De vuelta en Coruña tras mi experiencia en África
(Este blog apenas se actualiza ya; ahora estoy en "Otro Egoblog")
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lunes, 24 de enero de 2011
jueves, 28 de enero de 2010
El viaje de Bailo
"No dice nada nuevo, pero las palabras que elige son tan simples...
Me gustaria que lo leyerais, para que por lo menos el viaje de Bailo haya servido para algo.
Un abrazo,
Jara"
ENTREVISTA A BAILO
Esta entrevista fue hecha en Diciembre de 2005, en la víspera de su viaje a España. Bailo, un joven con físico de deportista, con el rostro irradiando orgullo, medía los riesgos de un viaje que han emprendido muchos jóvenes sin haber vuelto jamás. Pero los que regresan, con el dinero bajo el brazo, hacen que se olviden rápidamente de la tragedia que se vive en Senegal en la actualidad. Bailo nos permitió hacer esta entrevista con la condición de publicarla sólo si moría; cinco meses después de hablar con nosotros, falleció en el mar enfrente de las Islas Canarias, dejando una viuda y dos hijos, con tan sólo 33 años.
¿Por qué quieres irte, sabiendo que no tienes ningún documento que te lo permita?
A nadie le dan los papeles para ir a trabajar a Europa. No hay más solución que irse de forma clandestina, del resto se encargará Dios. Estamos obligados a hacer el viaje por etapas, ya que no tenemos el dinero para hacerlo todo seguido, pero también porque un simple campesino no podrá nunca tener un visado Schengen. Así que no nos queda otra elección, y hay que salir de aquí para poder vivir, así que me iré como el resto.
¿Y por qué irse a España, cuando sabes que hay jóvenes que mueren por el camino y que otros son repatriados nada más llegar a Europa?
En la vida, cada persona tiene su destino, pero nosotros no queremos ser eternamente pobres. Aquí, si nos quedamos, estaremos como nuestros padres, obligados a vivir cultivando la tierra con nuestras propias manos. El ganado, que representaba la riqueza de nuestros antepasados, ya no es rentable. Hay robos diarios que diezman nuestros rebaños, y cuando llega la estación de las lluvias, tenemos que venderlo todo para comprar víveres. Si un miembro de la familia cae enfermo, no le podemos curar; nunca tendremos casas, sólo cabañas de paja. Los que se van, vuelven y compran grandes casas en las ciudades, chalés que antaño eran impensables para un campesino. Hoy en día, muchos jóvenes, y no sólo los campesinos, sueñan con ir a trabajar a Europa. Mira los presidentes de los países africanos: todos envían a sus hijos a Europa, pero a nosotros nos cierran las puertas. Así que tendremos que ir por nuestros propios medios.
Bailo, hay senegaleses que nunca han ido a Europa y sin embargo viven bien
Esa gente, en el futuro, son los que enviarán a sus hijos a Europa, porque ellos sí que tienen los medios para que les den los papeles, y saben que en este país ya no hay dinero. Ellos han tenido suerte. Nosotros no nos vamos porque no amemos a nuestro país, sino porque no conocemos ninguna otra solución para luchar contra la pobreza, y ésta se acentúa cada día. Si yo aquí tuviera la oportunidad de tener una vida mejor, jamás abandonaría mi país pero… quiero intentarlo al menos. Es difícil para mi familia, para mi madre, para mi mujer,… pero voy a intentarlo. Si no funciona, por lo menos sabrán que lo único que pretendía era luchar contra la pobreza. Lo único que pido ahora es que recen por mí. Voy a ir hasta Marruecos, e intentar entrar en España cruzando el mar, parece que es más fácil desde allí. Si muero, no seré el primero, y desde luego no es un suicidio.
¿Que te gustaría que tus hijos recordaran de ti?
(Reflexiona un largo instante) Me gustaría que sepan que les quiero mucho, que sólo quiero que vivan mejor en nuestro propio país, y que ésta es la razón de mi viaje.
Abdou Diao
miércoles, 9 de diciembre de 2009
África y el peligro
Recibía el lunes (aunque lo leí hoy) un email de un amigo de ésos locos que conocí en Dakar y del que hacía ya mucho tiempo que no sabía anda. David, un tipo peculiar. Cuando le conocí era voluntario en alguna ONG, ni siquiera estoy segura de cuál, ni en qué consistía su función. Al poco tiempo se fue de Dakar y tampoco recuerdo si me enteré a dónde iba o qué iba a hacer. Pero periódicamente recibía en el email sus powerpoints de "Colores Africanos", y me alegraba. Y en algún momento de la historia, dejé de recibirlos, supongo que porque allá donde estuviese no disponía de una conexión a Internet en condiciones.
