Buscar entradas

Mostrando entradas con la etiqueta impresiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta impresiones. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de diciembre de 2009

África y el peligro

Pensaba pasar un tiempo sin escribir para mantener en primera página el post de la foto del concurso, pero cuando hay que postear hay que postear, una se debe a sus principios :D

Recibía el lunes (aunque lo leí hoy) un email de un amigo de ésos locos que conocí en Dakar y del que hacía ya mucho tiempo que no sabía anda. David, un tipo peculiar. Cuando le conocí era voluntario en alguna ONG, ni siquiera estoy segura de cuál, ni en qué consistía su función. Al poco tiempo se fue de Dakar y tampoco recuerdo si me enteré a dónde iba o qué iba a hacer. Pero periódicamente recibía en el email sus powerpoints de "Colores Africanos", y me alegraba. Y en algún momento de la historia, dejé de recibirlos, supongo que porque allá donde estuviese no disponía de una conexión a Internet en condiciones.

El lunes recibí un nuevo correo suyo. Y como me ha gustado, y este blog es mio y me lo ***** cuando quiero, os lo transcribo letrita por letrita. Espero que a él no le importe, yo por mi parte doy fe de que lo que dice es cierto.


¡Hola familia¡ ¡¿Cómo vamos?!

Desde hace unos días dispongo de internet a bordo y poco a poco intento irme poniendo al día. Sé que tengo muchos mensajes pendientes de responder, pero ¡tiempo al tiempo!

Especialmente estos días que el mundo de la cooperación estamos sufriendo un choque con el secuestro en Mauritania creo que todavía tiene más sentido volver a enviar flashes de la vida africana y seguir mostrando África desde dentro, la de la alegría, la de los colores y la diversidad; ¡el África del día a día! (El blog que va adjunto a los flashes no estará límpio ni actualizado hasta dentro de algunas semanas más, ¡lo siento!).

Creo que no tenemos que anclarnos en hechos de gran repercusión mediática y tenemos que saber leer el todo, que un pequeño grupo de personas pongan palos en las ruedas no es extrapolable a que pase cada día ni que toda la población local sea igual (¡si es que son de allí!) ¡¡¡NO!!! Que Al-Qaeda hiciera una gran matanza en Nueva York o Madrid no significa que la gente norte-americana y española sean terroristas, ¡por favor! Tanto Mauritania como Mali (tan citadas estos últimos días) son dos repúblicas donde cualquier persona extranjera se va a encontrar sorprendentemente bien acogida. ¡Os lo aseguro!

Que las hojas no nos oculten el baobab, ¡por favor! Primero conocer, con respeto, después ya podremos montarnos nuestra película. ¡Que no vaya la peli antes que la realidad!

Siento el sermón pero veo que los medios de comunicación día a día hunden más un continente que desde las altas esferas ya se encargan de empujarlo incansablemente hacia el abismo. Es injusto y no estoy de acuerdo. ¡Esta es otra pequeña manera que tengo de protestar! ¡Gracias!

¡Hasta pronto!

David


Pues eso: que tiene más razón que un santo. Yo personalmente aprovecho aquí para decir una cosa: pocas cosas hay que me dén más "coraje" que que allá donde vaya me pregunten "¿y no tenías miedo en Dakar?". PUES NO, amigos, NO, no tenía miedo en Dakar. Os aseguro que es, de las ciudades en las que he estado, de las que más segura me he sentido. Lo digo en serio, puede que los senegaleses se pongan pesaditos a veces pidiéndote o intentando venderte algo, o intentando llevarte en taxi, o lo que sea... puede que sea algo "cansado" para una mujer blanca soltera vivir en una ciudad como Dakar, y es cierto que resulta complicado poder "confiar" en alguien de verdad. Pero es una ciudad en la que, salvo que te vayas por donde no debes (como cualquier capital de País o ciudad grande en general), puedes estar tranquilo. Si necesitas ayuda de cualquier tipo la vas a tener (cosa que no puedes esperar ya en casi ninguna ciudad europea, ni aunque no sea tan grande). Si te tropiezas y te caes en la calle, alguien te ayudará a levantarte; si te ven perdida, te ofrecerán ayuda... tengo ejemplos de estas situaciones a cientos. También es verdad que hay muchos intentos de "timos", también tengo ejemplos a cientos, pero suelen ser tan inocentes que hacen hasta gracia. El caso es que es cierto que agobia un poco en el momento en que te bajas del avión y te encuentras toda la marabunta en el aeropuerto, de gente que te quiere cambiar dinero, llevarte la maleta, llevarte en taxi... es que es "distinto" y lo "desconocico" es normal que dé miedo, pero tras un año vivido allí hago reflexión y concluyo que no está bien que una de las cosas que más resalte la guía Lonely Planet sea que tengas que tener cuidado con la cartera en la zona de Plaza de la Independencia, cuidado con los timos en los mercados, y cuidado con todo... Más bien, si vas a Dakar, ¡relájate y disfruta! cosas malas te pueden suceder en cualquier parte, y me atrevo a decir que en Dakar (y en Senegal en general, del resto de África si que no digo nada por desconocimiento) no sólo no tienes más probabilidades de que te ocurra "algo" que en cualquier otro lugar del mundo, sino que las probabilidades de que ese "algo" que te ocurra sea "grave" son seguramente menores en cualquier ciudad del llamado "primer mundo".

