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martes, 16 de septiembre de 2008

Visita Anabel. Día 3: nos vamos a Casamance.

Mañana de buena mañana nos vamos a Casamance, en avión. Eso está bien porque no sufre la espalda y además le ganas dos días al viaje (uno para ir y otro para volver), pero claro, también te pierdes la belleza del camino.

Bueno, el plan es un poco improvisado, pero pinta guay. Tendremos base en Oussouye, donde vive una amiga mía que ya nos ha dado mil ideas por ahí, y varios teléfonos de su gente de confianza. Espero ver plantar arroz, hacer cestas de cuerda y cerámica, quizás un combate de lucha, hacer excursiones a pie y en bicicleta, ver la fastuosa naturaleza de la zona, playa... veréis que bien.

Mientras esté allí, no sé si voy a poder cumplir un post al día, pero lo intentaré, ¿vale?

domingo, 14 de septiembre de 2008

Visita Anabel. Dia 1.

Ayer por la noche llegó Anabel, amiga mía del Erasmus, de visita. La fui a buscar al aeropuerto. Hoy nos fuimos de domingueras, junto con Lucía, Irene y Brais, a la isla de la Madeleine. Me sorprendió muchísimo verla tan llena de gente, niños escandalosos, sombrillas, incluso una lanchita hinchable, en medio de la piscina natural. ¡Qué obscenidad! Y bueno, en la lancha, gente con pizzas, pasteles de la mejor pastelería de senegal, neveras portátiles... a eso es lo que yo llamo turismo de aventura. Hay que ver cómo es la gente... hay tantas cosas que no entiendo de lo que hacen mis congéneres, que no dejo de sorprenderme de que todavía queden cosas que me sorprenden. Si hasta un yanki llevaba su propio chaleco salvavidas en la lancha. "Cosas veredes, amigo Sancho". La próxima vez no voy en domingo ni de coña.






martes, 9 de septiembre de 2008

Planes, planes, planes...

Creo que nunca en mi vida había tenido tantos planes en mente. Seguramente alguno no salga, pero me encanta la sensación de tener un mundo de posibilidades ante mí.

A cortísimo plazo, mañana se va de Dakar un amigo, Jaime, y hoy habrá fiesta en su casa. Haré fotos y mañana seguramente será el post del día.

También mañana, tengo una entrevista de trabajo por Skype. Para un trabajo de desarrollador Java/J2EE en Palma de Mallorca, que me tiene muy buena pinta, y para el que ya pasé una entrevista escrita y un examen de Java. Ya contaré, será el post del día pasado mañana, jueves.

El día 11 también se va ya Miguel, seguramente escriba algo a modo de despedida en su honor el viernes. Sobre todo si hacemos algo especial.

El sábado llega Anabel, amiga mía de Novelda, Alicante, a la que conocí hacia el final de mi Erasmus en Lisboa y que resultó ser una tía estupenda. El domingo la llevaré a ver la Isla de Madeleine, así que para ese día también hay post asegurado. El lunes la llevaré a Gorée, otro post asegurado. Y el martes a Yoff, a la playa, otro post. El martes a la noche llega su novio, Frieder. Miércoles por la mañana, si confirman que están de acuerdo, saldremos hacia Casamance, donde estaremos hasta el domingo, así que dejaré entradas programadas para esos días. El lunes os lo contaré todo, prometido. Pero os anuncio que hay posibilidades de que sea el mejor plan del año, Las Fiestas del Rey de Oussouye... ojalá coincidan, es que todavía no me he podido enterar exactamente, me hace muuucha ilusión.

¡Y al viernes siguiente ya vuelvo a España! ¡uau! Da un poco de vértigo, la verdad... bueno, seguro que entre semana tengo bastante que contaros, entre preparativos, y tal. Además Anabel y Frieder andarán por aquí, así que alguna cosa interesante haré con ellos, espero.

Llego el sábado 27 por la mañana a Coruña y supongo que me irán a buscar mis padres. Me gustaría por la noche volver a Coruña a salir con los amigos pero no lo veo claro, creo que será demasiada paliza. Además estar tranquilita un poco en casa también apetece, la verdad, que a la familia también la echo de menos y ellos a mí.

