin embargo viven bien

Esa gente, en el futuro, son los que enviarán a sus hijos a Europa, porque ellos sí que tienen los medios para que les den los papeles, y saben que en este país ya no hay dinero. Ellos han tenido suerte. Nosotros no nos vamos porque no amemos a nuestro país, sino porque no conocemos ninguna otra solución para luchar contra la pobreza, y ésta se acentúa cada día. Si yo aquí tuviera la oportunidad de tener una vida mejor, jamás abandonaría mi país pero… quiero intentarlo al menos. Es difícil para mi familia, para mi madre, para mi mujer,… pero voy a intentarlo. Si no funciona, por lo menos sabrán que lo único que pretendía era luchar contra la pobreza. Lo único que pido ahora es que recen por mí. Voy a ir hasta Marruecos, e intentar entrar en España cruzando el mar, parece que es más fácil desde allí. Si muero, no seré el primero, y desde luego no es un suicidio.


¿Que te gustaría que tus hijos recordaran de ti?

(Reflexiona un largo instante) Me gustaría que sepan que les quiero mucho, que sólo quiero que vivan mejor en nuestro propio país, y que ésta es la razón de mi viaje.


Abdou Diao


miércoles, 9 de diciembre de 2009

África y el peligro

Pensaba pasar un tiempo sin escribir para mantener en primera página el post de la foto del concurso, pero cuando hay que postear hay que postear, una se debe a sus principios :D

Recibía el lunes (aunque lo leí hoy) un email de un amigo de ésos locos que conocí en Dakar y del que hacía ya mucho tiempo que no sabía anda. David, un tipo peculiar. Cuando le conocí era voluntario en alguna ONG, ni siquiera estoy segura de cuál, ni en qué consistía su función. Al poco tiempo se fue de Dakar y tampoco recuerdo si me enteré a dónde iba o qué iba a hacer. Pero periódicamente recibía en el email sus powerpoints de "Colores Africanos", y me alegraba. Y en algún momento de la historia, dejé de recibirlos, supongo que porque allá donde estuviese no disponía de una conexión a Internet en condiciones.

El lunes recibí un nuevo correo suyo. Y como me ha gustado, y este blog es mio y me lo ***** cuando quiero, os lo transcribo letrita por letrita. Espero que a él no le importe, yo por mi parte doy fe de que lo que dice es cierto.


¡Hola familia¡ ¡¿Cómo vamos?!

Desde hace unos días dispongo de internet a bordo y poco a poco intento irme poniendo al día. Sé que tengo muchos mensajes pendientes de responder, pero ¡tiempo al tiempo!

Especialmente estos días que el mundo de la cooperación estamos sufriendo un choque con el secuestro en Mauritania creo que todavía tiene más sentido volver a enviar flashes de la vida africana y seguir mostrando África desde dentro, la de la alegría, la de los colores y la diversidad; ¡el África del día a día! (El blog que va adjunto a los flashes no estará límpio ni actualizado hasta dentro de algunas semanas más, ¡lo siento!).

Creo que no tenemos que anclarnos en hechos de gran repercusión mediática y tenemos que saber leer el todo, que un pequeño grupo de personas pongan palos en las ruedas no es extrapolable a que pase cada día ni que toda la población local sea igual (¡si es que son de allí!) ¡¡¡NO!!! Que Al-Qaeda hiciera una gran matanza en Nueva York o Madrid no significa que la gente norte-americana y española sean terroristas, ¡por favor! Tanto Mauritania como Mali (tan citadas estos últimos días) son dos repúblicas donde cualquier persona extranjera se va a encontrar sorprendentemente bien acogida. ¡Os lo aseguro!

Que las hojas no nos oculten el baobab, ¡por favor! Primero conocer, con respeto, después ya podremos montarnos nuestra película. ¡Que no vaya la peli antes que la realidad!

Siento el sermón pero veo que los medios de comunicación día a día hunden más un continente que desde las altas esferas ya se encargan de empujarlo incansablemente hacia el abismo. Es injusto y no estoy de acuerdo. ¡Esta es otra pequeña manera que tengo de protestar! ¡Gracias!

¡Hasta pronto!

David


Pues eso: que tiene más razón que un santo. Yo personalmente aprovecho aquí para decir una cosa: pocas cosas hay que me dén más "coraje" que que allá donde vaya me pregunten "¿y no tenías miedo en Dakar?". PUES NO, amigos, NO, no tenía miedo en Dakar. Os aseguro que es, de las ciudades en las que he estado, de las que más segura me he sentido. Lo digo en serio, puede que los senegaleses se pongan pesaditos a veces pidiéndote o intentando venderte algo, o intentando llevarte en taxi, o lo que sea... puede que sea algo "cansado" para una mujer blanca soltera vivir en una ciudad como Dakar, y es cierto que resulta complicado poder "confiar" en alguien de verdad. Pero es una ciudad en la que, salvo que te vayas por donde no debes (como cualquier capital de País o ciudad grande en general), puedes estar tranquilo. Si necesitas ayuda de cualquier tipo la vas a tener (cosa que no puedes esperar ya en casi ninguna ciudad europea, ni aunque no sea tan grande). Si te tropiezas y te caes en la calle, alguien te ayudará a levantarte; si te ven perdida, te ofrecerán ayuda... tengo ejemplos de estas situaciones a cientos. También es verdad que hay muchos intentos de "timos", también tengo ejemplos a cientos, pero suelen ser tan inocentes que hacen hasta gracia. El caso es que es cierto que agobia un poco en el momento en que te bajas del avión y te encuentras toda la marabunta en el aeropuerto, de gente que te quiere cambiar dinero, llevarte la maleta, llevarte en taxi... es que es "distinto" y lo "desconocico" es normal que dé miedo, pero tras un año vivido allí hago reflexión y concluyo que no está bien que una de las cosas que más resalte la guía Lonely Planet sea que tengas que tener cuidado con la cartera en la zona de Plaza de la Independencia, cuidado con los timos en los mercados, y cuidado con todo... Más bien, si vas a Dakar, ¡relájate y disfruta! cosas malas te pueden suceder en cualquier parte, y me atrevo a decir que en Dakar (y en Senegal en general, del resto de África si que no digo nada por desconocimiento) no sólo no tienes más probabilidades de que te ocurra "algo" que en cualquier otro lugar del mundo, sino que las probabilidades de que ese "algo" que te ocurra sea "grave" son seguramente menores en cualquier ciudad del llamado "primer mundo".

En fin, no me enrollo más, creo que el mensaje está ya bastante claro... podéis ir en paz...


Este es el blog de David, pasaos a ver las fotos :D
http://colors-africans.blogspot.com/

viernes, 15 de mayo de 2009

Tormenta de arena

No sé si os acordáis de cuando hablé de mi viaje a Casamance con Ana, Coqué y Melencha, que comenté que había una tormenta de arena tremenda, que no se veía ni el sol. Pues resulta que hoy, mirando la galería de fotos de la ESA, me encontré esta foto, precisamente de ese día, el viernes 28 de marzo de 2008, el día en que cogimos el barco.


Fuente: ESA




Como dato, os diré que en toda la galería sólo hay 3 fotos de tormentas de arena (esta, una del Golfo de Persia y una de Pekín); y sólo 5 en las que aparezca Senegal. O sea, que muy frecuente no debe de ser. Al final va a ser que sí que viví en primera mano un evento histórico.

domingo, 3 de mayo de 2009

La punta del iceberg

Porque una imagen vale más que mil palabras
Porque el leit-motiv de este blog sigue siendo África
Porque sí tienen motivos, y es nuestra culpa
Porque me vino hoy a la mente este póster que tenía Oier en casa


Viñeta de "El Roto"

lunes, 22 de septiembre de 2008

6 años del naufragio del Joola

Este post es muuuy largo. Puedes escucharlo mientras haces otra cosa haciendo clic en "Escucha este post", ahí abajo (pero la foto no te la pierdas).