En fin, no me enrollo más, creo que el mensaje está ya bastante claro... podéis ir en paz...


Este es el blog de David, pasaos a ver las fotos :D
http://colors-africans.blogspot.com/

viernes, 18 de julio de 2008

MEMEces expatriadas Vol. I - Lo que odio de Dakar

Técnicamente, esto no es un MEME, pero tiene un regustillo, porque lo estoy escribiendo inspirada por algo que leí en otro blog: el de Alberto Moreno, mi homólogo en Ho Chi Ming City (Vietnam).

Pues se trata de decir qué cosas detesto de la ciudad que me acoge... por descargar un poco de furia, más que nada.

Cosas que odio de los senegaleses
Bueno, ya sé que no son TODOS, pero la proporción es tan alta...
- Que se crean que por ser blanca estoy forrada, y que intenten aprovecharse de ello, y que eso evite que se pueda tener una relación de amistad normal con un senegalés.
- Que todos los tíos de Senegal se quieran casar conmigo, no por buena (que lo soy) ni por guapa (que no lo soy), sino por mi nacionalidad (y/o por mi supuesto dinero).
- Que no piensan ni tienen ningún cuidado con nada, y así puedes tener una puerta con el resbalón al revés, un 80% de taxis en circulación con una media de tres tuercas por rueda (que claro, luego se desmontan en ruta), un pestillo inutilizado por la pintura, y un largo etcétera de despropósitos... incluido el típico "tío colgado de ventana arreglando aire acondicionado".
- El ritmo senegalés o, en gallego, zángallo-mángallo, que me pone nerviosiosísima. ¿cómo se puede tardar 15 minutos en escribir una factura con cinco ítems? (Respuesta: tardando 3 minutos por línea, claro, es como la de "-¿como se meten cinco elefantes en un seiscientos? -Dos delante y tres detrás".
- Que se cuelen sin ningún tipo de miramiento en cualquier tipo de cola (supermercado, autobús, entrada de concierto...). Es para lo único que están ágiles los #%$@~#@~&!!
- Que me aborden por la calle, para lo que sea (vender, pedir, timar, meter la mano en el bolsillo...), no importándoles si estoy hablando con alguien, impidiéndome caminar normalmente, sacándome de mi abstracción si es que algún día la tengo...
- Que me llamen racista o mala persona a la primera de cambio. "¿Pero racista de qué? Racista tú, ¡que está la calle llena de negros y sólo me das la chapa a mí!".

Cosas que odio en la calle
- Que las aceras estén llenas de coches y de puestecillos que las hacen impracticables.
- Que la calzada, que te ves obligado a caminar por ella dado que las aceras están tomadas, esté llena de agujeros.
- En general, que la ciudad es una pura gymkana: esquiva coche, salta bache, culebrea, manda a la mierda al vendedor de camisetas que lleva media hora dándote la chapa impidiéndote el paso con la camiseta más fea del mundo...
- Que los coches no paren en los pasos de cebra, o si paran que lo hagan habiendo acelerado hasta el último centímetro, de modo que tú seguías tontamente en la orilla hasta que se para y te hace seña desde la ventanilla para que pases, como si fueras tonta.
- Que las glorietas y cruces en general sean el caos.
- Que hagan doble y triple carril donde no lo hay, y que culebreen y se peguen unos a otros, empeorando el atasco y chocándose exageradamente a menudo (lo que me devuelve al punto tercero del epígrafe anterior: ¿cómo pueden cuidar tan poco los coches? sobre todo los taxis, que son su medio de vida, no lo entiendo).