Probablemente, el día 30 de septiembre (fecha por confirmar), dependiendo un poco de cómo vaya o haya quedado la cosa con los de Mallorca, tendré otra entrevista, una especie de plan B, para Santiago de Compostela. Bastante buena pinta, la verdad, sólo es plan B porque surgió la opción más tarde.

Y el día 1 de octubre cojo en Santiago un avión para ir a hacer mi ansiada Gira Andaluza, a ver a Macu (Málaga), a Tía Chea (Granada), y a Rubén (Valverde del Camino y/o Sevilla). Además Marianne vendrá también el fin de semana. Planazo, planazo, ¡estoy deseándolo!

Y a la vuelta de la Gira Andaluza... ¿qué me deparará el futuro? ¿Santiago? ¿Mallorca? ¿la casa de mis padres? El tiempo lo dirá, ¡paciencia!



martes, 29 de julio de 2008

Paseo a caballo

¡Qué pena no tener fotos! Este finde fue muy guay. Bueno, sobre todo el domingo, el sábado fue normal.

Pues resulta que estaban aquí la hermana de Miguel y su novio y aprovechando dijeron de ir al Lago Rosa a montar a caballo. Es un planazo. Lo habían hecho algunas veces más, Lucía y Miguel, y yo nunca me había apuntado por miedo a hacerme daño en la espalda. Pero este finde pasado, después de toda la semana de bastante dolor injustificado decidí ir: si me va a doler de todas maneras, por lo menos no me voy a privar de hacer cosas que me apetecen muchísimo.

Y fue todo un acierto, yo creo. Doler, el lunes me dolía, y hoy también, pero no más de lo que me pueda doler un día cualquiera que le dé por ahí de dolerme sin motivo aparente. Y por lo menos, el dolor me recuerda lo bien que me lo he pasado, así que no está tan mal. "Sarna con gusto..." ya se sabe.

Pero no tengo fotos porque es que nos cayó un superchubasco que flipas. Justo íbamos a parar en la playa a bañarnos un rato, pero empezaron caer chuzos de punta y no paramos. A mí me encantó que lloviera. Es que a mí me encanta la lluvia. Dice un proverbio chino (o de por ahí lejos) que la lluvia sólo es un problema si te importa mojarte. Pues a mí mojarme me encanta, así que ya os imagináis, me lo pasé pipa. E incluso hice que el caballo trotase un poco. ¡Qué genial!

Llegamos a comer calados hasta los huesos, pero como no hace frío no pasa nada, no hay mucho peligro de catarros o así. Y lo buena que estaba la comida, ¡dioses! Pescado en papillote, carbonada flamanda y tarta de coco y mango. Buenísimo. A ver cuando volvemos :-)

domingo, 13 de abril de 2008

Visita de Ana & Co. (Casamance)

En el capítulo anterior...

Rubén y sus secuaces ya habían vuelto a España.
Ana y las suyas se habían ido a pasar los dias entre semana que yo trabajaba en Sait Louis.
Yo (Pepa) tenía una tediosa semana (de 4 días) de bastante trabajo, que acabaría el viernes por la tarde.
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Efectivamente, el viernes por la tarde quedé temporalmente libre de mis ataduras laborales. Había pedido otro par de días libres (lunes y martes próximos) para ir con estas chicas a Casamance. Salíamos en barco el viernes por la tarde/noche; llegábamos sábado a media mañana y volvíamos supuestamente martes por la mañana en avión. Un poco corto, pero menos da una piedra.

Día uno, viernes: a la vuelta del trabajo, hice la mochila tranquilamente y fuimos a embarcar con tiempo; el barco salía a las 20:00, creo recordar. No hubo contratiempos, ni atrasos, ni nada digno de mención. Jamma rek, que se dice en wolof, simplemente paz. Y era un barco guay, muy por encima de mis expectativas. Sabía que era nuevo, pero no me imaginaba tan buenas prestaciones por 45€ cada en un camarote de 4. Literas comodísimas, aire acondicionado, un pequeño pero muy bien instalado cuartito de baño (con ducha), un armarito para cada litera, una mantita suavísima, sábanas que olían a nuevo y limpio... El barco además tenía un comedor estupedo, un pequeño bar y se supone que discoteca y no sé si algo más, no lo vimos. Y en la zona de cubierta abundan los banquitos para que te puedas sentar a ver las estrellas, el amanecer, o lo que quieras. Una lástima que había una tormenta de arena enorme en Mauritania, tan grande que el harmattan nos llegaba a nosotros al sur de senegal y el cielo tenía un denso tono plomizo bastante agobiante, por no hablar de la sensación sofocante de no haber aire limpio...