¿Os acordais del pensamiento africano del otro día? Me había equivocado de autor, lo acabo de corregir. Era Boubacar Boris Diop. Es que la verdad que no he tenido tiempo de hacerme mucho con la cultura senegalesa, tened en cuenta que aprendí el francés aquí y que hasta hace sólo tres o cuatro meses no era capaz de leer en condiciones (es decir, podía descifrar un escrito, pero era un trabajo tedioso y nada agradable). Pues nada que, aunque no le he descubierto mucho todavía, me parece muy interesante este autor, muy "cañero", como diría Vicens, el amigo pirenaico que se acaba de marchar (hasta siempre, compañero, nos vemos en los bares). He visto en la wikipedia que ha escrito sobre cosas bastante peliagudas, como lo que pasa la frontera entre Maruecos y Ceuta y Melilla, las masacres de Ruanda, etc. El otro día, en el aeropuerto, mientras esperaba a Anabel, me compré uno de sus libros, "El caballero y su sombra", todavía no lo leí, pero seguro que os acabaré hablando de él.

Curiosamente, el otro día encontré un artículo escrito por él sobre el naufragio del Joola, el barco que antiguamente hacía la ruta Dakar-Casamance, que se hundió en 2002 con la muerte de más de 1500 personas (la cifra exacta es desconocida), en una de las más grandes catástrofes marítimas de la historia, y también una de las más ignoradas, me parece. Dejé (programada) para hoy la entrada porque justo hoy se cumplen 6 años de tan nefasto suceso. Traduzco:



Carta a un amigo sobre el naufragio del "Joola"
Desde finales del mes de septiembre de 2002, recibimos de todas partes mensajes de simpatía. Me han llegado de muy cerca, como la tuya, pero también de Trinidad y de Atenas. Me gustaría, a través de ti, Diadié, responder a amigos como Yanne y Beata, Louis, Noémie y Zohra. Tú has sabido encontrar palabras emotivas para hablar de nuestra tragedia del pasado 26 de septiembre. Me pregunto sin embargo qué puede haber quedado de eso pasadas varias semanas, en el espíritu de un extrangero. Nuestra época es así: a fuerza de escuchar a desconocidos gemir sobre los escombros, muy lejos de nuestros hogares, ya no nos detenemos. Recuerda: concebido para 550 pasajeros, el barco Joola que enlazaba Ziguinchor, en Casamance, y Dakar transportaba a 1220. O puede que incluso cerca de 2000, según informaciones de prensa no desmentidas. Hubo 65 supervivientes. Los cálculos pueden hacerse rápidamente, a partir de estos datos, pero nadie quiere arriesgarse. Más que un secreto de Estado, el número de víctimas del naufragio es un tabú.

Un pequeño fragmento de frase en tu carta me ha hecho sonreir de disgusto e irritación. En efecto escribes: "Yo pensaba que eso podría ocurrir en cualqueir parte de África, salvo en Senegal". Es que has, sin quererlo, retorcido el cuchillo en la herida. También para nosotros, estas cosas no podían ocurrir más que a los demás. La modestina nunca nos ha sofocado. Si el despertar ha sido brutal, es porque nosotros nos hemos dejado acunar demasiado tiempo por nuestro delirio de grandeza.

Así, el 19 de marzo de 2000, no sólo le pedimos al anciano presidente Abdou Diouf que se dejase vencer por las buenas. También le exigimos que aceptase su derrota con estilo. Diouf se prestó con nobleza a ese juego cruel. Su famosa llamada de teléfono a Abdoulaye Wade, el ganador, valía más por una cierta postura democrática que por su contenido. Nos permitió decirle al mundo: ¡mirad qué guays somos, nosotros los Senegaleses!

Menos de un año más tarde, los funerales de Leopold Sedar Senghor atrajeron una vez más la atención sobre nostros de una forma muy aduladora: todos se acordaban entonces de que nuestro país, decidamente inclasificable, había tenido por primer presidente a un intelectual de primer orden, incluso aunque su acción política siga controvertida. Y se evocó igualmente con respeto su abandono voluntario del poder.

Es necesario recordártelo? Nada nos hizo perder tanto la cabeza que nuestros éxitos deportivos en Asia, en junio de 2002: el partido de apertura de un Mundial de fútbol tiene algo de un poco anormal. Sin embargo, en cierto sentido, aparte de la competición, es en la propia esencia. Es ante todo un duelo, un combate singular. Bajo los ojos de todo el planeta, tomamos nuestra revancha sobre el antiguo colonizador. Y con las victorias, lanzamos cada amanecer largos gritos de alegría. El nuevo presidente nos había prometido felicidad. ¿No era el futuro el que nos cantaba?

Eran tiempos verdaderamente fastuosos para todas las quimeras. Jamás un país pobre ha sido tan rico en aeropuertos, autopistas transcontinentales, universidades de futuro y otros ranchos californianos. Sólo había un pequeño problema: todas estas realizaciones eran imaginarias. Con el impulso del Mundial de fútbol, ya nada debía resistirse a nuestra voluntad de avanzar. Cuando los pequeños "tocacojones" se meten a hablar de hambre, vienen especialistas de Marruecos a cerrarles el pico. Se nos ha hecho soñar, apoyados con eruditos esquemas, en lluvias artificiales. Y como el país real carecía de agua, la televisión desencadenó, con imágenes de archivo, furiosas tormentas tropicales.

Nadie era tonto, pero el sistema funcionaba de maravilla. Nosotros siempre creímos que podríamos escapar, de forma más o menos mágica, a lo peor. El drama del Joola a sido un brutal jarro de agua fría a estas ensoñaciones absurdas. Comenzamos, querido Diadié, a preguntarnos si por gusto al cambio, no habíamos confiado el poder a manos peligrosamente inexpertas. En lugar de las obras prometidas, el régimen de Wade no sabía más que construir en secreto cementerios de fortuna entre Dakar, Ziguinchor y Banjul. Nosotros lo veíamos pasmados gestionar, no nuevos empleos, sino centenas de cadáveres tirados sin tino en contenedores. Jamás la distancia entre nuestros fantasmas y la realidad nos ha parecido tan humillante y difícil de soportar.

¿Y qué decir de los errores que nos han impedido salvar tantas vidas? El naufragio tuvo lugar a las 23:00h en una zona castigada desde hace veinte años por la rebelión del Movimiento de las Fuerzas Democráticas de Casamance (MFDC). Hasta las 8 de la mañana, ninguna autoridad civil ni militar pudo ser contactada. Es cierto que el ministro de pesca había sido informado por la noche.
Et que dire des errements qui ont empêché de sauver tant de vies ? Le naufrage a eu lieu à 23 heures dans une zone où sévit depuis vingt ans la rébellion du Mouvement des forces démocratiques de Casamance (MFDC). Jusqu’à 8 heures du matin, aucune autorité civile ou militaire n’a pu être contactée. Il est vrai que le ministre de la pêche a été informé dans la nuit. ¡Admitió cínicamente que no había podido hacer nada porque no tenía el número de móvil de su colega de transportes! El no lo dijo, pero se supo que se había quedado dormido, cosa muy humana. Para una situación que no hace ninguna gracia, hemos rozado el ridículo.

La armada fue agobiada por la opinión con críticas de peculiar violencia. En Senegal, el hecho es tan nuevo que merece reflexión. Siempre habíamos tenido el mayor de los respetos por una armada que jamás había disputado el poder a los civiles. La catástrofe a puesto en evidencia preocupantes carencias en este sentido. Sobre todo ha empañado la reputación de profesionalismo que le valió estar en todas las misiones de paz de la ONU y de la Organización de la Unidad Africana. En una noche, la dejadez ha hecho más muertos que los años de rebelión. El Colectivo de familias de las víctimas exige la destitución del jefe de estado mayor general de las armadas.