Cosas que odio de los taxis
- Tener que negociar el precio antes de subir y que por ser blanca me digan, invariablemente, el doble o más del precio normal por la carrera (véase el punto uno del primer epígrafe). Y tener que tener yo cambiado el precio exacto para evitar que me hagan la anchoa con el cambio.
- Que se empeñen en correr como si se hubiesen dejado la olla al fuego, y en culebrear, y en pegarse a los otros coches y, en general, hacer jaimitadas que sólo le llevan a gastar más gasolina, con lo cara que es, y ahorrar como mucho un minuto de tiempo.
- Que, cuando ya hemos acordado un precio, y ya estamos en marcha, se pongan a dar por saco con que si es poco, que si el precio del petróleo, que si su señora madre... "Macho, si no estabas de acuerdo, no haber aceptado, ¡cállate ya!".
- Que me piten por la calle cuando pasan, o me llamen a los gritos, a ver si quiero que me lleven, como si fuera idiota y no supiera, si lo quisiera, buscarlo yo solita. "No me taladres, leñe, ¿que nunca has visto a una blanca caminando?". Yo por norma nunca voy en un taxi que me haya llamado él a mí, si todo el mundo lo hiciera así perderían el vicio, supongo.

Cosas que odio de bares y restaurantes
- Que tengan una carta de cuatro páginas pero que a la hora de la verdad pidas y no tengan la mitad de las cosas.
- Que tarden una hora en servirme, pero me quiten el plato de delante en cuanto lo dejo vacío, que me da la impresión de que me echan.
- Que el aire acondicionado esté a todo trapo, que te mueres de frío dentro y al salir el calorazo te pega una patada de kárate en el estómago.
- Que me digan que no tienen cambio cuando no es cierto ("y aunque lo fuese, vete a buscarlo, digo yo").
- Que pidas "cerveza fría" y te traigan "pis de burra".



Bueno, no se me ocurre nada más... y tampoco se vaya a ofender nadie (Ibra, sé que a veces me lees, no te lo tomes a mal, tú me caes bien), que esto son cosas que me fastidian mucho, pero todo tiene su parte positiva, y lo que hace esto es que luego a poco que alguien sea medio normal hasta te emocionas. Y que yo soy una quejica, ¡pero bien a gusto que he estado estos 9 meses! La verdad es que cada vez estas cosas me afectan menos, pero lo no me cabe en la cabeza es que no se dén cuenta, o peor, que no les importa nada un carajo.

jueves, 8 de mayo de 2008

En España todo es difícil

Hace ahora 7 meses que vivo en Dakar. Poco antes de llegar di de alta este blog, y empecé a escribir realmente en él desde que ya llevaba algún tiempito. Uno de los primeros posts que escribí por aquel entonces (que parece que fue hace 7 años, más que 7 meses) no llegué a publicarlo, primero por problemas técnicos y, más tarde, por obsolescencia del tema. Se titulaba "En Senegal todo es difícil". En él hablaba de, entre otras cosas, buscar casa, negociar precios, tomar transportes, y abrir latas.

Pues debe de ser que ya estoy integradísima por estas latitudes, porque acabo de estar en España y, a la vuelta, he sentido el impulso de escribir éste. Y es que en España todo es difícil.

Ejemplo 1: comprar unos auriculares. Sabes que hay en sitios donde se puede comprar por 4€.
A) En España, como los precios son fijos, tienes dos opciones: pagar lo que te piden a la primera (ej: 14€!!!) o buscar tú el sitio barato, con el consiguiente coste en tiempo y esfuerzo.
B) En Senegal, como los precios son "a discutir", seguro que de entrada te van a intentar cobrar los 14€, pero si sabes que en otro sitio lo puedes comprar por 4€, tranquilo, discute, lo puedes comprar por 4€ al tío que te pedía 14.
Es un taladro tener que discutir siempre, rarísimo el caso de un precio justo de entrada, pero en comparación más taladro es pasarte horas buscando en internet cuál es la tienda más barata de tu zona, caminar hasta ella para descubrir que está cerrada, tener que buscar otra, que está a 20 minutos caminando y que se les hayan acabado y al final tener que ir a la cara, cansado y de mala leche. Esto, aproximadamente, me pasó a mí el sábado 3 de mayo.

Ejemplo 2: coger un autobús.
A) En España, te mola poder conocer de antemano los horarios de los autobuses, saber que llegas a la estación a las diez menos cinco y en cinco minutos estás en ruta. Pero, ¿y si te equivocaste al consultar el horario? ¿Y si es domingo y no hay autobuses a tu pueblo en toda la mañana? ¿Y si tu pobre madre está ansiosa esperándote, que hace casi 7 meses que no te ve? Te mueres de asco en una fría estación todo el dái, o te coges una combinación malísima que demora 4 horas en hacer un recorrido de 2, o una combinación de ambas opciones, como hice yo el domingo 27 de abril.
B) En Senegal, sin embargo, llegas a la gare, cualquier día y a cualquier hora, y los condutores e intermediarios te atosigan, te coaccionan, te inflan las narices, pero te subes al Ndiaga Ndiaye en seguida y estás en ruta al rato y no te pudres en tontas esperas (cosa aparte es que luego las carreteras sean lo que son y los trayectos lleven lo que llevan).