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El barco. A la izquierda, con Melencha, cada una en una litera; a la derecha, con Ana en cubierta.


Dia dos, sábado: nos pusimos el despertador para ver amanecer desde el barco. Un poco pinchazo por culpa de la tormenta de arena que os comentaba, que velaba completamente el sol convirtiéndolo en un simple disco plateado casi imperceptible. Pero de todos modos mereció la pena: por primera vez en mi vida vi los delfines. Poquitos y muy poquito tiempo, pero me hizo mucha ilusión, porque es un animal que me despierta mucha admiración. Todavía tengo la espina de que cuando era adolescente mis padres no me dejaron ir en verano a un voluntariado haciendo censo de delfines en el mar de Alborán... El trayecto diurno del barco coincide con su singladura río Casamance arriba. Una vez más, lástima de mala visibilidad, pero bonito de todos modos. Llegamos a Ziguinchor a media mañana, y quedamos con Judith, la amiga de Melencha que vive allí, en un bar, para decidir qué hacíamos. Los dueños del bar nos invitaban a ir a pescar, pero no fiándonos del todo de ellos, y sobre todo porque el plan de pasar el día en un cayuco para mí y Coqué no era muy apetecible por culpa de nuestras respectivas hernias discales, decidimos hacer otra cosa: ir al pueblo con referencia en la Lonely Planet más cercano, Afiniam, un pueblo con campamento. Para ir a Afiniam, había opción de taxi y de piragua; optamos por la piragua, por el precio (75 céntimos frente a 4€ por cabeza o más), y porque a priori un río senegalés tiene menos baches que una carretera senegalesa (una vez más, pensando en nuestras espaldas). La piragua fue todo un poema, a punto estuvimos de rajarnos, allí había más gente que en la guerra, y de echo subirse era una verdadera guerra, daba miedo. Pero al final le echamos valor y allá fuimos. Llegamos a Afiniam a media tarde, fuimos a fichar al campamento, luego a bañarnos entre los manglares un rato, y ya se nos hizo de noche. Volvimos a cenar al campamento, y a dormir.

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La piragua a Afiniam y lo llena que estaba, a la izquierda.
A la derecha, la gente que esperaba la llegada en el embarcadero.


Día tres, domingo: salimos del campamento temprano con intención de pasar el día viendo la aldea en sí, y comer en ella. La aldea muy bien, pero donde comer no había. Compramos frutas y con eso tiramos. Unos adolescentes estuvieron con nosotros todo el día (a mi modo de ver demasiado, pero las otras chicas estaban a gusto) enseñándonos el pueblo: la escuela, el dispensario... esas cosas... Hacía un calor que morías. Volvimos al campamento deseando volver a bañarnos en el embarcadero, y así lo hicimos. Entre pitos y flautas se volvió a hacer de noche sin casi darnos cuenta. Cenar y dormir.

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AFINIAM: arriba a la izquierda, uno de los chicos posando con una fruta cuyo nombre no recuerdo.
Arriba en el centro, Ana y Coqué posando a la entrada del dispensario de la aldea.
Arriba a la derecha, los chicos cogiendo unas frutas en el árbol para enseñárnoslas.
Abajo a la izquierda, Ana y Judith bañándose en el embarcadero.
Abajo a la derecha, el embarcadero vacío.


Día cuatro, lunes: nos levantamos tempranito con intención de coger la piragua de vuelta a Ziguinchor, pero una vez en el embarcadero no la cogimos, ni nosotros ni otros 50 oriundos más, que se volvían cabizbajos a sus respectivas casas: no había sitio para todos, y además la piragua no volvería, como suele hacerlo en esos casos, por causa de la crisis del combustible. La gente quería (o necesitaba) ir a Ziguinchor a vender cosas, en la semana de las fiestas grandes de Senegal (el 4 de abril, viernes, era el día de la Independencia). Nosotras, que nos lo podíamos permitir, llamamos a un sept-place de Ziguinchor que viniera a buscarnos, pagamos casi 5€ cada una, pero volvimos sanas, salvas y en menos de una hora. Y mientras lo esperábamos, nos volvimos a bañar en el embarcadero. La tarde la pasamos en Ziguinchor, por el mercado, y después fuimos a ver la casa de la alianza franco-senegalesa, que está chulísimo. Cenamos por allí y nos acostamos pensando que al día siguiente volvíamos a Dakar.