El presidente Abdoulaye Wade admitió muy pronto que el naufragio no había sido un accidente. En lugar de incriminar a los elementos naturales, ha decidido cogernos a contrapié. Permíteme que resuma libremente sus propósitos, sin ningún miedo a deformarlos. "Sois codiciosos y vanos, nos tirado a la cara, no tenéis respeto por la vida de los demás, ¡vergüenza de vosotros que tanto os gusta engañar!". ¿Y tú le crees, viejo amigo? Nosotros, a pesar del dolor y la rabia, nos hemos estremecido intensamente de júbilo. No sé si la expresión tiene sentido, pero quiero llamarle a eso antipopulismo. Nosotros queríamos ser tratados con dureza, y un presidente atento a nuestros más pequeños deseos no se quedó de manos cruzadas. Nuestro pueblo, tan propenso a vanagloriarse, descubrió el 26 de septiembre las virtudes de la autoflagelación colectiva. Se resolvió con exceso, pero por lo visto, no sin sinceridad. En verdad, el sentimiento dominante entre nosotros después del naufragio ha sido la vergüenza. Una vez que creemos tocar la cumbre, es duro aceptar que estamos equivocados, como tantos otros, al borde del abismo. Bajo sus grandes aires, nuestra democracia esconde taras de una desoladora banalidad.

El Joola no sólo ha roto la imagen construida por algunos de nuestros éxitos reales. Nos hace lamentarlos, incluso les ha dado un sabor más amargo. Abusando del slogan "Senegal gana", no hemos pensado en el choque al volver. Estábamos, sin saberlo, a punto de realizar otro descubrimiento: batir, con nuestro único barco, el récord del Titanic(*).

Los dos aviones dirigidos a las Torres Gemelas quedaron para siempre emblema del 11 de Septiembre. Nuestro drama sera a su vez asociado a esas piraguas que vimos sobre la isla de Karabane revoloteando alrededor del barco ya peligrosamente escorado para sobrecargarlo todavía más de mercancías y pasajeros. Llueve sobre Karabane, y las imágenes del vídeoaficionado son tanto más sobrecogedoras que borrosas y temblorosas. Estamos, después de todo, casi en el corazón de las tinieblas. Una mujer de azul, calada hasta los huesos, atraviesa un porche que evoca extrañamente una lejana jungla. La joven mujer desapareció enseguida con un relámpago, antes incluso de darnos tiempo a comprender qué hacía allí. Cuando la muerte ronda ya de esa manera, no hay nada que comprender, salvo que el desastre anunciado por los signos será una nueva tragedia africna. Es decir, en definitiva, una colosal catástrofe natural causada por la necedad de los hombres. Ningún discurso podrá hacer olvidar esta evidencia: lo que ha sucedido, Diadié, es debido a la insondable incompetencia de nuestros dirigentes.

Cerca de 1500 muertos, un barco en el fondo del Atlántico con su carga y cientos de cuerpos engullidos, es una carga sagrada para nuestra memoria. Nuestra dignidad es llevarla. Este naufragio es ante todo una lección de humildad. Podemos usarlo bien a condición de que devuelva a nuestro presidente a tierra. Un país no puede quedarse suspendido, como en apnea, a las luces supuestas o reales de un solo ser humano. Eso nos infantiliza y nos expone también a un día ser entregados, atados de pies y manos, a las más nefastas aventuras.

Boubacar Boris Diop, diciembre 2002

(*) En realidad, ni el Titanic ni el Joola tienen el (triste) récord de "catástrofe marítima más mortífera", aunque puede que el Joola sí sea el naufragio no provocado por bombas o similares con más muertes de la historia.


Esta foto NO es del día del naufragio


Es un texto muy duro para con Senegal, los senegaleses y su gobierno sobre todo. Yo no tengo el conocimiento para decir si es acertado o no, pero mucho me temo que este hombre tiene la credibilidad suficiente para ser, por lo menos, tenido en cuenta. El problema es que, por lo que me cuentan algunas personas con las que hablo, aquí lo de la conciencia política del pueblo llano (una apabullantísima malloría muy deprimida) esta muy verde; he oído que barrios enteros vendieron su voto por 8€ en las elecciones pasadas.

Por cierto, el barco que viaja ahora a Casamance funciona MUY BIEN. No creo que vayan a volver a caer en el mismo error, la verdad.

Y como vengo haciendo últimamente, una canción de regalo:



Visto en:
Le Monde Diplomatique
Más referencias:

17 de septiembre: llegada a Casamance

Acabo de volver de Casamance, región más "selvática" de Senegal. Estoy demasiado cansada para ponerme ahora a hacer la entrada. Además quiero que, ya que no he podido mantener lo de "una entrada diaria durante un mes", por lo menos lo parezca. Así que de momento, una foto de la región de Casamance desde el avión, sacada el día 17, a nuestra llegada. ¿Promete, o qué?



Mañana más.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Despedidas Vol3: Vicens

Hoy no hice nada demasiado especial: una entrevista de trabajo por Skype a las 6:30 de la mañana, prestar a alguien casi desconocido algo de mucho valor económico (espero no arrepentirme; Géminis, como ves, yo también hago buenas obras, pero a veces los lunes, jeje), comer el mejor yassa poulet -pollo con salsa de cebolla y arroz- de Senegal, recibir una clase de antropología casamancesa, recorrer la ciudad en autobús por 30 céntimos, gastar 150€ en un vuelo de ida y vuelta de 1 hora y cenar el mejor mango del mundo, junto con otras frutas deliciosas.

Así que, como no hay nada de nuevo, la entrada de hoy es un simple recuerdo del artista pirenaico. Vicens, el que siempre se levanta primero y se acuesta de último, el que no para, el más joven de espíritu, la alegría de la huerta, oiga. Es que tenía ganas de poner una fotito, pero como tengo roto el ordenador no tenía, pero esta es robada del Flicker de Macu.

Con la Macu en la fiesta de Alberto

domingo, 14 de septiembre de 2008

Visita Anabel. Dia 1.

Ayer por la noche llegó Anabel, amiga mía del Erasmus, de visita. La fui a buscar al aeropuerto. Hoy nos fuimos de domingueras, junto con Lucía, Irene y Brais, a la isla de la Madeleine. Me sorprendió muchísimo verla tan llena de gente, niños escandalosos, sombrillas, incluso una lanchita hinchable, en medio de la piscina natural. ¡Qué obscenidad! Y bueno, en la lancha, gente con pizzas, pasteles de la mejor pastelería de senegal, neveras portátiles... a eso es lo que yo llamo turismo de aventura. Hay que ver cómo es la gente... hay tantas cosas que no entiendo de lo que hacen mis congéneres, que no dejo de sorprenderme de que todavía queden cosas que me sorprenden. Si hasta un yanki llevaba su propio chaleco salvavidas en la lancha. "Cosas veredes, amigo Sancho". La próxima vez no voy en domingo ni de coña.






domingo, 7 de septiembre de 2008

Pensamiento africano (I)

He aquí una de las citas más interesantes que he leído en los últimos tiempos:

La mayor parte de las personas parecen perfectamente normales, pero yo supongo que todo ser humano que se observe sin complacencia termina fatalmente por darse cuenta de que en el fondo él mismo está loco de atar, y que lo único importante es ocultárselo a los demás..
Boubacar Boris Diop
Les traces de la meute, p.172

Ahí es nada. El que esté de acuerdo que levante la mano.



Visto en el libro:
300 Citations d'auteurs africains, la literature africaine pour tous, de Adrien Huannou

miércoles, 3 de septiembre de 2008

La realidad de mi zumo de naranja

Dedicado al grandísimo Vilnius y demás becarios informáticos ICEX esparcidos por el mundo.