En cuanto a buscar casa... no comment...

Y lo de abrir latas, pues bueno, hace meses ya que conseguí un abrelatas español, así que todo bien, jajaja!!

Por cierto, la visita a España estuvo guay, a pesar de todo :-) A ver si todavía escribo sobre ella, cuando tenga alguna foto. Saludos a todos, y hasta el próximo.

lunes, 14 de abril de 2008

Medios de transporte senegaleses I: transporte por tierra

Últimamente he viajado un poco por Senegal, y he experimentado ya casi todos los medios de transporte posibles (creo que sólo me faltan el tren y la calesa). En general el moverse por este país tiene un nosequé que yo que sé, un encanto especial con tintes masoquistas (calor, poco espacio, malas carreteras, vehículos desvencijados...) que, por lo exótico y, probablemente, lo barato, es uno de sus atractivos turísticos.

Así que e decidido hacer una serie de 3 posts (tierra, agua y aire) explicando cómo va el tema de moverse por el país sin necesidad de dejarse un sueldo en guías, coches alquilados, etcétera :-) Hoy toca transporte terrestre.

Por cierto, lo siento, porque no he podido poner mis propias fotos, pero es que tenía prisa por publicar, porque hay una chica que se ha dirigido a mí para preguntarme por el transporte en Senegal porque llega el viernes que viene, y a este paso... Así que he decidido publicar hoy, con fotos de internet, y en cuanto pueda edito poniendo propias, que tiene más gracia, y además no hay problemas de copyright.

1. Moverse por ciudad (en concreto, por Dakar)

1.1. Taxi
Los taxis de Dakar son como los de Barcelona, en lo negros y amarillos, pero si ves un taxi de aquí junto a uno de Barcelona, sin mirar la matrícula, los puedes distinguir fácil: el de Dakar es el que se cae a trozos. Llevo aquí seis meses y, que yo sepa, todavía no me he subido a uno al que le funcione el cuentaquilómetros. Que no se puedan subir/bajar las ventanillas es lo habitual, así como que para abrir la puerta haya que tirar de una cuerda, o movidas así. Cristales rotos, tapicerías hechas pisto, amortiguadores inexistentes... el encanto de lo cutre. Una carrera de media hora pueden ser 3 o 4 euros, eso sí, después de una ardua negociación con el taxista, siempre antes de subirte, porque el primer precio que te dan casi nunca es justo, casi siempre es el triple, o más, de lo que pagaría cualquier senegalés, y el doble de lo que vas a pagar tú al final. En realidad a mí no me gustan los taxis, en general me parecen una calaña chunga (aunque hay honrosísimas excepciones, como siempre y en todo lugar), me fastidia que no cumplan unos precios estipulados, tener que regatear con ellos sintiéndome una tacaña (cuando en realidad también cuido los céntimos en el supermercado o voy al cine el día del espectador), y que todavía los peores te dén del viaje volviendo sobre el precio una vez acordado (práctica habitual aunque totalmente fuera del protocolo aceptable, y nunca se debe ceder, si ha aceptado el precio que le has dado es que es un precio normal). Como prevención de problemas por si te toca uno de estos últimos, dos consejos: A) tener la cantidad exacta que hayas negociado, a mí en cierta ocasión el taxista se negó a darme mi cambio, tangándome casi 3€. B) si tienes el dinero en monedas, contar claramente y en alto según se lo vas dando, pues no sería el primero que te hace la trece-catorce "despistando" alguna de las monedas y diciéndote que has contado mal. Bueno, en cualquier caso, y salvo por esto, la verdad es que el taxi es la forma más cómoda de moverte por ciudad, ya que no da rodeos ni hace paradas, y en comparación con España es superbarato. Pero teniendo tiempo yo prefiero cualquier otro medio de transporte.



1.2. Dakar Dem Dikk
Se llama así la red de autobuses urbanos de Dakar. Dem Dikk significa "ida y vuelta" en wolof, tengo entendido. Son unos autobuses bastante normales, y para mí, teniendo tiempo, la mejor manera de moverse por la ciudad. Pero tienes que tener tiempo, porque da unos rodeos descomunales. Grandísima ventaja, el precio, de 23 a 30 céntimos el viaje, según zonas. El más largo es hasta Rufisque, que debe de estar a 30 kilómetros, o algo así, y le debe de llevar dos horas llegar. En taxi a Rufisque pueden ser de 6 a 8 euros fácilmente, sobre todo si eres toubab; en Dem Dikk, 30 céntimos, seas de la raza o nacionalidad que seas, y sin tener que discutir con nadie. Otras ventajas son la frecuencia (cada 10-20 minutos) y que vas viendo tranquilamente la ciudad. Las desventajas, que a veces van muy llenos, que hace un calor horrible, y que tardan mucho en llegar a los sitios. Ah, y que no hay mucha información sobre ellos; yo ahora he encontrado su página web y soy fan, pero no empecé a usarlos hasta hace menos de un mes, porque no tenía ni idea de los recorridos, los horarios, ni de nada.