El lunes recibí un nuevo correo suyo. Y como me ha gustado, y este blog es mio y me lo ***** cuando quiero, os lo transcribo letrita por letrita. Espero que a él no le importe, yo por mi parte doy fe de que lo que dice es cierto.
¡Hola familia¡ ¡¿Cómo vamos?!
Desde hace unos días dispongo de internet a bordo y poco a poco intento irme poniendo al día. Sé que tengo muchos mensajes pendientes de responder, pero ¡tiempo al tiempo!
Especialmente estos días que el mundo de la cooperación estamos sufriendo un choque con el secuestro en Mauritania creo que todavía tiene más sentido volver a enviar flashes de la vida africana y seguir mostrando África desde dentro, la de la alegría, la de los colores y la diversidad; ¡el África del día a día! (El blog que va adjunto a los flashes no estará límpio ni actualizado hasta dentro de algunas semanas más, ¡lo siento!).
Creo que no tenemos que anclarnos en hechos de gran repercusión mediática y tenemos que saber leer el todo, que un pequeño grupo de personas pongan palos en las ruedas no es extrapolable a que pase cada día ni que toda la población local sea igual (¡si es que son de allí!) ¡¡¡NO!!! Que Al-Qaeda hiciera una gran matanza en Nueva York o Madrid no significa que la gente norte-americana y española sean terroristas, ¡por favor! Tanto Mauritania como Mali (tan citadas estos últimos días) son dos repúblicas donde cualquier persona extranjera se va a encontrar sorprendentemente bien acogida. ¡Os lo aseguro!
Que las hojas no nos oculten el baobab, ¡por favor! Primero conocer, con respeto, después ya podremos montarnos nuestra película. ¡Que no vaya la peli antes que la realidad!
Siento el sermón pero veo que los medios de comunicación día a día hunden más un continente que desde las altas esferas ya se encargan de empujarlo incansablemente hacia el abismo. Es injusto y no estoy de acuerdo. ¡Esta es otra pequeña manera que tengo de protestar! ¡Gracias!
¡Hasta pronto!
David
Pues eso: que tiene más razón que un santo. Yo personalmente aprovecho aquí para decir una cosa: pocas cosas hay que me dén más "coraje" que que allá donde vaya me pregunten "¿y no tenías miedo en Dakar?". PUES NO, amigos, NO, no tenía miedo en Dakar. Os aseguro que es, de las ciudades en las que he estado, de las que más segura me he sentido. Lo digo en serio, puede que los senegaleses se pongan pesaditos a veces pidiéndote o intentando venderte algo, o intentando llevarte en taxi, o lo que sea... puede que sea algo "cansado" para una mujer blanca soltera vivir en una ciudad como Dakar, y es cierto que resulta complicado poder "confiar" en alguien de verdad. Pero es una ciudad en la que, salvo que te vayas por donde no debes (como cualquier capital de País o ciudad grande en general), puedes estar tranquilo. Si necesitas ayuda de cualquier tipo la vas a tener (cosa que no puedes esperar ya en casi ninguna ciudad europea, ni aunque no sea tan grande). Si te tropiezas y te caes en la calle, alguien te ayudará a levantarte; si te ven perdida, te ofrecerán ayuda... tengo ejemplos de estas situaciones a cientos. También es verdad que hay muchos intentos de "timos", también tengo ejemplos a cientos, pero suelen ser tan inocentes que hacen hasta gracia. El caso es que es cierto que agobia un poco en el momento en que te bajas del avión y te encuentras toda la marabunta en el aeropuerto, de gente que te quiere cambiar dinero, llevarte la maleta, llevarte en taxi... es que es "distinto" y lo "desconocico" es normal que dé miedo, pero tras un año vivido allí hago reflexión y concluyo que no está bien que una de las cosas que más resalte la guía Lonely Planet sea que tengas que tener cuidado con la cartera en la zona de Plaza de la Independencia, cuidado con los timos en los mercados, y cuidado con todo... Más bien, si vas a Dakar, ¡relájate y disfruta! cosas malas te pueden suceder en cualquier parte, y me atrevo a decir que en Dakar (y en Senegal en general, del resto de África si que no digo nada por desconocimiento) no sólo no tienes más probabilidades de que te ocurra "algo" que en cualquier otro lugar del mundo, sino que las probabilidades de que ese "algo" que te ocurra sea "grave" son seguramente menores en cualquier ciudad del llamado "primer mundo".
En fin, no me enrollo más, creo que el mensaje está ya bastante claro... podéis ir en paz...