Esta mañana me hice un zumo de naranja. No suelo hacerlo, pero tenía las naranjas porque el otro día necesitaba cambio para el taxi y el puesto del frutero es lo más cercano a casa. Por supuesto, mientras lo hacía y me lo tomaba, sola y con la legaña todavía puesta, pensé en la metáfora de Borja y se me ocurrió escribir este post con mi propia versión, que lamentablemente es un poco triste.

Triste porque habría preferido que fuese más parecida a la de mi compañero, y hacer el zumo para Mohamed, hijo de Masata, padre desconocido por mí, pero es que hace como un mes o más que no lo veo. Un día, a la vuelta del trabajo, Jaqueline, mi bonne (viene siendo chacha, pero mola mucho más la palabra que usan aquí, bonne, que significa buena, buena en hacerlo todo), me preguntó si sabía algo de él, porque no le había visto en toda la mañana. Yo no sabía nada, le dije que a lo mejor le habían llevado al médico porque el día anterior estaba malo de la garganta y no le di más importancia. Pero tampoco le vi en toda la tarde, y a la mañana siguiente, de la que salía para ir a trabajar, se lo pregunté a Sonkor, el portero.

-Mohamed se ha ido a Marruecos con su madre.

Así, sin más. Masata no me había dicho nada de que se iban. Mohamed tampoco, supongo que él mismo no sabía. Según Sonkor el tampoco sabía nada. Me fui a la oficina flipando y a la vuelta encontré a la abuela de Mohamed y le pregunté. Me dijo que era verdad, pero tampoco me dio ninguna información más.

No he vuelto a saber nada. A la abuela la veo a veces y le pregunto, pero dice que no le han llamado. También veo a la tía a veces, y tampoco me dice nada. Nadie sabe, o nadie dice. Y yo no entiendo nada... o no quiero entender. El caso es que se echa de menos.



domingo, 31 de agosto de 2008

Cyber-Café Yaye Saly Ndour

Todos los conocimientos de la humanidad están guardados en el ordenador
Hay que ir en su busca y más allá de tus capacidades intelectuales.

sábado, 16 de agosto de 2008

¡¡¡¡Quiero ver las olimpiadaaaasss!!!!


¡¡Jooo!! ¡¡Quiero ver las olimpiadas!! En serio, ¡qué frustración! Es imposible desde aquí. Todas las cadenas que las emiten por internet me filtran la IP senegalesa.

He probado en todas partes, en Terra, en la TVE, en la NBC... y en todos me marginan por ser africana. Es muy lógico claro, se puede acceder desde los países en los que con la misma, si no tienes tele, te puedes bajar al bar a verlo. Qué cabreo, de verdad.

Sé que estos filtros se pueden "engañar" conectándome a través de proxy, pero conseguir uno que funcione no es tarea fácil, y aunque encuentre uno, el ancho de banda aquí no es suficiente, sólo consigo una sucesión insoportable de saltos.

Total que llevo desde el 6 de agosto (sí, el 6, que el 8 era la ceremonia, pero el 6 ya hubo algún partido de fútbol femenino que quería ver) intentándolo y nada. Sólo consigo ver los resúmenes en diferido de la TVE, que, la verdad, no me motivan nada.

Seguiré intentándolo, a mí a cabezota me ganan pocos.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Malaria

No, no la tengo ni he tenido, no se me alteren :-) Pero es que mucha gente que se pone en contacto conmigo porque viene o piensa venir a Senegal me pregunta por ella, así que he pensado escribir un post sobre el tema, que espero resulte interesante, y además me ahorre trabajo a la hora de contestar (link al canto y listo).

DISCLAIMER
(¿Cómo se dice eso en español?)
No soy médico
No he tenido malaria
No he tomado antipalúdicos
Ergo: en realidad no tengo ninguna autoridad para aconsejar.
Lo que voy a escribir es fruto de mi observación y opinión,
muy probablemente equivocadas y/o sesgadas,
y NUNCA se debe anteponer a la información y consejo
que el médico proporcione.
Sirva este post como simple ayuda a la reflexión.


La malaria o paludismo (lo mismo da como da lo mismo) es la principal preocupación de todo el que viaja a un país como Senegal, donde es endémica. Endémico significa que es un mal propio de la zona, que está ahí desde "siempre" y afecta a "todo" el mundo. Estos términos tan absolutos los he puesto entre comillas para aclarar que en realidad no es "siempre" ni "todo", pero "casi". Y encima no hay vacuna. Así que es normal preocuparse: aparentemente, si vienes a Senegal tienes muuuuuchas papeletas de pillarte la malaria. Pero no es parta tanto, que no cunda el pánico. Y esto es lo que quiero aclarar en este post, siempre con el disclaimer presente.

Vale, vamos por partes... Para empezar, ¿cómo funciona la enfermedad?. Ojo, para información más rigurosa os aconsejo cualquier otro sitio, pero yo intentaré hacerlo fácil. Primero hay que decir que la enfermedad la produce el plasmodium, un parásito (un microorganismo más sofisticado que un virus o una bacteria, pero menos que un "bicho") que se introduce en nuestra sangre y parasita (valga la redundancia) nuestros glóbulos rojos, y los destruye, no sé si es que literalmente se los come, o qué. El caso es que, como sabe cualquiera que haya visto "Érase una vez la vida", los glóbulos rojos, son los que llevan el oxígeno a TODOS los tejidos del cuerpo, así que si fallan, falla todo. Pues imagínate una enfermedad que de repente suelta en tu torrente sanguíneo un batallón de "bichos-destruye-globulos-rojos". El organismo reacciona con fiebre, a ver si, al igual que muchos otros agentes patógenos, el plasmodium muere a cierta temperatura entre los 37 y los 40ºC, pero no funciona, así que sube más y más, rápidamente, y entre el subidón de temperatura y el bajón de hemogoblina te pones malísimo, mareos, náuseas, diarrea... y si no tienes suficiente grado de inmunidad ni tomas medicamentos que se carguen a los invasores, puedes morir, así hablando en plata. La propia fiebre, si pasa de 41ºC, te puede matar, pero además la falta de glóbulos rojos hace que los órganos no funcionen, lo que también es mortal, supongo que es como si te desangraras. Así que bueno, está claro, la enfermedad es grave y de curso rápido, pero como ya he dicho, que no cunda el pánico.

Siguiente punto: ¿y cómo llega esa invasión a la sangre? A través de un vector: el mosquito anófeles hembra. El macho no pica a la gente, se alimenta de jugos vegetales, así que si no hay jugos vegetales en tu entorno no tienes mucho peligro de ser infectado, porque donde no hay machos tampoco hay hembras, y donde no hay hembras, no hay picaduras. Aparte, no toda hembra de mosquito anófeles que te pique te va infectar, tiene que haber picado a alguien que estaba infectado a su vez hace relativamente poco rato (cuánto exactamente no lo sé, ahí me pilláis). Pero ahí sí que no os confiéis pensando "si no hay nadie enfermo en mi entorno no hay peligro", porque generalmente las personas que viven toda la vida en los países donde la malaria es endémica tienen algún grado de inmunidad adquirida, lo que significa que pueden tener en la sangre una cantidad suficiente para que tú te contagies sin ellos haber tenido el menor síntoma.

Pues eso, en un primer momento el mosquito te pica y te inocula unos pocos de plasmodium, estos se van al hígado, donde pasan unos días agazapados reproduciéndose, discretamente, sin provocar alarmas, y cuando ya son muchos, se lanzan al ataque por sorpresa y en masa. Por eso la malaria es una enfermedad tan rápida, te puedes despertar a las 9 de la mañana encontrándote bien y a las 11 estar ya a 40º de fiebre.