1.3. Car Rapid (también llamado taxi brousse)
Sin duda lo más pintoresco y emblemático de esta ciudad, esas furgonetillas pintarrajeadas de azul y amarillo que recorren la ciudad. Por cierto, no recuerdo donde leí u oí que los iban a ir quitando, cambiándolos por el Dem Dikk (ah, vale, ya me acuerdo, aquí, abajo a la derecha, y en realidad no es por el Dem Dikk, sino por otros que no conozco). Cierto es que son un peligro público, pues en la mayoría no hay frenos ni amortiguadores, y además va el revisor colgado de la parte de atrás, que cualquier día tenemos una desgracia. Pero es una pena, home. Los car rapid son iconos de Dakar, y quitarlos sería como quitar la línea 28 de Lisboa: un despropósito. Me temo que la idea es que los autobuses nuevos son más avanzados y molan más, y no sin razón, en realidad, pero lo que molaría de verdad sería que conservasen los car-rapid haciendo un esfuerzo por su mantenimiento. ¿Soy idealista? Probablemente. Con respecto al car rapid no puedo informar muy bien, la verdad, pocas veces los he cogido y casi siempre para el mismo trayecto. En precio es aproximadamente como el Dem Dikk (pero menos para trayectos más cortos, yo he pagado en una ocasión lo equivalente a 11 céntimos por lo que habrían sido 20 minutos caminando despacio), de recorridos y tal, ni idea. Yo cuando los usé era parar uno, decir a dónde iba, decirme que vale y luego me avisaban los demás viajeros cuando llegaba.



Fotos de Nicola (vilmente usurpadas de su propio blog)

2. Moverse por el país.


Para coger cualquier transporte público interurbano por tierra en Senegal, tienes que ir a la gare-routière del sitio en el que estés y preguntar por el próximo Ndiaga Ndiaye/Minibus/Sept-place para el sitio al que vayas. No hay horarios, salen cuando se llenan, así que no conviene ir demasiado tarde por la tarde, porque igual no se acaba de llenar y tienes que pagar las plazas vacías para salir. O, en el peor de los casos, le da la gana al conductor, así por todo el morro, de pedirte más pasta porque si no no sale, aprovechándose de tu condición de guiri en un sitio un poco complicaete, que seguro que prefieres pagar más (que pueden ser 5€ de diferencia) antes que quedarte tirao, con toda la razón (conste que esto a mí no me ha ocurrido, pero se rumorea).

En algunas gares, sobre todo en Dakar, te atosigan entre mil personas, preguntándote todo el rato que adónde vás, no dejándote pensar, diciéndote lo que tienes que hacer... y luego te pretenderán cobrar una propina por haberte vuelto loco. Mi consejo particular: tener las cosas muy claras antes de salir de casa y evitar al máximo discutir nada, ir en plan cabezón y repitiendo una y otra vez lo que quieres y al precio que lo quieres (si lo sabes, que sería muy conveniente). Ah, estos transportes te llevan a la gare routirère, no a donde tú quieras; una vez allí tienes que pillar un taxi, o caminar, o lo que sea, dependiendo del sitio.

2.1. Ndiaga Ndiaye (léase "ñaganyae", aprox.)
El Ndiaga Ndiaye es una furgoneta blanca, de la marca Mercedes, con más años que las piedras del camino, habilitada en un interesante esfuerzo de ingeniería para albergar a 32 personas (a menudo gordísimas, y sin contar niños) en un espacio que para 10 sería razonable. Son bastante incómodos, pero la forma más barata de viajar, por lo que también es el medio más frecuentado por los senegaleses, y eso le da un poco de gracia al asunto. El trayecto, por ejemplo, a Saint Louis, son unos 3 euros y medio; creo que son 270 kilómetros, y lo mismo puede tardar 4 como 8 como 10 horas, en función de atascos, paradas que haga, o averías, que también con ellas hay que contar.

Siendo un poco previsor, llevando agua y algo de comer para el camino, y no padeciendo mucho de la espalda (al contrario que yo), el Ndiaga Ndiaye es un medio de locomoción agradable y divertido; en las paradas que hace se sube gente a vender frutas, agua o juguetes, tiene su encanto. Ah, y una cosa, con respecto al agua: las botellas que venden por la calle son rellenadas del grifo (diarrea segura para el pobre toubab), así como las bolsas que van atadas con un nudo; pero las bolsitas de medio litro cerradas al estilo de las bolsas de leche fresca ésas que había antes son agua de fiar, filtrada, y normalmente está fresquita, te pueden salvar la vida.