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Arriba izquierda: la lancha llenísima saliendo del embarcadero (fijaos en la separación entre el agua y el borde)
Arriba derecha: Melencha y Judith dejando que se vaya la piragua (daba miedo ir ahí)
Abajo izquierda: frustración de los pasajeros fallidos.
Abajo derecha: las pijas toubabs llaman a un septplace qie les venga a recoger.


Día cinco, martes: nos levantamos temprano para ir al aeropuerto y volver a Dakar. Una vez allí me dicen que los billetes son para el día siguiente. Al principio me cuesta creerlo, no entiendo cómo puede haber ocurrido que no me haya dado cuenta antes. Había tenido un malentendido con el que vendía los billetes en el aeropuerto y así era: no podíamos volver hasta el día siguiente. Tras unos instantes de estupor, rabia y hasta preocupación, decidimos que no era tan grave: el avión para España a estas chicas no les salía hasta el día siguiente por la noche desde Dakar, así que no había problema por eso. El problema era que a mí me costaría un precioso día de vacaciones extra, pero era lo que había. Llamé a la oficina para comunicarlo y, para mi sorpresa me dijeron que bueno, si llegaba al día siguiente razonablemente temprano no lo considerarían vacaciones, sino "llegada tarde". Perfecto. Así que teníamos un día más en Casamance, enterito. ¿Qué hacemos? Vámonos a pasar el día a la playa, a Cap Skirring, lo más turístico de Senegal. En un sept-place, estuvimos allí en menos de una hora. Nos dio tiempo de darnos un baño matutino, enfadarnos con un pesao que quería obligarnos a comer en su restaurante (si no hubiese insistido tanto seguramente habríamos ido, pero es que fue muuuuy pesao, ¡leñe!), comer en el centro, hacer compras guiris, volver a bañarnos, volver a hacer compras de guiri, fotos, paseos, y volver a Ziguinchor antes de la noche (que luego es más complicado pillar sept-place). Cenamos en Ziguinchor, y, repetición de la jugada, pa camita que mañana se madruga.

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Playa de Cap Skirring. A la izquierda, pescadores y piraguas; a la derecha, vacas en la playa.

Día seis y último, miércoles: una vez más, nos levantamos muy temprano para ir a coger el avión para Dakar. Esta vez no hubo ningún problema de ningún tipo y llegamos a dakar alrededor de las 11 de la mañana. Como los taxis de Dakar son odiosos y hay una línea de autobús que conecta el aeropuerto con mi casa, la cogimos. En mala hora; tardamos más del aeropuerto a casa que de Ziguinchor a Dakar, y eso con un solazo que caía a plomo. Pero bueno, la ventaja de ir viendo todo Dakar tranquilamente. Una vez en casa me duché lo más rápido que pude y me fui al trabajo sin mucha esperanza de que no me contaran el día como vacaciones por la hora que era (casi la una). Sin embargo, así fue, y fui feliz y comí perdiz.

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Vistas desde el avión de vuelta. A la izquierda, al salir, Casamance desde el aire; a la derecha, al llegar, Dakar.


EPÍLOGO: esa tarde, comí con mis amigas y luego las dejé un rato solas mientras yo dormía la siesta; más tarde quedamos con Macu y Alberto para que se despidieran y a las 8 se fueron al aeropuerto rumbo a España. Me quedé solita de nuevo. Y no, no estaba harta de las visitas...

Dakar, 07/04/2008

jueves, 3 de abril de 2008

Visita de Rubén & Co. Vol II (Ille de la Madeleine y ss.)

Como comentaba en el último post, a la vuelta de Keur Bamboung paramos en Mbour a visitar a una familia amigos de Macu. Es una familia de griots que nos dieron un pequeño concierto de bienvenida. Estuvo muy guay. Como siempre en África, lo mejor los niños.

Yo tenía que volver antes de la noche a Dakar, porque llegaba mi tercera tanda de invasores (en este caso, invasoras): Ana, Melencha y Coqué. Rubén y sus secuaces se empeñaron en que no me dejaban sola y se vinieron conmigo en un sept-place. Yo me fui directamente al aeropuerto a esperar a las chicas, y ellos se fueron a mi casa. Como los 9 no cabíamos en casa, las nuevas y yo nos fuimos a casa de Macu, que amablemente me había dejado las llaves.