Así que, como veis, el asunto es chungo... sin medicamentos y sin la inmunidad suficiente (caso de los niños menores de 5 años y de extranjeros recién llegados) la muerte es muy probable. Los niños sí que me preocupan, la verdad. Por una parte, tienen menor volemia que los adultos, lo que los hace más vulnerables. Por otra, están a merced de lo que los adultos puedan hacer por ellos: pueden estar a horas de camino de un hospital y no llegar a tiempo; puede que sus familias sean ignorantes y decidan simplemente rezar para que se curen, sin llegar a llevarlos al hospital; pueden no tener la posibilidad de pagar las medicinas (o los medios para prevenir la picadura, como mosquiteras, insecticidas o repelentes)... pueden pasar mil cosas, y por eso, en el mundo muere un niño de malaria cada 30 segundos, y por eso en la mayoría de países africanos la tasa de mortalidad infantil (hasta los 5 años) es de más de 100 por cada 1000 nacimientos (en España, por comparar, en 2006 fueron 4 de cada 1000).

Así que sí, los niños me preocupan... pero los primermundistas no me preocupan nada. Es verdad que llegamos aquí vírgenes de plasmodium, pero:
  • Nos echamos litros de repelentes que evitan que nos piquen los mosquitos
  • Usamos insecticidas
  • Usamos mosquiteras
  • Vivimos, normalemente, en el centro de las ciudades, donde hay menos mosquitos que en las afueras
  • Vivimos, normalmente, en pisos altos, donde hay menos mosquitos que a ras del suelo
  • Tenemos aire acondicionado y ventiladores, que aturden a los mosquitos y evitan las picaduras también
  • Tenemos seguro médico para, llegado el caso, tener la mejor atención médica posible
  • Tenemos dinero para poder ir en coche al hospital y llegar a tiempo
  • Tenemos cultura y acceso a la información, así que podemos saber qué precauciones tomar si vamos a estar lejos de la ciudad (por ejemplo, qué medicina llevar encima por si acaso. Véase Coartem)
  • Y además de todo eso, tenemos la posibilidad de usar medicamentos profilácticos.
Y ya "sólo" me queda, creo, hablar de estos últimos, la profilaxis antipalúdica. Profilaxis, como los preservativos, signifca que es para "prevenir", no para "curar". En este caso es quimioprofilaxis, porque se trata de medicamentos, químicos, medicinas que te tomas antes de entrar en contacto con el plasmodium para evitar que sobreviva en el organismo el tiempo suficiente para multiplicarse y atacar, como había explicado más arriba. En concreto, en España, para venir a Senegal, te dan dos opciones de profilaxis antipalúdica: Malarone y Lariam. ¿Malarone o Lariam? Esa es la cuestión. No sé si son igual de efectivos, pero el Malarone tiene menos efectos secundarios, sobre todo en la psique y en el hígado, así que a priori parecería lo mejor, pero por algún motivo que desconozco, no lo recomiendan si es para tomar durante más de un mes. Aparte el Malarone es mucho más caro, tipo 50€ una caja de 12 pastillas (para 12 días), o algo así, mientras que el Lariam cuesta menos de 2€ y con una caja de 10 tienes para dos meses (pues es una toma a la semana); lo que no sé es si el Malarone lo cubre la Seguridad Social, el Lariam sí. Bueno, en resumen, que pudiendo permitírmelo, y para una visita de pocos días, yo me decantaría por el Malarone. ¿Erróneamente? Quizás, pero es que los efectos psicológicos no me atraen nada, la verdad. El caso es que del Lariam no oigo más que historias de miedo. En algún sitio había leído que "no por unas pesadillas debes dejar de tomar Lariam, ya que la malaria es más peligrosa". Bueno... me remito a la lista de circunstancias favorecedoras para los primermundistas que puse más arriba... Yo no sé si la ínfima probabilidad de tener complicaciones serias con la malaria en esas circunstancias justifica la mucho mayor de pasar depresión, ansiedad, pánico, desorientación... efectos secundarios bastante habituales del Lariam (sobre todo cuando se usa por tiempo prolongado). Personalmente, he decidido que para mí no, que prefiero disfrutar mi estancia en Senegal feliz y tranquila, y que si enfermo confiaré en la medicina. Lo que sí hago es evitar la picadura en la medida de lo posible. Y no tengo ninguna curiosidad por saber si habría soñado cosas apasionantes, me gustan las pelis de miedo, pero no tanto.

NOTA IMPORTANTE: si no tomas ninguna profilaxis y vas a estar lejos de un hospital, infórmate de con qué te puedes tratar tú solo si resulta que te pones malo, y llévalo encima, teniendo claro cómo lo vas a tener que usar desde "antes" de que se dé el caso, para evitar sorpresas más desagradables. Como ya he dicho, en el caso de Senegal, parece ser que lo mejor es el Coartem, un medicamento nuevo de Novartis (de 2005) que es lo que te recetarían en el hospital cuando tienes malaria. Lo hay en cualquier farmacia de Dakar y es un precio de lo más asequible.

Espero que este post sirva para tranquilizar a la gente que tiene miedo de esta enfermedad de cara a venir a Senegal, ya sea de turisteo, o a pasar un tiempo más, largo, como los nuevos becarios ICEX, que ya están asignados.


UN DOCUMENTAL RELACIONADO

Malaria, la vacuna más esperada

Documental sobre la vacuna de la malaria descubierta por el Prof. colombiano Manuel Patarroyo, y que tuvo el gesto de donar la patente a la OMS, y hasta el día de hoy no se ha querido fabricar. Si lo véis, os daréis cuenta de que, efectivamente, la malaria mata mucha gente, pero no si son tratados a tiempo.

domingo, 8 de junio de 2008

Concierto de Youssou N'Dour

El viernes fuimos un grupo de españoles expatriados en Dakar a ver un concierto de Youssou N'Dour. Sandra, no tengas envidia, que es un sentimiento deleznable.

Fue un concierto raro, porque en realidad era la noche de los griots (no confundir con gritos, aunque gritar también gritaban), y él era estrella invitada, que hizo media docena de canciones y pista. Así que era en el teatro Sorano, que es lo más chic de todo Dakar, la gente vestida de gala y sentadita, que parecía aquello la entrega de los Óscar. Y por supuesto, nada de beber, comer o fumar en la sala. Era una sensación rara, porque este tipo de conciertos una los tiene irremediablemente asociados a campo abierto, andrajos, cerveza y porros (aunque yo no fume), y el ambiente de postureo como que me da una sensación un poco rara. Y encima me llamaron la atención por sacar fotos... cosas veredes...

A decir verdad, las españolas no estábamos tan peripuestas.


Pero bueno, me gustó bastante. No había visto nunca a Youssou N'Dour en vivo, ni siquiera era muy fan, más que nada por desconocimiento, que yo musicalmente soy muy poco innovadora, y me encantó por su energía y su alegría. Además tiene mérito que por lo visto el tío se dedica mucho a ayudar al prójimo con su fortuna. Así que seguramente antes o después me compraré algo original de él.

Los griots eran un taladro, la verdad, unas voces chillonas en unos amplis a todo trapo, y encima en wolof, que no entendía nada; una pena porque quizás las historias hasta estaban medio bien. Aparte, que fue muy raro porque en lugar de ir "de menos a más", en plan, primero el telonero, luego los griots, y al final Youssou N'Dour como colofón, lo hicieron al revés, así que desde que Youssou se fue, nos quedamos ahí esperando si volvía, aguantando los berridos de los griots, para nada. Un poco pinchazo, vaya, regusto agridulce.

Otra cosa que me dejó voladísima fue el espectáculo del dinero. Flipante. Los espectadores daban dinero todo el rato a los artistas, en un obsceno espectáculo de ostentación (a ojos de extranjera ignorante, claro). Como no entendía una palabra de lo que allí se hablaba, porque era todo el rato wolof, me queda la esperanza de que estuviesen recolectando fondos para alguna cosa, pero sinceramente lo dudo...