2.2. Sept-place
Un sept-place es un coche normal, tipo familiar, pero como si fuese para familias senegalesas, con 8 hijos: es como un coche de los nuestros, pero con otra tira de asientos en la parte de atrás, no sustituyendo el maletero, sino entre los asientos y el maletero. O sea, que es más largo que un coche normal, pero no es un monovolúmen. Es más cómodo que el Ndiaga Ndiaye y sólo ligeramente más caro; va más rápido y hace menos paradas, pero también tiene menos gracia, sobre todo si vais tú y tu grupo solos...

En cuanto al precio puede ser desde ligeramente más caro hasta el doble que el Ndiaga Ndiaye, supongo que la diferencia irá en función de la oferta y la demanda.



2.3. Minibús
La solución de compromiso si dudas mucho entre el Sept-place y el Ndiaga Ndiaye podría ser el Minibús; una versión a escala del Ndiaga Ndiaye, con 14 plazas (sin contar niños, que en el último viaje que yo hice en Minibus eran 6 o 7, además de los 14 adultos). Al ser más pequeño, también se llena antes y hace menos paradas, y sigue teniendo el encanto de viajar con senegaleses, que son gente bastante maja en general. El precio, también, a medio camino entre Ndiaga Ndiaye y el sept-place.



2.4. Tren
No lo he probado, lo siento :-) cuando lo haga, prometo post. De todas formas, el hecho de que no lo haya probado me parece bastante prueba de que es prescindible, ¿no? Eso sí, hay el tren Dakar-Bamako que le tengo unas ganas locas, jeje, lástima que con esta misera de vacaciones que tengo no va a poder ser este año. Pero este tren es más por la coña del viaje en sí, no como "forma de llegar" a Bamako, porque por lo visto, lo mismo llegas en un día como en quince, dependiendo de cuánto se estropee o descarrile.


-----------------------


Bueno, me ha quedao el post un poquito cojo, creo... es que quería publicarlo de una vez, pero no he tenido tiempo de depurarlo y abonitarlo. Espero de todos modos que sea útil, y cualquiera que llegue hasta aquí y tenga alguna duda que crea que yo le pueda resolver, para algo está ahí puesto mi correo.

Referencias externas:
Transportes en Senegal: http://www.ausenegal.com/
Red de autobuses urbanos de Dakar: http://www.demdikk.com/

lunes, 25 de febrero de 2008

Lumbago

Hoy toca post personal. No sé muy bien como orientarlo, pero es que quería compartir con la gente que me lee (soy una ilusa, en realidad sé que sólo me leen algunos amigos, y eso cuando les notifico de alguna manera que he publicado algo) mis impresiones de la última semana, que me la he pasado postrada en la cama. Sí, bueno, que nadie se alarme que no ha sido nada grave, no ha sido malaria, sólo lumbago. Un lumbago de tres pares de narices, pero sólo lumbago a fin de cuentas. He estado cuatro días sin casi poder levantarme de la cama. Ya sólo para levantarme al servicio veía las estrellas. De hecho, para simplemente cambiar un poco de postura en la cama, las veía también.

Si lo pienso objetivamente, ha sido un coñazo de semana. Justo el día que peor estaba, el martes, llegaron Sandra y Esther, mi primera visita desde España. Contaba hacer mil planes con ellas, pero de momento nada, simplemente ver cómo entran y salen de casa. Todavía andan por Dakar, pero se irán a viajar por Senegal en breve. Yo no sé si podré hacer algo con ellas o no, está por ver. Me gustaría ir a Casamance, pero todo son complicaciones, ya os lo contaré en otro post otro día. Aparte de todo, es que hace calor, no un calor horrible, pero cuando tienes que estar siempre boca arriba es bastante incómodo; me sentía pegada a la cama, ahora ya me puedo poner por ratillos de lado para que se me airee un poco la espalda, pero hasta anteayer ni eso. Incluso la postura de leer me resultaba incómoda.

Por cierto, me he perdido el eclipse, con la ilu que me hacía. Bueno, logré ver un poquito, pero veía las estrellas (literal figuradamente hablando) y me volví a la cama corriendo (esto en un sentido muy figurado, si fuese literalmente debería casi decir arrastrándome). De sacarle una foto nada, ¡si es que encima la cámara la tenía en la oficina!