Por cierto el taxista me timó, pero no quiero hablar de ello, que me enervo. No fue mucho, sólo unos 5 euros, que en realidad para mí no son nada, pero fue una situación muy fea e incómoda. En fin, cosas veredes...

A la mañana siguiente, quedamos con los que estaban en mi casa para ir juntos a mi sitio favorito de Dakar: la Isla de la Madeleine. Se trata de una islita volcánica que está a unos 5 quilómetros, al oeste de Dakar. Está desierta, salvo por los vigilantes y los turistas, que tampoco suelen ser muchos (entre semana siempre pocos). El entorno es paradisíaco. Es lugar de reproducción de aves y tiene una piscina natural interior muy bonita, de agua calma, limpia y fresquita, idónea para hacer un ratillo de snórkeling. Y la grandísima ventaja: no hay vendedores que te den la brasa, porque cuesta 5000 francos llegar, y eso para ellos es un pastón descomunal. Es que efectivamente es caro, de hecho te cuesta más ir a la Madeleine (5 kms) que a Saint Louis (250 kms), pero si es para poder relajarte y desconectar merece la pena.

Lo malo que tiene, y eso es nuevo, puesto que la última vez que yo había ido no era así, es que te obligan a pagar otras 5000 (entre todo el grupo) para el guía, aunque ya conozcas la isla y no quieras guía. Me parece fatal, la verdad. Es como si vas al supermercado a comprar patatas y te obligan a comprar huevos para que te dén las patatas (este "es como" se lo dedico a Lu, con todo mi cariño, jajaja). Y luego que los guardianes están todo el tiempo a la vista; para mí que me gusta ir en plan aislamiento del mundo, no me mola. Pero bueno, por lo menos te dejan tranquilo.


Este día yo estaba sin cámara, así que no saqué fotos, y los visitantes al final no me pasaron ninguna, así os "decoro" el post con una foto procedente de Panoramio, una página muy recomendable, por cierto. Las foto es un poco regulera, pero es lo que hay.



Pues eso, pasamos el día los nueve en este paraíso natural, hasta las 5 de la tarde, y luego volvimos a la ciudad, descansar un poquito, volver a juntarnos con Macu y los suyos, quedar a cenar en el Mini Resto (un camerunés que hace unos pescados que lo flipas de lo ricos que están), y para camita que estamos cansados. Durmieron en mi casa todas las chicas menos yo (Ana, Coqué, Melencha, Chuchy, Mónica y Saida) y Rubén, Manu y yo nos fuimos a dormir a casa de Alberto, que está cerca.

Al día siguiente, quedamos temprano para desayunar. Después el grupo de Rubén y el de Macu se fueron por un lado de mercados, y el de Ana se iba a Gorée. Yo acompañé a estas últimas para comprar los pasajes de barco a Ziguinchor en el puerto, pero no pude (esta historia ya es harina de otro post). No fui a Goree, tenía la espalda cansada y prefería volver a casa a reposar un poquito hasta la hora de comer.

Fuimos a comer al "?" (se llama así), que es un restaurante bastante senegalés en Plateau. Todavía no habíamos acabado, la Macu se empezó a quejar del estómago. Fuimos a mi casa a dejar las compras de todos y ella se quedó en la cama. Los demás fuimos a tomar algo y a seguir comprando (qué consumistas, jeje). Cuando volvimos por la tarde estaba peor, así que me quedé a cuidarla. El grupo de Rubén se iba esa misma noche, así que la despedida fue un poco sui-géneris. Los amigos de Macu y el grupo de Ana se fueron todos a dormir a casa de Macu para dejar la casa tranquila. El que sí se quedó fue Javi, que también quería cuidar de ella.