El obsceno espectáculo de ostentación dineril


Pero estoy contenta, no podía irme de Senegal sin haber visto a Youssou N'Dour. Si tengo ocasión de verle en un estadio o así, en plan concierto de verdad, mejor, pero si no, ya le he visto. Lo puedo marcar en la lista de cosas que no puedo quedarme sin hacer en Senegal.

Y aquí os dejo un par de canciones de este artista, Goear gratia, para que lo conozcáis un poco los que no lo conocéis ya:



jueves, 15 de mayo de 2008

El accidentado viaje a Saint Louis

Este fin de semana pasado era el Festival Internacional de Jazz de Saint Louis (de Senegal) y tenía desafiado, desde hacía meses, que no faltaría. Iban varios españoles de Dakar con los que me llevo bien, pero con quien verdaderamente organicé el viaje y fui fue con Macu, que últimamente somos inseparables, y Lino, su novio, que está de visita por aquí desde hace ya un par de semanas.

Macu trabajaba sábado hasta las 16:00h y, para intentar aprovechar el tiempo al máximo, decidimos, en lugar de ir a la gare routière y toda la movida, contratar un coche con chófer, que nos viniera a buscar a las 16:00h (en punto) para salir directos y sin discusiones y llegar a una hora razonable. Esto dicho así suena muy burgués y perfecto, pero that's Africa, my friend, y aquí la pijería no existe, al menos no para nosotros. El coche, como cabía esperar, estaba bastante hecho polvo, aunque eso no nos sorprendió a ninguno, era lo esperado, así son todos. Pero este tenía una circunstancia en la que no nos habíamos fijado: el caucho de las ruedas viejo, como cristalizado. Tuvimos el primer reventón aproximadamente a medio camino. Afortunadamente esa carretera es bastante buena y muy recta, así que no pasó nada, cambió la rueda y listo. Al poco, se paró en una especie de taller en el que infló la que había repuesto y creímos que compraría otra por si acaso, pero no lo hizo, claro, puesto que la rueda "nueva" (recauchutada de vigésima generación) le habría costado un 25% de lo que le pagábamos y quizás no podía permitírselo. A falta de media hora para llegar a Saint Louis tuvimos otro reventón, esta vez no había recambio posible y estábamos en medio de la nada, de noche. Mientras que en el primer caso habíamos estado esperando tranquilamente a que el colega enderezase el entuerto, leyendo y charlando, ahora estábamos algo más preocupados, pues sin rueda el coche no anda, no hay tu tía. El tipo, por supuesto, tampoco tenía saldo en el móvil (aquí se puede cargar, y se carga habitualmente, 1.5€), así que hubo que prestarle el nuestro. Bueno, tampoco pasa nada. La conversación subsiguiente fue en wolof y poco alentadora a juzgar por su expresión. Lo poco que entendí: "¿Allianz? Blablablá. No tengo seguro. Blablablá, blablablá." No sabíamos lo que nos cabía esperar, pero dado que él no parecía feliz al colgar, nosotros tampoco. Hizo varias llamadas más. Al final vino a buscarnos un amigo suyo, en un taxi (al que le funcionaba el cuentaquilómetros!!!), con una rueda de repuesto, pero no esperamos a que la montara, nos fuimos ya con él. Llegamos a Saint Louis a las 23:00, o algo así. Recuento: 200km en 7 horas; no está mal.

Esta es mi cara de circunstancias
mientras el taximan arreglaba la rueda

En Saint Louis nos quedamos en casa de María José, una amiga que nos acogió amablemente, porque no había sitio en los hoteles. La casa muy guay y ella muy maja, lo malo que estaba un poco chunguilla del estómago y no se vino de fiesta.

La marcha en Saint Louis, con el festival de jazz, me gustó muchísimo; el ambiente en los bares era muy del estilo que me gusta a mí en España, por la luz, el tipo de decoración, la disposición del espacio... algo que en Dakar no conozco, y que hecho mucho de menos. Y había gentecilla, pero no demasiada. Además, en todas partes había actuaciones en directo. Lo que sí, si lo piensas, te das cuenta de que sin el festival la ciudad debe de estar muerta muertísima, porque si ni con esas se llenan los garitos de bote en bote... A los conciertos "oficiales" al final no fuimos a ninguno, pero tampoco me quedó pena, me encantó el plan que hicimos.

Por el día, el domingo, que fue el único día que estuvimos entero por allí, estuvimos paseando tranquilamente por la isla, que es la parte antigua de la ciudad. A mí me encantó, y Macu no dejaba de decir lo que le gustaba, se la veía prendada. Las calles son perfectamente ortogonales, y las casas coloniales, pintadas con colores cálidos, y con un aspecto envejecido sin llegar a lo ruinoso de lo más estético. Además, era jornada de puertas abiertas y había casas a las que te permitían entrar para verlas por dentro. Vimos cuatro o cinco. Hay que decir que se trataba de las casas más pijas y no tiene la misma gracia que si vas a una casa de familia de verdad, pero los patios interiores, que desde la calle no se ven, son chulímos.


Una calle cualquiera de la isla

El puente Faidherbe, postal más típica de la ciudad,
supuestamente diseñado por el mismísimo Eiffel.

La comida tampoco tuvo desperdicio. Comimos en un restaurante llamado la Signare, recomendado por la Lonely Planet (sí, a veces hago el guiri). Nos trataron genial y la comida estaba estupenda y abundante. Por primera vez desde que estamos aquí, el aliño de la ensalada llevaba vinagre de vino. Sé que parece una tontería pero es un detalle significativo de la clase del lugar. Y el plato principal fue, para los tres, una parrillada de pescado con langosta: un salmonete, una dorada, un trozo de rape, dos pescados más que no reconocí y una langosta pequeña. Todo eso para cada uno. Y qué rico estaba. Al postre, una copa de helado, también riquísima. Y café. Y nos invitaron a un chupito, creo que también por primera vez en Senegal.

No me digáis que la pinta no es espectacular,
parece una foto de libro de cocina.

El lunes por la mañana cambiamos de aires: nos fuimos a Guet N'Dar, el barrio de pescadores, que está en la Langue de Barbarie. Aquello es otro mundo. Impresiona la cantidad de niños que hay, la vida en la calle, en diametral contraposición con la calma chicha de la isla. En general a la gente le hace gracia que los toubab les hagan fotos, e incluso te lo piden, sin esperar nada a cambio. Bonito, la verdad, no es, pero tiene encanto y vida, y a mí me gustó mucho ir.

Macu y yo paseando por la playa de Guet N'Dar

Lo espectacular de esta visita fue el ataque de los niños. Estábamos paseando a lo largo de la playa, todo idílico, los niños reían a nuestro paso y nos pedían fotos, para las que posaban alegremente, y después les hacía mucha ilusión verlas en la pantalla de la cámara. Para caminar por la arena, llevábamos los tenis en la mano. Entonces pasamos por al lado de un grupo que jugaba al fútbol. De repente todo cambió, como cuando en verano, tras un día de calor, llega la gran nube negra y estalla la tormenta sin previo aviso. Los niños que estaban jugando empezaron a pedirnos los tenis, a gritarnos, a tirarnos por ellos intentando quitárnoslos, nos rodeaban gritando y riendo maléficamente. Los niños más pequeños, que segundos antes habían estado riendo con nosotros, les imitaban llevados por una espercie de locura colectiva. La verdad es que en el momento no me inmuté demasiado, pero lo pienso ahora y me da más miedo. Nosotros salimos de la playa y caminamos hacia las casas, ellos nos siguieron bastante rato, tirándonos puñados de arena y piedras. Menos mal que no había piedras grandes, o que no se volvieron locos del todo, porque la verdad es que la situación fue como para liarse parda. Y la gran prengunta, en la que yo no habría caído si no me lo comentase Lucía al contarle la historia: "¿y no había adultos por allí que impusieran cordura y paz?". Pues, aparentemente, no.



