Buscar entradas

Mostrando entradas con la etiqueta mbalax. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mbalax. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de junio de 2008

Concierto de Youssou N'Dour

El viernes fuimos un grupo de españoles expatriados en Dakar a ver un concierto de Youssou N'Dour. Sandra, no tengas envidia, que es un sentimiento deleznable.

Fue un concierto raro, porque en realidad era la noche de los griots (no confundir con gritos, aunque gritar también gritaban), y él era estrella invitada, que hizo media docena de canciones y pista. Así que era en el teatro Sorano, que es lo más chic de todo Dakar, la gente vestida de gala y sentadita, que parecía aquello la entrega de los Óscar. Y por supuesto, nada de beber, comer o fumar en la sala. Era una sensación rara, porque este tipo de conciertos una los tiene irremediablemente asociados a campo abierto, andrajos, cerveza y porros (aunque yo no fume), y el ambiente de postureo como que me da una sensación un poco rara. Y encima me llamaron la atención por sacar fotos... cosas veredes...

A decir verdad, las españolas no estábamos tan peripuestas.


Pero bueno, me gustó bastante. No había visto nunca a Youssou N'Dour en vivo, ni siquiera era muy fan, más que nada por desconocimiento, que yo musicalmente soy muy poco innovadora, y me encantó por su energía y su alegría. Además tiene mérito que por lo visto el tío se dedica mucho a ayudar al prójimo con su fortuna. Así que seguramente antes o después me compraré algo original de él.

Los griots eran un taladro, la verdad, unas voces chillonas en unos amplis a todo trapo, y encima en wolof, que no entendía nada; una pena porque quizás las historias hasta estaban medio bien. Aparte, que fue muy raro porque en lugar de ir "de menos a más", en plan, primero el telonero, luego los griots, y al final Youssou N'Dour como colofón, lo hicieron al revés, así que desde que Youssou se fue, nos quedamos ahí esperando si volvía, aguantando los berridos de los griots, para nada. Un poco pinchazo, vaya, regusto agridulce.

Otra cosa que me dejó voladísima fue el espectáculo del dinero. Flipante. Los espectadores daban dinero todo el rato a los artistas, en un obsceno espectáculo de ostentación (a ojos de extranjera ignorante, claro). Como no entendía una palabra de lo que allí se hablaba, porque era todo el rato wolof, me queda la esperanza de que estuviesen recolectando fondos para alguna cosa, pero sinceramente lo dudo...

El obsceno espectáculo de ostentación dineril


Pero estoy contenta, no podía irme de Senegal sin haber visto a Youssou N'Dour. Si tengo ocasión de verle en un estadio o así, en plan concierto de verdad, mejor, pero si no, ya le he visto. Lo puedo marcar en la lista de cosas que no puedo quedarme sin hacer en Senegal.

Y aquí os dejo un par de canciones de este artista, Goear gratia, para que lo conozcáis un poco los que no lo conocéis ya:



sábado, 9 de febrero de 2008

Un día en la lucha

En el mes de enero tuve, temporalmente, un compañero de piso italiano llamado Edmondo. Es un gran aficionado a la lucha y me contó que en Italia hacía lucha grecorromana. Una de las primeras cosas que ha hecho en Senegal creo que ha sido comprarse el diario de la lucha senegalesa. Por cierto, es curioso que haya un diario (diario: que sale "todos" los días) dedicado exclusivamente a la lucha, ¿verdad?
Entre eso y que yo ya sabía (gracias a la Lonely Planet, que no falte) que la lucha senegalesa es una de las cosas que hace falta ver en Senegal, el día que me dijo que quería ir a verla me animé a ir con él.

El espectáculo era en el Estado Leopold Sedar Senghor, en Medina, el barrio más antiguo de Dakar, y uno de los más populares, también el que se considera más peligroso, aunque por lo que yo he visto es perfectamente tranquilo. Empezaba a las 17:00h. Llegamos con cinco minutejos de adelanto, compramos nuestras entradas de tribuna (1.500FCA por barba, esto es, 2,25€) y tomamos asiento en un lateral.

Cuando llegamos no quedaban programas, pero pudimos ver el de nuestro compañero de alante.




El recinto era una pista pequeña, como de balonmano, o futbol sala, o algo así, al aire libre. En medio habían delimitado un rectángulo con sacos de arena, y lo habían cubierto con una capa de arena también.




Los combates tardaron bastante en empezar, pero en realidad lo importante aquí, para mi gusto, es toda la parafernalia previa. Durante todo el tiempo, están tocando los tambores, y gente bailando mbalax, demostrando así su alegría y la energía con la que animan a sus ídolos.






Mientras tanto, los luchadores calientan, bailan también, y hacien sus ritos ancestrales, que se supone que les ayudan a ganar y les protegen. La verdad que merece la pena verlo.











Los combates en sí son rapidísimos, en cuestión de un minuto, listo. Pierde el primero que toca el suelo con la espalda. Este tipo de lucha tiene de particular que están permitidos los puñetazos y que también se pueden coger por las piernas. En la grecorromana, no se permiten los puñetazos y solo puedes agarrar por encima de la cintura. Esto todo, según me ha explicado mi compi.











Y algo que me ha encantado ha sido poder disfrutar de una actividad auténticamente senegalesa tranquilamente. El estadio, como digo, estaba en un barrio supuestamente chungo, y yo iba pensando que me iban a dar la lata, pidiéndome cosas, intentando vender, etc... Pues para nada. Gratísima sorpresa de poder ir como si no fuese toubab.

Este era el único blanco aparte de nosotros dos:




Y este un anciano la mar de simpático que, sin hablar ni una palabra, nos explicaba quién era quién señalando en el programa, y se le veía supercontento de que los europeos se interesasen por sus costumbres.




Si es que no faltaba de nada... prensa, vigilancia, afición, música...




Así que probablemente repita, porque me ha encantado.