Al día siguiente Macu y yo casi no salimos de casa. La verdad es que yo también agradecía el descanso. Ella ya estaba mejor (detalles escatológicos autocensurados) y estuvimos bastante de charleta todo el día. Mientras tanto, nuestros amigos respectivos se dispersaban: Javi a Goree, que aún no había estado; Nicola y Ángela a Ngor; Ana & Co. se fueron unos días a Saint Louis y alrededores. A los amigos de Macu los despedimos esa tarde noche. Qué gente más maja :-)

Así que Dakar se quedó tranquilito unos días: trabajo, trabajo, trabajo, hasta el jueves noche, que volvieron estas chicas de Saint Louis. Pero eso ya queda para otra entrega. Seguiremos informando... Llevo más retraso que el tren Dakar-Bamako...

jueves, 27 de marzo de 2008

Visita de Rubén & Co. Vol I (Keur Bamboung)

Uf, tengo posts atrasados a espuertas. Es que cuando haces cosas interesantes no tienes tiempo de contarlas, es de cajón. Bueno, ahora mismo el post imprescindible es en el que cuento mis vacaciones de Semana Santa, con las visitas que he recibido, mi segunda salida de Dakar digna de mención, la gente que he conocido... todo eso, un poco resumido que si no me eternizo.

Sandra y Ester se fueron el día 11, martes; el 15, sábado, por la noche, llegó mi segunda horda de invasores, Rubén con 4 amigos suyos, a los que ahora ya puedo dejar de colocarles ese "suyos" de apellido, jeje. Esta foto nos la sacamos recién llegados a casa, estaban deshaciendo la maleta.


Chicas, de izquierda a derecha: yo, Chuchi, Mónica y Saida.
Chicos, de arriba a abajo: Rubén y Manu.


Yo estoy como de pegote en la esquina porque mientras les esperaba en el aeropuerto me empezó a doler otra vez la espalda y otra vez no aguantaba de dolor salvo en posición horizontal. Al día siguiente, domingo, los mandé a ellos de guiris a Gorée, mientras yo guardaba cama, tomaba antiinflamatorios y rezaba lo que sabía cagándome en todo ante la posibilidad de volver a quedarme sin salir de Dakar por culpa de la maldita espalda. Creo que si hubiera sido así habría hecho las maletas y vuelto a España, estaba en un estado de pseudo-depre bastante heavy. Mamá, perdona el vocabulario, y no te preocupes, que ya estoy bien, de la espalda y del espíritu.

Fotos de su visita a Gorée, las tenéis en el álbum de Manu en Picassa.

El lunes me levanté mucho mejor, y por mis ovarios que iría a Siné Saloum con ellos. Habíamos quedado con Macu y sus respectivas visitas en la Gare Routiere de Dakar, para coger un transporte que nos llevase a Toubakouta. La Gare Routiere viene siendo como una estación de autobuses, pero a la senegalesa. Es decir, tal que así:

La foto es de Manu, creo, yo no tenía ninguna tan descriptiva.
La pareja son Nicola y Ángela, amigos de Macu.
También se ven cachitos de cabeza de Manu, mío, de Mónica y de Saida.

Allí nos cogimos un minibus, que también es la versión senegalesa de algo parecido a un autobús raro, que es tal que así:
Por dentro

Llegamos a Toubakuouta y caminamos un rato hasta Soukouta.

Camino de Soukouta

Macu llamó a los del campamento donde habíamos reservado para que nos vinieran a buscar en la lancha. Cuando se giró para contarme lo que le habían dicho, no me lo creía: no habían guardado la reserva, habíamos hecho seis horas de transporte en común y media de caminata (yo con la spalda hecha unas bragas) y ahora no teníamos donde dormir. Que no cunda el pánico. Macu al rescate, volvió a llamarles: "una solución quiero". No sé exactamente lo que les dijo, pero colgó ya con un poco más de cara de relax; nos vendrían a buscar y nos arreglarían algo para esa noche. Supuestamente, a la siguiente ya habría sitio. Así que llegamos al embarcadero cuando caía el sol.

En el embarcadero al atardecer


Una media horeja de lancha


Detrás: Rubén y Chuchi.
Delante: Manu, Saida, Mónica y Nicola

Y llegamos a la isla de Sipo, donde se emplaza el campamento de Keur Bamboung.