Pasamos sin previo aviso de esto

y esto (por cierto, el chico blanco es Lino, obviamente)

A esto. No se os pase por alto la piedra en la mano
del de más a la derecha

Bueno, la sangre no llegó al río. De hecho no hubo sangre, que nadie se preocupe, si en realidad no pasó nada de nada. Los niños desaparecieron como habían aparecido y continuamos el paseo tranquilamente. Ahora en dirección sur, hacia el cementerio musulmán, atravesando una extensa zona de secaderos de pescado. Nadie nos volvió a molestar y, la verdad es que, en general, y obviando el capítulo de los niños, el ambiente aquí era mucho más tranquilo que en Dakar, donde no puedes dar un paso sin que alguien te interpele, ya sea para pedirte dinero, para intentar casarse contigo, o simplemente para tocar las narices.


Secaderos de pescado

Cementerio musulmán

A la vuelta en la isla, comimos rápidamente y fuimos a recoger las cosas a casa de María José. Habíamos apalabrado otro coche para volver, saliendo a las 16:00h, con intención de llegar a Dakar a las 21:00h a recoger en el aeropuerto a dos amigos de Macu que llegaban. Al poco de salir, el conductor nos dijo que en Louga cambiaríamos de coche y seguiríamos con un amigo suyo. Ya le habíamos pagado la mitad y la regla estándar es no pagar la otra mitad hasta llegar a destino, pero al cambiar de coche pretendía que le pagásemos la mitad de lo que faltaba al nuevo "para poner gasolina". Nos negamos rotundamente, diciéndole la típica de "no te lo tomes a mal, no es nada personal, pero conocemos el percal" (toma rimaaa!!!). Habíamos oído historias de gente a la que, al haber pagado por adelantado, la dejaron tirada a medio camino, y no permitiríamos que nos pasara eso. Macu hizo una actuación digna de Óscar, con amenaza de llanto incluida, en la que hacía como suya una de estas situaciones. El conductor se ablandó y habló con su amigo. Al final accedieron a que pagásemos lo que faltaba al llegar a Dakar. Y menos mal. Al cabo de menos de una hora, notamos que algo pasaba en una rueda; creímos que se trataba de un nuevo reventón, pero al apartarse el coche al arcén nos dimos cuenta en seguida de que era peor. La pista definitiva fue ver la rueda completamente desmontada. Y gracias a Dios que no se había roto el eje, y que no nos habíamos dado la gran torta. Estuvimos muchísmo tiempo allí tirados, rodeados de niños curiosos (y un poco pesaos) hasta que cayó la noche. Por fin, el conductor, ayudado por otra gente, consiguió hacer un arreglo provisional que le permitiría llegar al próximo pueblo, donde podría arreglarlo bien para continuar. En el siguiente pueblo estuvimos parados otras dos horas. Al final, llegamos a Dakar cerca de las 2:00h de la mañana. Le dijimos al conductor que me llevase a mí primero a Plateau y luego a Macu y Lino a Mermoz, y aún tenía más que decir: "Mermoz está antes, Mermoz está antes". Yo ahí me cabreé mucho, me parece que todo el coñazo que venía arrastrando del viaje me vino de vez, y estaba decidida, como no me llevase a Plateau primero, me bajaba en casa de ellos y no le pagábamos (es que es lo que falta, que te manden un coche hecho mierda, que te tengan tirado en el medio de la nada horas y horas, y que todavía el tío haga lo que le dé la gana a él). No se lo llegamos a decir, pero accedió, supongo que nos leyó la cara. Así que llegué a casa a las 2:00h. Recuento: 200km en 10 horas, mejoramos.

Mientras esperábamos el arreglo de la rueda, nos había entrado hambre y habíamos cogido sendos bocadillos en un "restaurante" de la carretera. A los otros les sentó bien, pero a mi no. Dormí mal y me levanté con una diarrea espectacular. Pero mereció la pena.

Saludos a todos y hasta el próximo.

lunes, 14 de abril de 2008

Medios de transporte senegaleses I: transporte por tierra

Últimamente he viajado un poco por Senegal, y he experimentado ya casi todos los medios de transporte posibles (creo que sólo me faltan el tren y la calesa). En general el moverse por este país tiene un nosequé que yo que sé, un encanto especial con tintes masoquistas (calor, poco espacio, malas carreteras, vehículos desvencijados...) que, por lo exótico y, probablemente, lo barato, es uno de sus atractivos turísticos.

Así que e decidido hacer una serie de 3 posts (tierra, agua y aire) explicando cómo va el tema de moverse por el país sin necesidad de dejarse un sueldo en guías, coches alquilados, etcétera :-) Hoy toca transporte terrestre.

Por cierto, lo siento, porque no he podido poner mis propias fotos, pero es que tenía prisa por publicar, porque hay una chica que se ha dirigido a mí para preguntarme por el transporte en Senegal porque llega el viernes que viene, y a este paso... Así que he decidido publicar hoy, con fotos de internet, y en cuanto pueda edito poniendo propias, que tiene más gracia, y además no hay problemas de copyright.

1. Moverse por ciudad (en concreto, por Dakar)

1.1. Taxi
Los taxis de Dakar son como los de Barcelona, en lo negros y amarillos, pero si ves un taxi de aquí junto a uno de Barcelona, sin mirar la matrícula, los puedes distinguir fácil: el de Dakar es el que se cae a trozos. Llevo aquí seis meses y, que yo sepa, todavía no me he subido a uno al que le funcione el cuentaquilómetros. Que no se puedan subir/bajar las ventanillas es lo habitual, así como que para abrir la puerta haya que tirar de una cuerda, o movidas así. Cristales rotos, tapicerías hechas pisto, amortiguadores inexistentes... el encanto de lo cutre. Una carrera de media hora pueden ser 3 o 4 euros, eso sí, después de una ardua negociación con el taxista, siempre antes de subirte, porque el primer precio que te dan casi nunca es justo, casi siempre es el triple, o más, de lo que pagaría cualquier senegalés, y el doble de lo que vas a pagar tú al final. En realidad a mí no me gustan los taxis, en general me parecen una calaña chunga (aunque hay honrosísimas excepciones, como siempre y en todo lugar), me fastidia que no cumplan unos precios estipulados, tener que regatear con ellos sintiéndome una tacaña (cuando en realidad también cuido los céntimos en el supermercado o voy al cine el día del espectador), y que todavía los peores te dén del viaje volviendo sobre el precio una vez acordado (práctica habitual aunque totalmente fuera del protocolo aceptable, y nunca se debe ceder, si ha aceptado el precio que le has dado es que es un precio normal). Como prevención de problemas por si te toca uno de estos últimos, dos consejos: A) tener la cantidad exacta que hayas negociado, a mí en cierta ocasión el taxista se negó a darme mi cambio, tangándome casi 3€. B) si tienes el dinero en monedas, contar claramente y en alto según se lo vas dando, pues no sería el primero que te hace la trece-catorce "despistando" alguna de las monedas y diciéndote que has contado mal. Bueno, en cualquier caso, y salvo por esto, la verdad es que el taxi es la forma más cómoda de moverte por ciudad, ya que no da rodeos ni hace paradas, y en comparación con España es superbarato. Pero teniendo tiempo yo prefiero cualquier otro medio de transporte.