También me ha fastidiado no ver a Urbano, un amigo de la familia que está por Dakar con cosas de trabajo estos días. El tío incluso me ha traído cosas de parte de mis padres, pero he tenido que mandar de recaderas a mis amigas a buscarlas, y yo no le he visto. Hace como quince años que no le veo, y la verdad me hace ilusión. Estará mayor, me han dicho que tiene el bigote blanco, jeje. Él también flipará, la última vez que me vio yo era adolescente, jeje. A ver si hoy por fin puedo quedar con él.

Pero bueno, a pesar de todo, tal vez porque el relajante muscular que me recetaron es a la vez ansiolítico, o tal vez porque mi madre me ha enviado bombones, la verdad es que no lo he pasado tan mal, me lo he tomado con bastante filosofía y paciencia. Mis amigas recién llegadas de España me han cuidado bastante, me han traído cosillas, embutido, queso, aceite de oliva... lástima que por culpa de la medicación no he podido probar también el vino. La chica que viene a limpiar también me ha hecho mucha compañía, me ha dado conversación, es maja. Y he recibido mil visitas y llamadas de teléfono. Es curioso, pero en momentos así, el sentirte arropada por la gente que te rodea es una sensación bastante agradable, que compensa lo demás. Aparte, he aprovechado la coyuntura para terminar por fin de leer mi primer libro en francés, para ver de un tirón la mayoría de las pelis nominadas para los Óscar, para escribir emails a gente que tenía abandonada... incluso me he conectado al Messenger, pero eso ya ayer, cuando ya podía erguirme un poquito para teclear.

Bueno, el caso es que creo que básicamente, por la presente lo que quería era darles las gracias a todos los que se han interesado por mí estos días, de un modo u otro. Me han ayudado a tomármelo bien, a ser positiva, y ahora ya en breve volveré a mi ritmo normal. Hoy he ido a la oficina, no me sentí lo bastante bien como para quedarme. Pero el hecho de haber podido, por fin, salir de casa de nuevo, ha sido toda una sensación. Estoy contenta. Todavía me siento (del verbo sentir, y también del sentar) torcida, y todavía me duele bastante, sobre todo al moverme, pero por fin veo la mejoría y me he tranquilizado bastante.

Ahora, cuando esté bien, propósito de enmienda: tengo que abandonar el sedentarismo y perder un poco de peso, no quiero que me vuelva a pasar esto. Os mantendré informados.

Un abrazo a todos.

Pepa.

martes, 5 de febrero de 2008

Código penal de Senegal (primera entrega)

Sí, si, ya, lo sé, tengo pendiente la entrada sobre la lucha senegalesa, sí... pero es que blogger me falla más que una escopeta de feria a la hora de subir fotos, y ese post tiene bastantes, con lo cual me canso... así que para no abandonar totalmente el blog, hoy quiero comentar cosillas sobre la ley de Senegal.

Todos los países tienen leyes que a ojos extranjeros son llamativas. Sin ir más lejos, el hecho de que se puedan casar dos personas del mismo sexo debe de ser bastante llamativo para una persona de un país en el que la homosexualidad esté penada con pena de muerte. Bueno, este es el caso más exagerado que se me ha ocurrido, pero hay muchos. Países cuyas penas son latigazos, en Singapur está prohibido el chicle... y ya no nos vayamos a buscarlas a los Estados Unidos, que son famosos por sus leyes raras.

Así que se me ocurrió echarle una ojeadita al código penal de Senegal, a ver qué encontraba. Tampoco lo leí entero, ni mucho menos, ya que hay que tener en cuenta que mi dominio del francés es todavía muy rudimentario, y no he encotrado demasiadas excentricidades, pero alguna hay...

Por ejemplo, dice el artículo 245: "La mendicidad está prohibida". Claro, al leer esto, si has estado aunque sólo sea un minuto en el centro de Dakar, lo menos es que se te levante una ceja con gesto incrédulo, porque de hecho la mendicidad debe de ser poco menos que la principal fuente de ingresos del 50% de la población, por no exagerar. Pero claro, es que luego aclara: "El hecho de pedir limosna por el día, en los lugares y condiciones consagradas por las tradiciones religiosas no constituye acto de mendicidad". Acabáramos.

El párrafo relativo al vagabundeo tampoco tiene desperdicio: "El vagabundeo es un delito". Y entonces piensas, ¿qué se considerará vagabundeo? porque a simple vista hay muchos y fáciles de encontrar... y lees: "los vagabundos son aquellos que no tienen domicilio cierto, ni medio de subsistencia, y que no ejercen habitualmente ni oficio ni profesión". Claro, ya lo entiendo todo, supongo que "el hecho de pedir limosna por el día, en los lugares y condiciones consagradas por las tradiciones religiosas" (que no constituye acto de mendicidad, recordad), se considera un medio de subsistencia, puede que incluso una profesión, que libra del delito a los cientos de almas que duermen cada día al raso en esta ciudad.