Foto de grupo a la llegada. Obsérvese la -involuntaria- separación clara entre
los dos grupos: a la izquierda, el equipo de Pepa (Pepa, Chuchi y Saida de pie,
y Manu, Rubén y Mónica en cuclillas). A la derecha,
el equipo de Macu (Ángela, Nicola, Macu y Javi)


Una vez allí, conocimos el "arreglo que nos habían hecho para acogernos: dos camas de matrimonio, de los propios empleados, para los 10. Dormimos en dos grupos de 5, tres en cama y dos en sendas hamacas raras; cada uno de los grupos en una cabaña sin ammenities ni facilities ni nada de nada. La verdad es que me fastidió bastante, pero el entorno era tan chulo y tan tranquilo que se me pasó en seguida. Bueno, por eso y porque yo dormi siempre en cama... alguna ventaja tendría que tener estar lesionada. Dormimos en precario dos de las tres noches, pero aún así lo disfrutamos todo como enanos, y además, por supuesto, nos hicieron un buen descuento, así que al fin y al cabo quedamos bastante contentos.

Fotos de la estancia:

Los otros fueron con las piraguas;
yo me quedé en tierra por culpa de la espalda,

así que hice las fotos.



De camino a la aldea de Sipo


Espectáculo nocturno


Comedor


Javi, Mónica, Chuchi y Rubén enseñándoles a los niños
a jugar al Corro de la Patata. Momentos inolvidables.


El último día conocimos a un californiano llamado David, bastante majo, con el que nos hicimos la foto de despedida.

Foto de grupo a la vuelta. Ahora ya claramente más unido,
también con David

Acto seguido, tomamos la piragua y llegamos de nuevo a la aldea de Soukouta, donde paramos un ratillo. Allí, como en todas partes, había infinitos niños.

A la vuelta pasamos por Mbour, pero yo tenía que volver a Dakar esa misma tarde para recoger en el aeropuerto a tres chicas más que llegaban, así que todo mi grupo se volvió conmigo en un sept-place.

Continuará...


martes, 11 de marzo de 2008

Preparando las vacaciones

Acaban de marcharse Sandra y Esther, ¡qué pena! Han estado aquí 23 días y sólo he podido estar con ellas ayer y hoy, y no mucho porque trabajaba. Se han ido encantadas del país, deseando volver, dicen :-) Bueno, aquí una foto del momento de su marcha... ¡besos, guapas!


Pero bueno, este domingo de madrugada ya me viene visita nueva (Rubén y cuatro amigos suyos), el jueves que viene por la noche otra tanda (Ana con dos amigas más); y Rubén y cía. se van el sábado siguiente por la noche (solapándose dos días) y Ana y cía. se marchan el día dos de abril, martes, por la noche. Y esta vez no me voy a pasar todo el tiempo de la visita en la cama (Dios mediante, inch'allah, y tocando madera), me quiero apuntar a TODO, o a todo lo que pueda, quiero ir por fin a Casamance, a Siné Saloum, a Joal-Fadiout... Ya me puedo poner las pilas, sobre todo a organizar, porque hay varios factores que lo complican todo:
  • Minimizar los días libres que tenga que pedirme, y colocarlos de forma que no se me enfaden los jefes.
  • Tener en cuenta los horarios de avión y barco para ir a Casamance
  • Que a Saint Louis y el norte, que yo ya lo conozco (aunque me gustaría volver) vayan en días que yo trabaje.
  • Compatibilizar bien los movimientos para estar en Dakar en los momentos en los que me llega o se me va gente.
  • Mínimo de días en Casamance, 4
  • Mínimo de días en Siné Saloum, 3
  • Mínimo de días en Saint Louis, 2
  • Mínimo de días en Joal-Fadiout, 1
  • Aprovechar los días sueltos en Dakar
Pues mientras hablaba ahora hace un rato con Ana por el Skype, me ha salido el siguiente plan:


Es decir:
  • El domingo 16 nos lo tomamos con calma para que Rubén y sus amigos se aclimaten, vean mi casa, un poquito Dakar... Así también esperamos por los visitantes de Macu, que llegan el domingo, y vamos a Siné Saloum juntos.
  • En Siné Saloum, en concreto en un campamento ecológico que se llama Keur Bamboung, ya tenemos reservadas las noches del 17,18 y 19. Yo ya me he pedido libres lunes y martes en la ofi. Los otros días de esta semana son festivos (San José y Jueves y Viernes Santos). A la vuelta, el 20, dice Macu de parar en Mbour, que tiene unos amigos griots (bardos a la senegalesa) que viven allí. Por mí guay.
  • El 20 a la noche llega el grupo de Ana, y el 22 a la noche se marcha el de Rubén, así que esos dos días coinciden todos. Como no me caben en casa, y como Macu es guay, y como ya seguro que se ha hecho amiga de los del grupo de Rubén, nos repartiremos entre su casa (que es mucho mas grande) y la mía. Esos días tampoco compensa salir de Dakar, mucha paliza. Yo digo de ir a la Isla de la Madeleine un día y a Gorée otro; a mí es lo que más me gusta de Dakar.
  • El 23 y el 24 ya estamos las chicas solas y yo digo de ir a Joal-Fadiout, que todo el mundo habla maravillas y me apetece, además no es demasiado lejos.
  • Yo del 25 al 28 trabajaré. A Ana y su grupo les propongo ir a Saint Louis, a la Lange de Barbadies y a la reserva de aves del Djoudj, que a mí me ha encantado. El camino a Saint Louis es de unas 5 horas en sept-place (taxi de 7 plazas), así que deberían salir todo lo más temprano que puedan el martes y volver el 27 por la noche. Yo este viaje lo hice en un fin de semana, de jueves a mediodía a domingo por la tarde. El tiempo llega. Yo si fuera ellas lo haría, pero a ver qué dicen, porque un poco pechada sí que es.
  • El 28 por la tarde cogemos el barco para Ziguinchor, que llega el 29 por la mañana. Ya veremos qué hacemos por Casamance. Yo tengo una amiga en Ossouye y me gustaría visitarla. Melencha, una de las chicas, tiene una amiga en Ziguinchor. Volveríamos, si los horarios de la página de Air Senegal siguen vigentes (porque no los actualizan desde la era de los apóstoles) el martes 1 por la tarde/noche. Yo tengo que cojerme libres dos días más, el 31 de marzo y el 1 de abril.
  • Sólo quedarían sueltos en Dakar el día 28 de marzo y el 2 de abril, pero dadas las circunstancias creo que van a ser más para descansar que para otra cosa. Mejor no los planifico, ya veremos.
Pues ya está, ésta ha sido mi gran obra de ingeniería de los últimos días. No penséis que ha sido fácil, pero parece que este plan cumple todos los requisitos, cogiéndome sólo cuatro días, y además bien colocados (dos seguidos, una semana entera sin ninguno, y otros dos seguidos), perfecto. Ahora a rezar para que los horarios del avión sigan siendo ésos, porque si no se me cae el castillo de naipes...

viernes, 7 de marzo de 2008

Un grupo variopinto

Para variar, post con más de una semana de retraso...

Os había comentado que mi episodio lumbaguil me había coincidido con una vistia, pero no os hablé de ellas. Pues se trata de Sandra, la mejor amiga que hice en mi Erasmus en Lisboa, y su amiga Esther, a quien antes sólo había visto, creo, una vez. Son guays. Ya digo que a la que conozco bien es a Sandra, con la que me estoy siempre riendo, y que la quiero un montón, pero Esther también me está cayendo genial. Todavía estan por Senegal, pero han estado viajando por ahí, solas, claro, yo no he podido acompañarlas. Ahora mismo están en Saint Louis, pero estuvieron varios días en mi casa.

También había comentado, que me daba pena que seguramente no vería a Urbano, el amigo de familia que había venido a un congreso sobre el cambio climático. Pues al final, el último día de su estancia, pudo hacer un hueco para venir a verme a casa. Llegó cuando empezábamos a comer, y se quedó varias horas, hablando y tomando té. Una visita muy agradable.

Y en el post de la Tabaski os presenté a Tamsir, mi amigo senegalés. Estos días que he estado en cama, ha venido varias veces a visitarme. Es muy majo, siempre me dice que reza por mí para que me recupere pronto y bien. Entre él y mi madre me van a poner a andar, seguro, jeje.

Pues esta gente tan distinta entre sí coincidieron en mi casa microapartamento. Sandra y Ester ese día estaban de relax, para partir hacia Casamance al siguiente. Urbano disponía de su único día libre en la ciudad, puesto que estaba aquí por trabajo, antes de volver a España esa misma noche. Y Tamsir vino a despedirse porque se iba, esa misma noche también, a la Magal de Touba, una especie de fiesta religiosa anual en la cuidad santa de los musulmanes senegaleses.

Por supuesto, una foto inmortalizó el momento. Y aquí la tenéis:

Creo que la única aclaración necesaria sobre quién es quién es entre Sandra y Esther.
Sandra es la del pelo ochentero.