1.2. Dakar Dem Dikk
Se llama así la red de autobuses urbanos de Dakar. Dem Dikk significa "ida y vuelta" en wolof, tengo entendido. Son unos autobuses bastante normales, y para mí, teniendo tiempo, la mejor manera de moverse por la ciudad. Pero tienes que tener tiempo, porque da unos rodeos descomunales. Grandísima ventaja, el precio, de 23 a 30 céntimos el viaje, según zonas. El más largo es hasta Rufisque, que debe de estar a 30 kilómetros, o algo así, y le debe de llevar dos horas llegar. En taxi a Rufisque pueden ser de 6 a 8 euros fácilmente, sobre todo si eres toubab; en Dem Dikk, 30 céntimos, seas de la raza o nacionalidad que seas, y sin tener que discutir con nadie. Otras ventajas son la frecuencia (cada 10-20 minutos) y que vas viendo tranquilamente la ciudad. Las desventajas, que a veces van muy llenos, que hace un calor horrible, y que tardan mucho en llegar a los sitios. Ah, y que no hay mucha información sobre ellos; yo ahora he encontrado su página web y soy fan, pero no empecé a usarlos hasta hace menos de un mes, porque no tenía ni idea de los recorridos, los horarios, ni de nada.

1.3. Car Rapid (también llamado taxi brousse)
Sin duda lo más pintoresco y emblemático de esta ciudad, esas furgonetillas pintarrajeadas de azul y amarillo que recorren la ciudad. Por cierto, no recuerdo donde leí u oí que los iban a ir quitando, cambiándolos por el Dem Dikk (ah, vale, ya me acuerdo, aquí, abajo a la derecha, y en realidad no es por el Dem Dikk, sino por otros que no conozco). Cierto es que son un peligro público, pues en la mayoría no hay frenos ni amortiguadores, y además va el revisor colgado de la parte de atrás, que cualquier día tenemos una desgracia. Pero es una pena, home. Los car rapid son iconos de Dakar, y quitarlos sería como quitar la línea 28 de Lisboa: un despropósito. Me temo que la idea es que los autobuses nuevos son más avanzados y molan más, y no sin razón, en realidad, pero lo que molaría de verdad sería que conservasen los car-rapid haciendo un esfuerzo por su mantenimiento. ¿Soy idealista? Probablemente. Con respecto al car rapid no puedo informar muy bien, la verdad, pocas veces los he cogido y casi siempre para el mismo trayecto. En precio es aproximadamente como el Dem Dikk (pero menos para trayectos más cortos, yo he pagado en una ocasión lo equivalente a 11 céntimos por lo que habrían sido 20 minutos caminando despacio), de recorridos y tal, ni idea. Yo cuando los usé era parar uno, decir a dónde iba, decirme que vale y luego me avisaban los demás viajeros cuando llegaba.



Fotos de Nicola (vilmente usurpadas de su propio blog)

2. Moverse por el país.


Para coger cualquier transporte público interurbano por tierra en Senegal, tienes que ir a la gare-routière del sitio en el que estés y preguntar por el próximo Ndiaga Ndiaye/Minibus/Sept-place para el sitio al que vayas. No hay horarios, salen cuando se llenan, así que no conviene ir demasiado tarde por la tarde, porque igual no se acaba de llenar y tienes que pagar las plazas vacías para salir. O, en el peor de los casos, le da la gana al conductor, así por todo el morro, de pedirte más pasta porque si no no sale, aprovechándose de tu condición de guiri en un sitio un poco complicaete, que seguro que prefieres pagar más (que pueden ser 5€ de diferencia) antes que quedarte tirao, con toda la razón (conste que esto a mí no me ha ocurrido, pero se rumorea).

En algunas gares, sobre todo en Dakar, te atosigan entre mil personas, preguntándote todo el rato que adónde vás, no dejándote pensar, diciéndote lo que tienes que hacer... y luego te pretenderán cobrar una propina por haberte vuelto loco. Mi consejo particular: tener las cosas muy claras antes de salir de casa y evitar al máximo discutir nada, ir en plan cabezón y repitiendo una y otra vez lo que quieres y al precio que lo quieres (si lo sabes, que sería muy conveniente). Ah, estos transportes te llevan a la gare routirère, no a donde tú quieras; una vez allí tienes que pillar un taxi, o caminar, o lo que sea, dependiendo del sitio.

2.1. Ndiaga Ndiaye (léase "ñaganyae", aprox.)
El Ndiaga Ndiaye es una furgoneta blanca, de la marca Mercedes, con más años que las piedras del camino, habilitada en un interesante esfuerzo de ingeniería para albergar a 32 personas (a menudo gordísimas, y sin contar niños) en un espacio que para 10 sería razonable. Son bastante incómodos, pero la forma más barata de viajar, por lo que también es el medio más frecuentado por los senegaleses, y eso le da un poco de gracia al asunto. El trayecto, por ejemplo, a Saint Louis, son unos 3 euros y medio; creo que son 270 kilómetros, y lo mismo puede tardar 4 como 8 como 10 horas, en función de atascos, paradas que haga, o averías, que también con ellas hay que contar.

Siendo un poco previsor, llevando agua y algo de comer para el camino, y no padeciendo mucho de la espalda (al contrario que yo), el Ndiaga Ndiaye es un medio de locomoción agradable y divertido; en las paradas que hace se sube gente a vender frutas, agua o juguetes, tiene su encanto. Ah, y una cosa, con respecto al agua: las botellas que venden por la calle son rellenadas del grifo (diarrea segura para el pobre toubab), así como las bolsas que van atadas con un nudo; pero las bolsitas de medio litro cerradas al estilo de las bolsas de leche fresca ésas que había antes son agua de fiar, filtrada, y normalmente está fresquita, te pueden salvar la vida.

2.2. Sept-place
Un sept-place es un coche normal, tipo familiar, pero como si fuese para familias senegalesas, con 8 hijos: es como un coche de los nuestros, pero con otra tira de asientos en la parte de atrás, no sustituyendo el maletero, sino entre los asientos y el maletero. O sea, que es más largo que un coche normal, pero no es un monovolúmen. Es más cómodo que el Ndiaga Ndiaye y sólo ligeramente más caro; va más rápido y hace menos paradas, pero también tiene menos gracia, sobre todo si vais tú y tu grupo solos...

En cuanto al precio puede ser desde ligeramente más caro hasta el doble que el Ndiaga Ndiaye, supongo que la diferencia irá en función de la oferta y la demanda.



2.3. Minibús
La solución de compromiso si dudas mucho entre el Sept-place y el Ndiaga Ndiaye podría ser el Minibús; una versión a escala del Ndiaga Ndiaye, con 14 plazas (sin contar niños, que en el último viaje que yo hice en Minibus eran 6 o 7, además de los 14 adultos). Al ser más pequeño, también se llena antes y hace menos paradas, y sigue teniendo el encanto de viajar con senegaleses, que son gente bastante maja en general. El precio, también, a medio camino entre Ndiaga Ndiaye y el sept-place.



2.4. Tren
No lo he probado, lo siento :-) cuando lo haga, prometo post. De todas formas, el hecho de que no lo haya probado me parece bastante prueba de que es prescindible, ¿no? Eso sí, hay el tren Dakar-Bamako que le tengo unas ganas locas, jeje, lástima que con esta misera de vacaciones que tengo no va a poder ser este año. Pero este tren es más por la coña del viaje en sí, no como "forma de llegar" a Bamako, porque por lo visto, lo mismo llegas en un día como en quince, dependiendo de cuánto se estropee o descarrile.


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Bueno, me ha quedao el post un poquito cojo, creo... es que quería publicarlo de una vez, pero no he tenido tiempo de depurarlo y abonitarlo. Espero de todos modos que sea útil, y cualquiera que llegue hasta aquí y tenga alguna duda que crea que yo le pueda resolver, para algo está ahí puesto mi correo.

Referencias externas:
Transportes en Senegal: http://www.ausenegal.com/
Red de autobuses urbanos de Dakar: http://www.demdikk.com/