Conste que yo tampoco tengo ningún interés en que se persiga el vagabundeo o la mendicidad, sobre todo sabiendo que no es una elección, lo que me fastidia es que no se haga nada por ayudar a la gente que se ve obligada a practicarla cada día porque no tiene otra forma de ganarse la vida.

Bueno, otro día más, que hoy tengo un sueño que no puedo.

lunes, 30 de julio de 2007

Las calles de Dakar

Siguiendo mis investigaciones sobre mi próximo destino, he encontrado en "El Tubo Prodigioso" (YouTube, of course) este vídeo, que me ha encantado y he querido compartirlo con todo aquel que asome por aquí.



Miedo al calor

Hoy a hecho calor en mi ciudad. No creo que haya pasado de 30ºC, pero yo los llevo mal... no sé cómo pueden sobrevivir al sur de España con 40ºC grados y más que eso.

Este hecho me ha hecho preocuparme por el calor que voy a pasar en Dakar, y he estado comparando la climatología de allá con la de acá. Si los datos de MeteoRed (ese cuadrado gris de la izquierda) son correctos, hoy en Dakar se han caído los pájaros a plomo:

La temperatura, en principio, no parece tanto, 31ºC, al fin y al cabo no es más que un gradito más que en Coruña... pero el dato importante para saber cómo de pegajosa resulta es el punto de rocío: 24ºC. Ese enlace de ahí atrás explica muy bien qué es el punto de rocío, y cómo sirve como indicativo de la "incomodidad climática". Y según pone, 24ºC es el límite entre "Intensa sensación de incomodidad y malestar, especialmente con temperaturas de 30º o más. Hay peligro de "golpe de calor". Al sol, peligro de insolación" y "Clima insalubre y muy peligroso, especialmente con marcas térmicas de 30ºc o mayores".

La sensación térmica, o índice de calor, hoy en Dakar son 35ºC. Sé que viendo las noticias y las temperaturas de Sevilla y Córdoba tampoco parece para tanto, pero de verdad que a mí me da miedecito... Espero aclimatarme más o menos pronto, porque si no me voy a morir.


EDITO con datos sobre el clima de Dakar [Fuente]:

domingo, 29 de julio de 2007

Preparando el viaje

Tengo el blog un poco abandonado, supongo que escribiré más una vez en destino. Vosotros no desesperéis, que espero que mi vida se torne interesante antes o después.

De momento estoy con un estrés de la leche. En el trabajo, quiero dejar lo más cerrados posible un par de proyectos, y voy mal de tiempo. Con respecto al viaje, tengo que hacer un montón de preparativos: vacunas, pasaporte, informarme... incluso aprender algo de francés. Y por si todo eso fuera poco, se me acaba dentro de dos días el contrato del piso, y yo sigo en Coruña 17 días más, así que tengo que embalar todas mis cosas, que no son pocas -no entiendo como podía tener tantos trastos en una habitación tan pequeña-, y disponerme a vivir de prestado un tiempo. También he flipado con la cantidad de cosas prestadas -y regaladas- que tengo. Pequeños trozos de mis amigos en mi vida. Asusta pensar que durante un año entero no estarán tan cerca, pero estarán ahí. Les echaré de menos, pero, aún así, la verdad es que esta aventura me ilusiona un montón. Espero que todo salga a pedir de boca, y vosotros que lo leáis.

miércoles, 20 de junio de 2007

Me voy a Dakar!!!!

Por fin escribo algo aquí. Hacía tiempo que quería hacerme un blog (es que no soy nada original, oyes), pero no tenía nada de especial que contar... o que quisiera contar. Así que lo iba postergando. Y ahora de repente: subidón!!! A Dakar que me voy!!

Me voy con una beca ICEX de informática. Me da pereza contar todo el proceso, decir simplemente que fue largo y tedioso, pero no difícil. Dentro de un año, cuando vuelva, ya os contaré si mereció la pena.

De momento, os dejo un vídeo del YouTube para ir abriendo boca: imágenes de Senegal al son de la preciosa canción Tajabone, de Ismael-Lo, uno de los músicos senegaleses más internacionales.




Por cierto, movida cultureta: el Tajabone es el fin del Ramadán el año nuevo musulmán (también llamado Tamxarit), y la letra de esta canción significa (más o menos, es una traducción de una traducción al inglés):


Tajabone
Estamos llegando al Tajabone,
Abdou Jabar es un ángel
que viene de los cielos a tu alma,
viene a preguntarte si has rezado
viene a preguntarte si has ayunado
viene a tu alma
viene a preguntarte
has rezado?
has ayunado?


[Entrada corregida el 14/02/2008]